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 17 de Mayo de 2021
Editorial/Opinión
Los males del siglo XXI
Diabesidad (diabetes y obesidad), hipertensi?n, problemas cardiovasculares, depresi?n, estr?s, infertilidad, gastritis, p?rdida de la audici?n, molestias visuales... Un sinf?n de enfermedades ?modernas?.
Domingo,  24  de Enero, 2010
Los-males-del-siglo-XXI

Un breve ejercicio revisionista nos llevará a los albores del siglo pasado, cuando las grandes urbes empezaron a erigirse como paradigmas de la modernidad. Más allá de los inventos y descubrimientos que, sin lugar a dudas, ayudan a mejorar la calidad de vida, estos cambios fueron generando nuevos males y enfermedades tanto en el plano físico como en el psíquico. Vamos por partes.

estrategia común
A esta altura, hay una ecuación que deberíamos conocer: mala (y excesiva) alimentación + vida sedentaria + estrés = problemas. "Hay una estrategia común para prevenir diversas enfermedades crónicas, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el infarto cardíaco y cerebrovascular.
La OMS propone aumentar el consumo de vegetales, reducir la ingesta de alimentos que tienen exceso de calorías y controlar el tamaño de las porciones. Por otro lado, es importante fomentar la actividad física. Hoy en día, el factor común a cualquier edad es que el contexto te lleva a quedarte quieto. O sea que hay que buscar actividades que sean placenteras.
Cualquier cosa que uno haga y le genere bienestar, está bien. Y si es con amigos, al sol y divertido, mucho mejor", resume el doctor Carlos Galarza, coordinador de Aprender Salud, del Hospital Italiano de Buenos Aires.
"Estamos teniendo infartos a edades muy tempranas. Hay casos de gente que apenas llega a los 40 años, cuando solían empezar a partir de los 55 a 60. Y está comprobado que son consecuencia de las tensiones de la vida laboral", ejemplifica el doctor Jorge Franco, jefe de Consultorios Externos del departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas José de San Martín.
No nos olvidemos de que esta generación "hija de la vida moderna" creció acompañada por la comida chatarra, las gaseosas azucaradas, las grasas saturadas o trans y, entre otras cosas, hoy sus niveles de colesterol y presión arterial se encuentran muy por encima de lo recomendable.
El síndrome del corazón roto es un fuerte dolor en el pecho y el debilitamiento de la función cardíaca causada por un "estrés emocional repentino".

las computadoras
En el imaginario colectivo, modernidad y progreso son prácticamente sinónimos de tecnología. Como todo en la vida, aquí también hay que ser cuidadosos, porque más allá de los innumerables beneficios cotidianos que nos trae, el empleo 'incorrecto' de los adelantos puede provocar algunos trastornos.
Y sí, empecemos por las computadoras. "Su uso diario y prolongado ha traído como consecuencia la aparición de un conjunto de síntomas que forman parte del denominado Síndrome Visual del Ordenador -describe el doctor Fernando Mayorga Argañaraz, del servicio de Oftalmología del Hospital Alemán-.
Dentro de los síntomas visuales aparecen las cefaleas, sequedad ocular, sensación de arenilla, de quemazón, irritabilidad y lagrimeo. También dolor de cuello, de muñecas y espalda". Pero no carguemos todas las culpas sobre el pobre ordenador. La mala postura frente al aparato juega un rol fundamental.
Y si de músculos se trata, no podemos olvidarnos de manos y cuello. "Estamos teniendo más consultas por dolencias en las muñecas: tenosinovitis, inflamaciones en los tendones y de sus vainas sinoviales -cuenta el doctor Ricardo Caldara, del servicio de traumatología del mismo hospital-. Y hay problemas de postura, porque la gente está mal sentada y esto genera problemas en las cervicales, lumbalgias.
Más allá de los tratamientos con medicación, es necesario tener conciencia de la propia postura. Utilizar un buen asiento recto, con un apoyo en la espalda que llegue hasta la zona interescapular. Y los antebrazos deben estar bien apoyados, para no descargar todas las fuerzas sobre las palmas".

trastornos auditivos
"Nos enfrentamos a este modernísimo afán de escuchar a un volumen que bloquea el resto de los sonidos: música, televisión, auriculares llegan a un nivel que lesiona.
Los dos problemas fundamentales que genera son la pérdida de la audición y la presencia de una especie de silbido permanente que se denomina acúfeno", señala José Luis Demarchi, del servicio de Otorrinolaringología del Alemán.
Escuchar fuerte la música en el auto es factor de desconcentración y puede causar accidentes. Y ya que nos referimos a los automóviles, vale la pena prestar atención a Roxana Kreimer, filósofa, doctora en Ciencias Sociales y autora del libro La tiranía del automóvil: "Según la OMS, cada año mueren 1.200.000 personas en accidentes de tránsito. Los heridos triplican esta cifra que, en menos de veinte años, se duplicará.
Construido en base al arquetipo moderno de individuo libre y dueño de sus acciones, el automóvil presupone un conductor de atención infalible, dueño y señor absoluto de sus actos. Sin embargo, ese individuo que jamás se distrae no existe.
A diferencia del automóvil, el tren resultó un medio de transporte seguro, especialmente si las puertas no pueden ser abiertas con el tren en movimiento, y si se minimiza la existencia de pasos a nivel. El tranvía y el tren avanzan en dos direcciones previsibles, en cambio los movimientos del automóvil involucran un perímetro de 360 grados". No podemos dejar de mencionar el grado de estrés que a muchas personas les genera el sentarse al frente del volante.

CULPA DEL ESTRés
La cifra impacta. Durante los últimos años, el porcentaje de parejas infértiles aumentó del 10% al 20 ó el 25%. "Hay un gran cambio que tiene que ver con una cuestión social. En la actualidad la maternidad se posterga, y el embarazo va de la mano de la edad de la mujer. En los hombres mayores de 40 años, también disminuye la posibilidad de fertilizar óvulos, porque existe un deterioro en la calidad del semen. El estrés es uno de los factores que influye para que esto suceda. En la mujer, por ejemplo, produce alteraciones en el sistema hormonal.
Lo mismo sucede con la mala alimentación, el aumento de consumo de elementos tóxicos como el cigarrillo o el alcohol, y la incidencia de factores ambientales que pueden afectar la calidad del semen y condicionar la presencia de ciertas enfermedades en la mujer, como es el caso de la endometriosis", expone el doctor Ramiro Quintana, subdirector del IFER, Instituto de Ginecología y Fertilidad.
Cuerpo y mente... se encuentran íntimamente relacionados. "Vivimos en un entorno que genera desconfianza, inseguridad -introduce Marcelo Cetkovich, jefe de psiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. Desde el punto de vista psiquiátrico, las patologías de nuestros tiempo son la depresión y la incidencia de los trastornos de ansiedad, con las fobias y el estrés postraumático a la cabeza. Estamos muy expuestos a situaciones traumáticas muy graves y muy grandes.
El estrés postraumático produce un grado de discapacidad elevado y duradero. Entre los principales síntomas, podemos mencionar las conductas evitativas, las alteraciones en los niveles de alerta, trastornos del sueño, de la memoria, flashbacks y un cierto grado de anestesia afectiva que pueden derivar en el desarrollo de conductas fóbicas patológicas".

ANSIEDAD Y ANGUSTIA
En tiempos como los que corren, el trabajo juega un rol preponderante en la vida de cualquier individuo. "Tanto para los que están ocupados como para los desocupados existe una sensación constante de inseguridad -explica Franco.
Y todo se transforma en ansiedad. En algunos individuos toma forma estrictamente psicológica, como es el caso de las crisis de ansiedad o de angustia; en otros, se manifiesta de manera psicosomática". Es entonces cuando aparecen las úlceras gástricas, los casos de colon irritable, las afecciones en la piel, entre otras cosas.
Pero las causas de estos trastornos no se atribuyen únicamente al ritmo laboral agitado. El trabajo rutinario, que no implica desafíos, también genera un efecto negativo. Otro de los factores clave pasa por la proliferación de empleos nocturnos, de turnos rotativos o directamente sin horarios, que producen un trastorno en el reloj biológico que afecta particularmente al sistema hormonal.

aprender a vivir mejor
"Hay algo que cambió y es que vivimos más. Entonces necesitamos una actitud activa para cuidar la salud. Y el aprendizaje es preciso para aprovechar lo que nos brinda el conocimiento científico para cuidar la salud", enfatiza Galarza. Hay pequeñas cosas que podemos cambiar en el día a día. Elegir alimentos saludables, realizar actividad física (no se trata de salir a correr maratones: caminatas diarias o partidos de fútbol con amigos son buenas alternativas) y tener en claro cuáles son las cosas que nos hacen mal.
Como asegura Franco: "Cada vez se le da menos importancia a la recreación. Y es indispensable para la estabilidad psíquica. El objetivo es aumentar la calidad de vida a los años, más que la cantidad de años a la vida".

“La recreación es indispensable para lograr la estabilidad psíquica y mejorar la calidad de vida”

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