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Editorial/Opinión
Sin ofender a nadie
Bajo el penoco
Viernes,  25  de Diciembre, 2009

Ha sido unánime la condena en el mundo por el asesinato del gobernador colombiano, Luis Francisco Cuéllar, quien fue secuestrado por rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y posteriormente degollado. Este ha sido el crimen más alevoso cometido por los narcoguerrilleros contra la política de seguridad colombiana, calificado como “brutal” por la Unión Europea y condenado por la ONU, Amnistía Internacional y Human Rights Watch, entre otras organizaciones de derechos humanos. Numerosos gobiernos de todas las latitudes también han hecho llegar su protesta por este hecho y hacen un llamado a las FARC a detener la violencia y liberar a cientos de rehenes que mantienen en cautiverio desde hace años. En Bolivia, el canciller David Choquehuanca envió un mensaje de solidaridad a la familia del gobernador asesinado, pero se abstuvo de calificar el asesinato, según dijo, para no interferir en los asuntos internos colombianos. Muchos se preguntan quién se puede ofender por condenar un hecho así. La respuesta cae de obvia.