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Editorial/Opinión
Miradas
Rol social de las universidades
Viernes,  27  de Febrero, 2015

Las universidades públicas y privadas protagonizan la cúspide del saber en áreas determinadas. Pero viene la pregunta: ¿será que las universidades están cumpliendo con su rol de formar profesionales competitivos en el mundo laboral?  ¿cumplen funciones loables para la sociedad en la creación de nuevos proyectos que hagan mejorar la existencia humana en el ámbito social? ¿O será que estas instituciones se han convertido en simples formadores de profesionales, o en un comercio educacional?.

Estas preguntas generan el siguiente análisis de la enseñanza universitaria: Toda universidad se constituye en el templo donde se rinde culto al saber y dignidad humana y debe ser capaz de formar a profesionales que sean aptos en el mercado laboral nacional e internacional. La enseñanza y los medios virtuales deben estar acorde con los nuevos paradigmas de la educación internacional. Las universidades deben ser verdaderos centros donde se desarrolle la actividad intelectual superior cumpliendo así su rol social de la más idónea y alta jerarquía.

De los estudiantes universitarios así como del plantel docente y de las autoridades universitarias debe salir la luz, la cordura y la proyección de ideas para solucionar los problemas sociales que atingen a una determinada sociedad. Deben ser investigadores por naturaleza y crear los conocimientos adecuados, difundirlos, propagarlos, disciplinar y moldear la inteligencia del ser humano. Si bien debemos estar insertos en el mundo virtual para no quedar rezagados del mundo en cuanto a las nuevas tecnologías del saber, no podemos jamás claudicar y dejar de lado que hay que seguir enseñando ética y moral, arte y filosofía en las universidades para promover una sociedad en equilibrio y con respeto a los valores morales y a la ley.

De esa manera, formaremos a seres humanos selectos con cultura y capacidad, destreza e ingenio y con respeto a la verdad y la justicia como deber social. La investigación es el rostro sagrado de las universidades y, si no lo hacen serán simples institutos diurnos o nocturnos de titulación a corto y largo plazo. El conocimiento evoluciona constantemente y por eso en las universidades debe exigirse más estudio, responsabilidad y disciplina en los estudiantes para aprender los nuevos conocimientos que surgen en el mundo contemporáneo. Nuestras universidades no pueden seguir abultadas de conocimientos ya superados, sino que deben instruir y formar profesionales capaces de tener iniciativa propia, de preguntarse por qué se suceden los problemas actuales y proyectar la solución de los mismos.

Una excelsa universidad debe ser la que posee también buenos institutos de física, matemática, química, astronomía, biología, economía, ingeniería de alimentos, botánica, anatomía, fisiología, etc. Deben estar en actividad científica permanente para crear y difundir los conocimientos cada vez más completos que se alcancen con la extensión e investigación. Para ello se requiere que nuestros docentes y estudiantes sean investigadores por excelencia para que puedan aplicar experta y razonadamente, técnicas y métodos eficaces a la solución en cualesquier campo de las relaciones sociales presente y futura. Los docentes universitarios deben ser contratados a tiempo completo para que haya más responsabilidad y compromiso con su función, trabajando unidos para lograr fines comunes. La enseñanza universitaria debe ser individual, activa, investigativa, objetiva y razonada.