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Obama y, ¿la maldición de los imperios?
Miércoles,  11 de Septiembre, 2013

Hablar de las atrocidades de la guerra civil en Siria es y será una asignatura obligatoria en un mundo cansado de los dislates del poder. No sé cuál será la decisión final a la que se habrá llegado al momento de publicar esta columna, sin embargo, la postura en contra de la guerra seguirá siendo válida, de todas formas e independientemente de los resultados a los que se hubiera arribado por efecto del poder o por acción de la racionalidad internacional.

Con todo, creo válido apuntar algunos hechos que son parte del drama que nos ocupa. Primero, lamentar que no exista mayor información sobre el conflicto en Siria y, en segundo lugar, criticar que desde 2011; cuando comenzó esta guerra, no se hubiera hecho mayores esfuerzos, por parte de Bashar Al Assad, en atender la dinámica de cambios demandada por la oposición y aferrarse obsesivamente al poder, con apoyo de una importante minoría chiíta que se mantiene ligada a las fuerzas armadas,  y también a los negocios. Cuestionar, igualmente, que las intenciones de intervención norteamericana pretendan, solamente, evitar que el régimen de Al Assad (compuesto por los chiítas que representan el 12% de la población) derrote a la oposición (mayoritariamente suníes) y restituya su poder en Siria; escrutando la posibilidad de suplir la dinámica de las fuerzas sirias y tomando como argumento el uso de armas químicas entre la población civil.

También hay temas de fondo que son parte fundamental del problema: Siria cuenta con el apoyo de Irán (apuntalado por el gobierno chiíta de Irak), y de Rusia y China que responden a una correlación de fuerzas distinta a la del poder imperial de Estados Unidos, de manera que una intervención en Siria podría tener consecuencias negativas a nivel mundial.

Arabia Saudi, por su parte y según reportes de prensa, estaría buscando que los suníes, se hagan del poder en Siria para bloquear a Irán; mientras Israel, al parecer el catalizador de esta crisis, quiere a Hizbollah (el movimiento chiíta libanés), aliado de Al Assad, totalmente fuera de toda incidencia.

La prensa ha informado que, como respuesta a lo que serían estas pretensiones, Irán ha amenazado con atacar a Israel si EEUU lleva adelante el ataque. También indica que el comandante de la Guardia Revolucionaria iraní, general Mohamed Ali Jafari, habría manifestado que una eventual guerra en Siria "resultará en la inminente destrucción del régimen sionista de Israel". Se ha indicado que no se sabe exactamente cuál sería la reacción de Rusia y China, en caso de una medida intervencionista en Siria.

La diplomacia internacional ha coincidido en que el conflicto sirio no está pintado, es real y; añadiríamos, que manifiesta una pugna de poderes en busca de una clara hegemonía que linda también con el manejo de recursos energéticos; pero, no se presenta como una estrategia de cambio democrático en ese país. En esta situación, ¿podría el ataque norteamericano restablecer la paz en Siria?

Inmediatamente después de esta pregunta, habrá que mencionar, asimismo, que la trayectoria de Obama lo muestra, por lo menos en la vía mediática, lejos de la tentación de la guerra. Lo dice también su política dirigida a terminar con el desacierto de las guerras en Iraq y Afganistán y dejarlas, al menos, como una experiencia nefasta del pasado. Este parecía ser uno de los objetivos más concretos de Obama. Por tanto, vale la pena preguntar, también, si hubo, en todo esto, algún poder “underground” que hubiera decidido ponerlo en esta situación extrema para que se aleje de estos objetivos y acceda a intervenir Siria, aun a costa de perder legitimidad. Sin duda que las fichas del poder pueden estar manejadas desde distintos ámbitos, por criterios no siempre razonables y por hilos casi siempre invisibles. Hasta el cierre de esta columna y después de que muchos países “fuertes” de la Comunidad Europea continuaran mostrando su “pobreza” para encarar las atrocidades que ocurren cuando los conflictos se agravan y los líderes políticos se empecinan en sus luchas por el poder; Obama, a la cabeza del imperio, estaba casi conminado a intervenir y a oficiar de “gendarme del planeta”. Me pregunto si esta no es  la maldición que persigue a los imperios, como sello inseparable de su poder. Ojalá que la historia pueda escribir una hoja  distinta en el conflicto sirio que hoy nos ocupa y nos aterra.

Acerca del autor:
Vesna-Marinkovic-U.-
Vesna Marinkovic U.
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