Siguenos en:
Lunes
 21 de Junio de 2021
Editorial/Opinión
Editorial
Ideología y economía
Viernes,  30 de Agosto, 2013

El Gobierno boliviano debería imitar más la Venezuela chavista. Desde que se instauró el modelo populista que se hace llamar “Socialismo del Siglo XXI”, el régimen inaugurado por Hugo Chávez no le ha fallado con una sola gota de petróleo a Estados Unidos, país al que dice combatir con todo su ímpetu.

El “imperio norteamericano” es el principal cliente de Venezuela y pese a todos los tropiezos, encontrones, acusaciones y la guerra de baja intensidad que desde Caracas se ha librado contra Washington, los tres millones de barriles diarios de crudo no han dejado de llegar a las refinerías estadounidenses, que dicho sea de paso, significan más de la mitad de los ingresos del país caribeño.

Desde que asumió el Gobierno del MAS, con el mismo espíritu arrollador que el venezolano, Bolivia no ha hecho más que ponerse limitaciones que han restringido su actuación económica.

Los ideólogos gubernamentales se tomaron demasiado en serio aquello de dividir el mundo entre amigos y enemigos y en función de ello no sólo adoptaron posiciones políticas e ideológicas irreconciliables, sino que también llevaron ese maniqueísmo al plano de la economía, lo que ha redundado en graves perjuicios para el país.

Habría que hacer un recuento de lo que ha significado, por ejemplo, el afianzamiento de relaciones comerciales Cuba, con Irán, Nicaragua y otros países, mientras que al mismo tiempo se han deteriorado las relaciones con excelentes socios como Estados Unidos, con el que hemos perdido el mercado de los textiles, de las manufacturas en cuero y oro y otras mercancías que significaban excelentes ingresos por exportaciones y sobre todo, un buen caudal de empleos.

El exacerbado nacionalismo fue el causante del quiebre de un proceso que estaba destinado a convertir a Bolivia en una potencia gasífera para caer en un deshonroso cuarto o quinto lugar a nivel sudamericano. Hace años que el Gobierno está tratando de revertir esa situación pero no consigue recuperar la confianza de los inversores, que saben que, por el momento, en nuestro país tienen más importancia las poses ideológicas y los discursos proselitistas que la seguridad jurídica y la fe del Estado.

Y en este afán Bolivia recorrió caminos insalvables con mercados como el de Chile, y contribuyó a generar fisuras nada menos que con su mejor cliente, Brasil, país donde han comenzado a aflorar nuevamente sentimientos adversos generados durante el proceso de nacionalización en el que se produjeron hechos lamentables como la toma de las instalaciones de Petrobras y fuertes acusaciones que ahora le pasan factura al Gobierno nacional.

Estos sentimientos han surgido con mucha fuerza recientemente en influyentes sectores políticos y económicos de Brasil a raíz del caso Róger Pinto, en el que la tozudez del Gobierno no hizo más que complicar las cosas y, como se ve ahora, pone en riesgo un aspecto estratégico. Está por negociarse un nuevo contrato de exportación de gas al vecino país, en el que suenan insistentemente los pedidos de rebaja del precio. Lamentablemente, después de haber estropeado tanto las relaciones bilaterales, Bolivia no llega en las mejores condiciones a esta cita.

El exacerbado nacionalismo fue el causante del quiebre de un proceso que estaba destinado a convertir a Bolivia en una potencia gasífera para caer en un deshonroso cuarto o quinto lugar a nivel sudamericano.

Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día