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Santa Cruz
Tribuna
Una renovación tardía
Domingo,  28 de Junio, 2015

Después de la cuestionada gestión cumplida por el Tribunal Supremo Electoral renunciante (TSE), que dejó una secuela de problemas y dudas sobre su imparcialidad en las pasadas elecciones generales y departamentales, incluyendo falta de independencia, se lanzó la Convocatoria para postulantes al Órgano Electoral que pasaron de los cuatrocientos. Dentro de los diecisiete requisitos señalados en dicha Convocatoria, dos de ellos, por sus características y alcances, nos llevan a formular observaciones porque podrían contribuir a una calificación discriminatoria.

El requisito 13 no es sino la transcripción del artículo 238.2 de la Constitución Política, aunque no es garantía de postulación, más bien viene a ser una norma limitante y desproporcionada como se ve en el texto respectivo: “No haber ocupado cargos directivos en empresas extranjeras transnacionales  (...) y no hayan renunciado al menos cinco años antes al día de la elección”. O sea que si un directivo de empresa extranjera tuviera interés en postular a un cargo público electivo tendría, a su vez, que renunciar a su cargo ¡cinco años antes de las elecciones!, un  plazo que por lo poco racional  y ninguna lógica, hace pensar en la necesidad de una reforma constitucional y hacer viable el ejercicio de un derecho político.

En  el requisito 16 de la Convocatoria encontramos también una norma de alto contenido político sectario y hasta sancionatoria que parece haber pasado desapercibida. Veamos: “No haber convocado, organizado, dirigido, supervisado, administrado o ejecutado algún proceso electoral  o referendo de alcance nacional, departamental, regional o municipal que haya sido realizado al margen de la ley”. Con tanta negación al derecho solo faltó que la norma diga: “NO ser de la oposición”.

Tal requisito - sin lugar a duda - está dirigido a inhabilitar a aquellas autoridades o personas que hubieran tenido alguna participación en organizar consultas populares democráticas como la que hubo en Santa Cruz el año 2008 (referendo autonómico), que movilizó a casi un millón de ciudadanos. Este requisito, además, echa por tierra principios universales inherentes a todo régimen democrático y que podrá dar paso a la arbitrariedad en la calificación de candidatos al órgano electoral, o al desconocimiento de legítimas postulaciones.

En los últimos días se ha pronunciado sobre el tema, un dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Joel Guarachi, para decir que los cambios en el TSE llegan tarde. “Los cambios debieron darse antes de las elecciones  pasadas, ahora es tarde ya quedó el daño, en nuestro caso, de un hermano campesino Damián Condori”. Esta declaración  encierra una verdad porque el manejo de los procesos electorales pasados estuvo dirigido a negar a la oposición, posibilidades de acceso a cargos electivos, con decisiones ilegales y autoritarias como la anulación de candidatos a pocos días de la elección (Beni), o invalidar votos emitidos por la ciudadanía para favorecer al candidato oficial (Chuquisaca). Pese a todo, queda todavía la remota esperanza de que el nuevo TSE tenga plena independencia e idoneidad.

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Rene-Baldivieso-
René Baldivieso
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