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Santa Cruz
Editorial
Clamor gremial
Domingo,  16 de Marzo, 2014

Una reciente protesta de los gremialistas de la nueva Feria de Barrio Lindo ha vuelto a poner sobre el tapete del debate el reordenamiento de los principales centros populares de expendio de la ciudad. El principal reclamo está dirigido al insuficiente control por parte de la Alcaldía, de los vendedores ambulantes y comerciantes informales asentados en las afueras de estos mercados. Los informales no sólo arrebatan la clientela a los comerciantes legalmente establecidos, sino que su masiva y desordenada presencia genera suciedad y acumulación de basura, dificulta el flujo peatonal, provoca desorden y caos en el tráfico vehicular, además de favorecer un clima de inseguridad ciudadana.
 
Por otra parte, los vendedores establecidos en los nuevos mercados municipales ubicados en barrios populosos también han reclamado el reordenamiento de los principales centros de expendio y de los mismos mercados vecinales. En el polo opuesto, la mayoría de los mercados vecinales se debaten en el abandono absoluto, sin clientela permanente, con abundancia de puestos vacíos y expuestos a las grandes dificultades que supone el anegamiento dentro del mismo centro de expendio y de las vías de acceso a los mercados en cada lluvia. Como si fuera poco lo expuesto, pierden a menudo sus productos por falta de venta y viven también sometidos a la inseguridad.
 
En pocas palabras, los principales mercados de la ciudad: Los Pozos, La Ramada, El Abasto y el denominado Nueva Feria de Barrio Lindo sufren por exceso de vendedores y el desorden provocado por éstos. Por su parte, los mercados populares adolecen de falta de clientela, su oferta de productos es magra, se lamentan por la enorme cantidad de puestos vacíos. Este evidente desequilibrio ha provocado un desesperado clamor gremial. Los gremialistas se han cansado de las viejas promesas de reordenamiento de los centros de expendio, por lo que están decididos a  llegar a medidas extremas si la Alcaldía no atiende su reclamo cuanto antes. Se trata de una cuestión de sobrevivencia.
 
Debe comprenderse que no es solo la dotación de la infraestructura gruesa para los mercados vecinales, sino que para éstos sean sustentables deben darse varias condiciones ineludibles, entre las que se cuentan las vías de acceso expeditas y seguras, de manera que hasta cuando llueva se pueda llegar a los mismos. Asimismo, corresponde proporcionar un ambiente amigable con jardines cuidados, áreas de parqueo y orden interior. Ello significa simplemente limpieza y calidad de ofertas, aspectos que se suelen descuidar y que las autoridades ediles controlan mal y tarde. También resulta decisiva la señalética, que es el resumen del orden que rige en el lugar.
 
La reversión de los puestos de venta desocupados en los mercados vecinales deviene en una medida no sólo sensata sino necesaria, de modo que permita que los que realmente quieran vender tengan un puesto vigente. Conviene tener presente que hace falta una promoción de los centros de expendio con ferias, atractivos del mercadeo y otras ayudas que el municipio está en condiciones de proporcionar. Sin embargo, el nudo gordiano sigue siendo el desalojo y reubicación de los ambulantes e informales que han capturado para sí los principales mercados populares. Esta tarea corresponde plenamente a las autoridades municipales, las que de una vez por todas deben tomar el toro por las astas.

El nudo gordiano sigue siendo el desalojo y reubicación de los ambulantes e informales de los principales mercados populares. Esta tarea corresponde plenamente a las autoridades ediles, las que deben tomar el toro por las astas.