Siguenos en:
Lunes
 14 de Junio de 2021
Santa Cruz de La Sierra www.booked.net
+23°C
Parcialmente soleado
Internacional
Terra Nostra
Estado surrealista plurinacional
Sábado,  4 de Junio, 2011

La revolución democrática y cultural cada vez más ajena a la realidad nacional. Como si existieran dos realidades, una, la de verdad, en las calles, en el campo, en los bosques y montañas de Bolivia, y la otra, en la cabeza de los proyectistas del Estado Plurinacional. Sin embargo, después de cinco años el actual gobierno defrauda al 70% de los bolivianos. Esta desilusión sorprende, habiendo tanto a su favor: un país caracterizado socialmente por la pobreza urbana y la miseria rural, reflejando alto grado de marginalidad, exclusión e inequidad; con analfabetismo, falta de cultura democrática, inclinación por las soluciones prácticas violentas, que hacen de la violencia un fenómeno casi estacionario (viene con la misma rigidez del calendario de invierno y verano); escasa cobertura e  infraestructura sanitaria que hacen de la vida una mercancía barata; donde la vivienda es un lujo, casi tanto como conseguir trabajo estable y bien remunerado. Cualquier propuesta “revolucionaria” (que promete bajar la luna y las estrellas en menos tiempo que canta un gallo), debería recibir y mantener una entusiasta acogida. Pero, la realidad es otra: el descontento es casi general; críticas a la falta de gestión y a la mala gestión del equipo que acompaña a Evo Morales, que alcanzan al Primer Mandatario y también al vice. Más llamativo es que este fenómeno se da hasta en los bastiones de mayor porcentaje indígena campesino, los aliados tradicionales: La Paz, El Alto, Oruro y Potosí, donde; además, está apareciendo la resistencia política mejor organizada.

Mientras, Evo tiempla la lira para la audiencia doméstica y Álvaro hace de trovador en el extranjero. Pero lo real es que hay oposición, tanto pragmática como ideológica. La primera,  porque empieza la población a exigir resultados tangibles; algo que ver y tocar. Millones de dólares se escurren en propaganda oficial, pero esos no bajan de la tele al llano. Al contrario, todo el mundo ha descubierto el truco: se anuncia cualquier “intento” (en vez de proyectos) o deseo de intenciones y de inmediato se calculan cuantiosas inversiones, ingresos deslumbrantes en equis años (generalmente muchos) y, ya nomás se los reparte. Se comen hasta el queso antes de tener la vaca ni la leche.

Evo en un duro discurso de apertura amenaza a los inversores cuando en realidad se llora para que inviertan en el sector hidrocarburos. Es tan dura la realidad que buscando agua, encuentran gas, pero lo que se necesita es inversión de riesgo, exploración, para cambiar la escasez de los trillones de pies cúbicos (TCF) en reservas probadas o al menos probables, y mercados, para empezar a imaginar y proyectar en serio. Después del évico “se acabó el cálculo político”, que sonó a bofetada, vendría el Vice con cataplasmas, pero ya era tarde: se requiere una nueva ley que defina con precisión las reglas para el sector (menuda tarea),  y seguridad jurídica que, evidente, no está en el país. Esto se le escapa a la ilusión oficialista, como el de concluir un gasoducto en la parte boliviana sin estar la porción argentina y, pequeño detalle, no hay gas. El Mutún sigue esperando y las industrias en La Paz y El Alto paran. La próxima elección “inédita” de magistrados, no genera más  tranquilidad.

El país de las maravillas tienen audiencias y auditorios bien seleccionados, predispuestos a soñar, a someterse a una sesión catártica o de sanación. La oratoria de García Linera facilita el fenómeno, al punto de desafiar a los de UNASUR  reunidos en Buenos Aires “a tener el coraje” de declarar Latinoamérica un estado plurinacional. Somos el ejemplo a seguir: se resuelven los problemas estructurales internos y se proyecta con voz fuerte en los asuntos internacionales.  Hay algo muy profundo en  algunas personas, experiencias precoces  negativas, traumáticas, auténticas carencias emocionales que marcan de por vida. Para  soportarlo hay que evadirse fabulando, creando ficciones, dejando atrás la “atroz realidad”. El riesgo es el perder el sentido de la realidad, a transitar de las ilusiones a las alucinaciones sin darse cuenta y el  desatender los problemas reales.

La segunda opción de oposición es de mayor impacto. Se denuncia traición, nada menos, que a los postulados fundacionales del instrumento político de los pueblos que los llevó al gobierno el 2005. Nace en los “movimientos sociales”, grupos o gremios no numerosos pero bien disciplinados, que tenían “su agenda” legal. Sienten, para recurrir a una expresión frecuente del presidente, que no se les está cumpliendo: nacionalización de empresas que explotan recursos naturales, industrialización, empoderamiento del indígena campesino y lucha frontal contra la corrupción y la pobreza. El tiempo pasa y ahora, sin ser oposición política en su mayoría, encuentran justificación a su protesta: toman las calles,  bloquean  caminos, marchan los desencantados, y el cachorro de dinamita omnipresente en el mundo andino minero. El Gobierno, represivo, con fuerza policial, militar y paramilitar (los infiltrados de siempre), como único recurso para resolver conflictos.  No protestan y  están felices los con agenda “de lo ilegal”: traficantes de influencias,  promotores de la corrupción en la administración pública, dueños y aliados de la economía informal (evasores y contrabandistas de todo tipo), así como los cómplices en la cadena productiva de la coca y el narcotráfico. El proyecto de la revolución democrática y cultural es un discurso vacío, al que le falta alma, carece de sentimientos y hasta de razón. Ha desaparecido la democracia y la cultura fue transformada en folclore. No hay calidad humana porque no hay respeto al ser humano. El que sufre, el que necesita trabajo, salud, tranquilidad, esperanza, no cuenta. Hoy sólo arranca una sonrisa nerviosa de la ciudadanía, fiel  testigo de hasta dónde se pueden atropellar las libertades cuando el surrealismo ordena e impera en el  Estado Plurinacional.

Acerca del autor:
Daniel-Pasquier-Rivero-
Daniel Pasquier Rivero
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día