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 18 de Octubre de 2019
Internacional
Hay guerra de cárteles de droga en Bolivia
Ojo Centinela
Lunes,  24 de Mayo, 2010

Roberto Méndez Herrera • Periodista y abogado - Hay guerra de cárteles de droga en Bolivia:E l 19 de marzo de 2010, un enfrentamiento entre sicarios del narcotráfico dejó muertos a dos estudiantes de una universidad de Monterrey que en un principio fueron signados como pistoleros de algún cártel mexicano, sin embargo, luego se determinó que se trató de simples universitarios que cayeron en el fuego cruzado de la droga. 
Conclusión: era gente inocente, miembros de la sociedad que sin beberla ni comerla por esos azares del destino se ve envuelta en el torbellino de la violencia que en México ha dejado más de 15 mil muertes en la última década.
Hemos colocado el ejemplo porque en Bolivia vamos por ese camino y lo acabamos de ver con el ajusticiamiento de seis personas el pasado fin de semana en la localidad de San Ramón.
Porque poco a poco Bolivia está volviendo a la ‘década blanca’ del 80 en la dictadura Garciamezista cuando Luis Arce Gómez, fuera bautizado como ‘el ministro de la cocaína”,  con su punto más crítico seis años más tarde cuando asesinaron a gente inocente: el profesor Noel Kempff Mercado, en la serranía de Huanchaca.
Lo que sucede ahora en Bolivia es una guerra de carteles, unos que llámense Rosales o Perico de los palotes quieren proteger su territorio o la hegemonía de su ‘línea’ para exportar ‘pichicata’ al exterior frente a extranjeros, llámense paraguayos, brasileños o colombianos, que quieren llevarse la ‘merca’ sin intermediarios bolivianos.
Y en esa guerra sin cuartel han caído brasileños que hasta han sido descuartizados por osados y en venganza los extranjeros han sembrado de muerte nuestras provincias o las calles cruceñas.
Es ahí donde debe irrumpir el Estado, con el monopolio del poder para prevenir que esta espiral de violencia y corrupción que envuelve  ahora a policías no salpique a la vida de la gente de a pie. Y porque es hora que nos saquemos la venda de los ojos, y lo de la hoja sagrada y demás cuestiones las botemos a la basura.