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 15 de Noviembre de 2019
Internacional
Irak
Bagdad culpa a francotiradores desconocidos las más de 100 muertes
Miércoles,  9 de Octubre, 2019
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Ref. Fotografia: Manifestantes durante las protestas en Irak. Foto: AFP

Las manifestaciones están compuestas principalmente por jóvenes que exigen medidas contra el paro y la corrupción y mejores servicios públicos. 

Irak se encuentra sumido en una oleadas de protestas que en una semana han dejado un saldo de más de 100 muertos y 6.000 heridos.

Las manifestaciones, protagonizadas principalmente por jóvenes que exigen medidas contra el paro, la corrupción, el paro y la falta de perspectivas y servicios, han sido respondidas con una violenta represión por parte de las autoridades, que ahora responsabilizan de parte de las víctimas a francotiradores no identificados, al tiempo que tratan de rebajar la tensión y abrir un diálogo.

Llamamientos en redes sociales consiguieron sacar a miles de personas a las calles de Bagdad y otras ciudades el 1 de octubre, en unas protestas que estuvieron marcadas por choques con policías y militares y la quema de neumáticos e incendios en edificios. 

Las autoridades declararon el toque de queda en Bagdad el 3 de octubre y bloquearon el acceso a Internet en la mayor parte del país, mientras el primer ministro, Adel Abdul Mahdi, rechazó un diálogo directo con los manifestantes.

El día siguiente se vivió una grave escalada de la violencia, cuando las fuerzas gubernamentales abrieron fuego contra la muchedumbre en Bagdad, disparando el número de víctimas mortales.

El 5 de octubre, el jefe de Gobierno reculó y anunció su intención de reunirse con los manifestantes para escuchar sus demandas, al tiempo que prometió que las fuerzas de seguridad no utilizarían cartuchos letales, excepto en casos de defensa propia.

Sin embargo, al menos 8 personas murieron y 25 resultaron heridas en nuevos enfrentamientos en la capital en la jornada siguiente, según fuentes policiales y médicas. 

Lo vivido esta semana supone el mayor derramamiento de sangre que ha visto el país árabe desde la derrota del Estado Islámico en 2017. 

Fanar Haddad, analista del Instituto de Oriente Medio de la Universidad Nacional de Singapur, comentó que "la reciente estabilización en la seguridad ha hecho salir a un primer plano los fallos sistémicos de Irak", como el desempleo, la corrupción generalizada y los deficientes servicios públicos.

"Donde una vez los iraquíes se sintieron atrapados entre las amenazas existenciales (como el terrorismo, crimen, el Estado Islámico, etc.) y la guerra civil, hoy se sienten atrapados en un sistema político y económico que sirve a los intereses de la oligarquía del partido gobernante y les niega representación, oportunidades económicas y servicios que funcionen", expone el investigador.

Así, jóvenes entrevistados por The Washington Post denuncian haber crecido en un entorno "sin futuro" tras la invasión de EE.UU. del país y afirman que se ven expulsados de un mercado laboral que favorece a las personas con lazos políticos.

"Deben entender que esto no es igual que antes. Si no hacen cambios, las cosas van a ir a peor", declaró al diario uno de los manifestantes.

Mientras, el Gobierno defiende que la violencia ha sido mutua y prometió investigar el uso de armas letales, al tiempo que las fuerzas de seguridad culparon a "francotiradores no identificados" de la muerte de cuatro personas, dos policías y dos civiles, el 4 de octubre en Bagdad, reporta Al Jazeera.

El portavoz del Ministerio del Interior, Saad Maan, afirmó detrás de estas muertes se encuentran unas "manos maliciosas", precisando que la mayoría de los fallecidos murieron de balazos en la cabeza o corazón, informa AP..

El 7 de octubre, las Fuerzas Armadas de Irak admitieron un uso desproporcionado de la fuerza y anunciaron medidas punitivas contra los comandantes responsables de la represión.

El Gobierno de Mahdi, que llegó al poder el año pasado tras un acuerdo entre las principales fuerzas políticas iraquíes, se encuentra en una situación muy precaria.

En el país se multiplican las voces que piden su dimisión y la convocatoria de comicios anticipados, como la del clérigo chiíta Muqtada al Sadr, uno de los líderes políticos más influyentes de Irak. 

Entretanto, Mahdi ha ofrecido diálogo y un plan para reorganizar su Ejecutivo. La iniciativa también incluye la creación de un programa nacional de lucha contra la pobreza y el desempleo, la formación de un Tribunal Supremo especializado en cuestiones de corrupción y honrar a los manifestantes fallecidos como "mártires", lo cual se traduciría en subsidios para sus familiares.

"Iré a reunirme con ellos sin armas y me sentaré con ellos durante horas escuchando sus demandas", afirmó el mandatario tendiendo la mano a los manifestantes.

Según el analista Fanar Haddad, un nuevo brote de violencia podría estallar muy pronto en el país coincidiendo con la celebración este mes del Arbaín, una fiesta religiosa chiita en la cual millones de peregrinos se dirigen a la ciudad de Kerbala para conmemorar al imán Huséin.

"Esto podría convertirse fácilmente en una plataforma para protestase incluso para una insurrección", alerta el experto. /RT