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Tribuna
El caso Lava Jato
Domingo,  25  de Noviembre, 2018

La Asamblea Legislativa resolvió que el caso Lava Jato se remita a la Fiscalía General y, aunque asegura que hubo corrupción, no ha esclarecido los hechos ni ha identificado a los verdaderos responsables. La investigación legislativa parece destinada a descalificar al precandidato Carlos Mesa y a proteger al actual Gobierno.

En efecto, las negociaciones, licitaciones y contrataciones para la construcción del tramo carretero Roboré-El Carmen y El Carmen-Arroyo Concepción,  que fue adjudicada a las firmas Camargo Correa y Odebrecht, habrían comenzado antes de enero de 2006, pero se consumaron los acuerdos y entregaron los trabajos en la gestión de Evo Morales.

Llama la atención que la Unidad de Investigaciones Financiera haya identificado a los que recibieron dinero, pero esta información determinante parece no haber sido tomada en cuenta por la Asamblea Legislativa. Lo evidente es que el oficialismo no ha querido realizar una investigación objetiva, seria e imparcial, y lo único que les interesa es mostrar que todos son culpables menos los funcionarios que han ejercido en distintos cargos desde enero de 2006.

¿Acaso los sobornos se dan por adelantado? Y dada la experiencia delictiva de las empresas brasileras involucradas en esta trama de corrupción ¿serían capaces de haber negociado con un Gobierno, como el de Carlos Mesa, que no tenía control del Congreso y de yapa anunciaba y renunciaba a la Presidencia de la República?

El caso “Lava Jato”, ha sido el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil, que desnudó la complicidad del poder político, en el saqueó de más de $us. 2.000 millones de la petrolera, y evidenció un “estado de corrupción” o cultura general permisiva que se encargaba de fomentar las prácticas corruptas a todo nivel y en los países donde han operado. Esta cultura permisiva no sólo expande los efectos de la corrupción, sino que la convierte en un mal endémico, donde toda la organización corrupta tiende a influir en la conducta de las personas que la integran.

La investigación legislativa confirma la Ley del embudo: ancha, condescendiente y relajada para los oficialista y estricta y rigurosa para los opositores. Los groseros hechos de corrupción evidencian dos tipos de investigaciones y de procesos judiciales: a) Uno, cuando el autor “confeso” forma parte de las filas del Gobierno recibe un trato y, por tanto, habrá un determinado resultado; y b) Dos, cuando el presunto autor es de las filas de la oposición, recibe otro trato muy distinto y perverso.

Y por supuesto que no existe para los opositores el debido proceso, las garantías judiciales ni funcionan los Convenios y Tratados Internacionales, y salvo algunas excepciones, todos terminan en la cárcel o prófugos por falta de garantías procesales. En cambio, los corruptos del oficialismo no sólo reciben protección sino que muchas veces han salido en hombros de la Asamblea Legislativa.

Lo cierto es que la sociedad tiene el irrenunciable derecho de conocer la verdad de lo ocurrido en el caso Lava Jato, así como las razones y circunstancias en la que hechos de corrupción llegaron a cometerse, a fin de evitar que esos hechos vuelvan a repetirse. La Policía Federal de Brasil estima que en Bolivia la corrupción alcanza a 4 millones de dólares, de modo que la investigación ha de estar ineludiblemente orientada al conocimiento de la verdad de los hechos: investigar no es sino conocer la verdad, y no se puede conocer la verdad sin una adecuada investigación.

La investigación es, como la de prevenir, una obligación de medio o comportamiento que no es incumplida por el solo hecho de que la investigación no produzca un resultado satisfactorio. Sin embargo, debe emprenderse con seriedad y no como una simple formalidad condenada de antemano a ser infructuosa. Por cierto, debe tener un sentido y ser asumida por el Estado como un deber jurídico propio y no como una simple gestión de intereses particulares, o peor para descalificar a determinadas personas al calor de una campaña política.

*Jurista y autor de varios libros.

Acerca del autor:
William--Herrera-Anez--
William Herrera Añez
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