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Internacional
Editorial
Control migratorio
Sábado,  13 de Julio, 2013

Las noticias de prensa que han dado cuenta del reciente rescate con vida de una joven universitaria secuestrada en la capital cruceña, también han desvelado la participación de al menos un extranjero indocumentado, con estadía ilegal en el país, involucrado en el hecho delictivo. De manera adicional, se ha conocido que el extranjero habría enfrentado a tiros a las fuerzas policiales, por lo que fue abatido por éstas. Este lamentable suceso ha vuelto a poner en la mesa del debate la eficacia del control migratorio en el país, que por boca de las propias autoridades policiales y de Migración, resulta no solo insuficiente, sino también incoherente y de escasa fortaleza institucional.

Conviene señalar que pese a existir en el país una normativa actualizada para el control migratorio, resulta oportuno recordar que la misma todavía no se ha implementado por razones de trámite en las instancias legislativas. Esta simple razón grafica la obviedad: la normativa de marras solo será eficaz si se la aplica, y para ello todavía debe esperarse  no solo su obligada promulgación, sino también su necesaria reglamentación. Mientras tanto, con seguridad pasará mucha agua bajo el puente del control migratorio. El sistema actual viene a ser arcaico desde sus propias bases y de escasa cobertura y utilidad para un país, como Bolivia, que ostenta más de siete mil kilómetros de frontera.

Desde esa perspectiva, no es posible ejercer un control estricto de los ciudadanos extranjeros en el país, partiendo de su ingreso y terminando en su salida. Tampoco, por otra parte, determinar el tiempo de su permanencia, sus antecedentes, solvencia económica, propósito de estadía y una serie de detalles que interesan tanto la seguridad del Estado como la seguridad de la familia boliviana. Esta insuficiencia del control migratorio facilita el ingreso ilegal de personas procedentes de otros países, las que luego se dedican a actividades fuera de la ley, especialmente relacionadas con el crimen y la delincuencia. La diferencia resulta evidente si se compara con los demás países.

Hace falta desarrollar, en primer lugar, una amplia labor de coordinación, de elevada responsabilidad, con los países vecinos. Sin duda, la cooperación binacional hace posible el imprescindible cruce de información multibiométrica desde terminales, hoteles, agencias de viaje, puestos policiales, instancias judiciales y otras, para detectar elementos indeseables y con antecedentes policiales y, también, el control de indocumentados. Para ello se precisa mayor y mejor control policial y militar en las fronteras, mayor “presencia del Estado”, incremento de la estructura del control migratorio y suficiente material logístico adecuado para los funcionarios de migración.

Ello significa más recursos humanos capacitados en migración, que deben distribuirse en un mayor número de puntos de control estratégicos. Conviene asumir que hace falta un sentido de dignidad nacional para ofrecer en las fronteras personal especializado, infraestructura moderna y equipos con tecnología de punta para al menos equipararnos al control migratorio de los países vecinos. Mientras en ellos se aplican estrictas medidas de seguridad para el ingreso, estadía y salida de personas, en Bolivia resulta precaria esta actividad. Por ello, resulta imperioso que se inicie cuanto antes, un proceso de modernización del control migratorio que ofrezca seguridad y confianza al país.

Hace falta un sentido de dignidad nacional para ofrecer un eficaz control migratorio. Para ello, resulta imperioso se inicie cuanto antes, un proceso de modernización de un sistema migratorio que ofrezca seguridad y confianza al país.

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