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Tribuna
Todo un mundo al revés
Lunes,  14 de Mayo, 2012

Cómo empieza esta historia? Un 2 de agosto del 2010, y continúa hoy 14 de mayo del 2012... Los momentos por los que pasé fueron de todo tipo. Primero logró trastornar mi espíritu luchador, alegre y sano, llevándome a los más desdichados pensamientos, de sospechar y armar teorías en mi mente y comprender por qué nadie con entrega y seriedad quería ser funcionario público. Implicaba el descrédito y la calumnia, el esfuerzo y dedicación que uno le pudiera a sumar por el bien mayor de la comunidad. Eran pecados, todo un mundo al revés.

Los sufrimientos por los que pasé, y paso ahora con mayor madurez, fueron golpes muy duros. Y lo peor, con una desventaja: la de no tener un micrófono y estar indefensa ante tanta falta a la verdad, a la ética. Tanta maldad, que estoy segura obedece a un grupo de personas con mucha mezquindad e intereses de todo tipo. Sí, lectores, amigos, compañeros y colegas, familia y vecinos, soy de carne y hueso. Me he sentido desdichada por tanta burla y calumnia, muy triste por la falta de solidaridad de los que creía amigos. Aun así me di cuenta de algo, y es que el recuperarse y cobrar fuerzas solo implicaba algo muy fácil: pedir a Dios que se sepa la verdad y que me diera las fuerzas para defenderme. Pedir que haya justicia y que quede descubierta esta historia, que para mi vida se transformó en una película de terror. Recibí todo tipo de consejos: no haga caso, vaya por encima, usted vale mucho. Pero al final todos opinaban porque no les llegaba cerca, otra cosa es estar como el centro de ataques y sufrirla en el propio pellejo.

Empecé aislándome del mundo porque todo esto me acomplejaba y hacía sufrir. Pero al pasar noches en desvelos, debía mostrar fuerzas ante mis hijas, familia y entorno laboral. Seguí en la lucha de no desfallecer y lograr al lado del Alcalde Percy Fernández, a quien siempre agradeceré la oportunidad de darme la confianza y el apoyo de construir un pedazo de nuestra ciudad. Desde mi área, y lo digo con orgullo, obtener cientos de caras agradecidas, gente con mucha amabilidad, grupos de vecinos, de profesionales, de obreros, dándome aliento, todos estos desafíos lograban apaciguar los golpes de este despiadado señor.

Jamás ofendí al señor Valverde, ni estando en las reflexiones diarias y consejos de muchos de hacerlo. Un día confundí el apellido de él por su padre y sabe Dios la cantidad de insultos que recibí, como mínimo 17 veces me dijo estúpida y calificativos irreproducibles. Siempre primó en mi persona mi hogar, mis principios, mi colegio Uboldi, de donde aprendí a ser una buena católica, y sobre todo el haberme dado siempre tanto amor y afecto mi familia. Soy una mujer con defectos y virtudes, pero llevo ante todo un principio en mi vida: hacer las cosas bien, para mí no existe la frase no se puede. Todo con ganas y cariño siguiendo métodos de estudio, de planificación, de trabajo y siendo constante cualquier desafío es posible.  Soy trabajadora, ordenada, apegada a las leyes y normas y dedico toda mi fuerza, corazón y conocimiento a hacer bien las cosas, de aprender y preguntar de cosas que no sé. Tengo la humildad de siempre querer mejorar. No es la forma la del señor Valverde, desprestigiándome como madre, esposa, profesional. En mi actual condición de servidora, no solo me ofendió a mí, ofendió a muchas mujeres que servimos a nuestro país desde el sector público. Sembrar y tejer tantas calumnias y faltar a la verdad todo el tiempo no demuestra de su parte un periodismo serio y digno.

Todo empieza ese 2 de agosto del 2010 a la fecha. Ya perdí la noción de la cantidad de programas, pero sí hice algo: en mi actuar ordenado y metódico, los grabé y transcribí cada uno de ellos. Tanta difamación, diciéndome corrupta, entre otros insultos a mi persona, mi trabajo, en la gestión que realizo de forma diaria y con el mayor cariño, siempre apegada a las leyes y a los controles de ley. ¿Saben qué se siente? de escuchar: Miss Alcaldía, sus pestañas postizas, sus extensiones postizas, el cepillado y planchado de su pelo crespo, chupamedias, estúpida, princesa Leia de las guerras de las galaxias (titulando un artículo en un medio de prestigio), los agujeros negros. Y lamentablemente siguió el señor Valverde hasta hoy, lo que significan 22 meses de insultos a mi aspecto físico, a mi forma de hablar, a mi condición de mujer. Eso no es periodismo, discúlpeme. Involucró todo mi entorno familiar, haciendo sufrir a mi padre, a mi madre, mis hermanos, hijas, esposo. Además, juzgándome de forma permanente usted fue fiscal, juez. Juzgó y acusó, como lo hace con cientos de mujeres. ¿Cómo es posible que se convierta en un agresor y su presa sea yo?.

* Respuesta al artículo de opinión de Carlos Valverde publicado en  "Día 7" el 13 de mayo.

Acerca del autor:
Angelica-Sosa-de-Perovic-
Angélica Sosa de Perovic
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