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Economía
Tribuna
La salud de la economía mundial
Jueves,  14 de Julio, 2011

La noticia en la prensa internacional de que la China quiere "frenar" la expansión de su economía, es una muestra más de que las cosas en el universo económico mundial van para mal, como afirman muchos economistas liberales y a quienes por lo general nadie oye.

Traducido lo del frenazo quiere decir que los dos potenciales problemas que aquejan a esta gigantesca economía (inflación y apreciación de su moneda) están haciendo fuerte presión sobre los mercados chinos, obligando a las autoridades a pensar que pueden afectar la salud y el crecimiento de su economía a corto plazo. ¿De donde viene la inflación china? El problema del aumento progresivo de los precios en la China se origina (creo) por la superabundancia de dólares circulando en la economía china (o su equivalente en moneda china una vez cambiados esos dólares en el Banco Central) lo que provoca un desequilibrio entre la oferta de productos y la demanda de aquellos.

Esta superabundancia proviene de la enorme capacidad exportadora de la China, razón directa del  incremento de la capacidad de consumo de una gran parte de la población china. Entonces, lo que seguramente harán las autoridades del Banco Central (para frenar la inflación) será elevar la tasa del interés pasivo en la banca,  para retirar un buen porcentaje del dinero circulante y así frenar el consumo desmedido de las nuevas clases medias chinas, todo lo cual se traduce a su vez (esto es lo que interesa en la perspectiva de la salud de la economía mundial) en una menor demanda de productos acabados a los países que las proveen  -esto es, productos hechos por las economías desarrolladas- porque la demanda de materias primas a los países en desarrollo -base de las exportaciones chinas- es posible que prosigan por un buen tiempo más.

Por el otro lado, el problema de la apreciación de la moneda, aunque es un problema que las autoridades chinas tratan de evitar a toda costa por el efecto que podría tener en sus exportaciones (a diferencia de las economías latinoamericanas que han visto en eso una forma de abaratar las importaciones y aumentar el consumo de las clases medias, pero sin pensar en el efecto del encarecimiento de la producción propia) tiene su origen en la misma fuente, muchos dólares circulando y haciendo presión en el valor de la moneda china. En síntesis, todo parece indicar que el consumo y la demanda china de productos del mundo occidental pueden reducirse drásticamente en un futuro no muy lejano.

¿Como van las cosas en el resto del mundo? En Europa, ya se sabe, la generosidad del Estado benefactor, cuyos gastos superaron toda racionalidad –( porque lo que se suponía debía ser una razonable contribución de impuestos de los más productivos, se convirtió con el tiempo -gracias a la irresponsabilidad y la necesidad de votos de los políticos- en un saqueo institucionalizado del trabajo productivo mediante impuestos y cargas onerosas)- hicieron posible que los Estados se pusieran a gastar y a adquirir tal cantidad de obligaciones (léase crear empleo improductivo) que hoy tienen una descomunal deuda que necesariamente tiene que pesar sobre el valor del trabajo, ya que es de ahí de donde al cabo salen los recursos de un país.

En otras palabras, la mala asignación de recursos que supone un excesivo y demagógico gasto público (porque tales recursos en manos privadas resultan siempre infinitamente mas productivos que en las del Estado, que sólo sabe de subsidios, bonos, o gasto público corriente) privó al país de un capital que bien pudo ir a la producción en vez de al gasto público, a resultas de lo cual hoy países como España tienen serios problemas financieros que pueden muy bien arrastrar a otras economías (Alemania y Francia) ya que sus Estados se prestaron enormes cantidades de dinero (a cuenta de ingresos que el país ya  no genera) de Bancos alemanes y franceses que a su vez los obtuvieron de los ahorristas europeos.

Con lo que el problema es grave, porque un default (cesación de pagos de deuda) de cualquiera de las economías en problemas (España, Grecia o Portugal) liquidará los ahorros de miles de europeos y puede ocasionar una recesión mayúscula.

En síntesis, Europa no parece que vaya a constituirse por ahora en artífice de nada más que de su propia desgracia. Es decir, una Europa anémica no le sirve a la economía mundial de nada.

¿Qué pasa en los EEUU? Allí las cosas no están mejor, no obstante que Obama se ha gastado la astronómica cifra de tres trillones (tres millones de millones de dólares)  para reactivar la economía americana luego de la crisis financiera de hace un par de años. Pero buen keynesiano como es (esto es, ciego a la historia y a la racionalidad objetiva) insiste ahora en subir el techo de la deuda del Estado americano (que alcanza la astronómica cifra de trece trillones) seguro de que esta vez la montaña del estancamiento económico se moverá al conjuro de la misma receta! Lo cual por supuesto no ocurrirá y la economía americana seguirá donde está ahora, es decir, postrada! Una última cuestión ¿Cómo incidirá todo esto en Latinoamérica? Veamos...  ¿Qué vende la gran mayoría de países latinoamericanos y a quiénes? Vendemos alimentos y materias primas principalmente, y nuestros compradores son las economías desarrolladas.  Si les va mal a ellas es claro que sus problemas repercutirán en nosotros. La pregunta del millón entonces es ¿Cuán profundo será el daño para nuestras economías, si hubiera una segunda recesión mundial?

Acerca del autor:
Carlos-Herrera-Echazu
Carlos Herrera Echazu
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