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Ojo Centinela
Cuando se ama la vida... por encima de todo
Lunes,  20 de Junio, 2011

Cierto día me preguntaron cuál era mi pasión y la pregunta me puso en aprietos por un momento. Y contesté: vivir.

Y lo hice inspirado en la fe que le pone un maestro, el analista político don Cayetano Llobet a su lucha por la vida. “Estoy luchando contra el cáncer. Todavía no me derrotó.”, ha dicho en una reciente entrevista.

Es que cuanto uno piensa en la muerte, también piensa en la vida, y en lo especiales que somos. En el Día del Maestro un humorista nos hizo reflexionar sobre lo especial que somos en este mundo, desde el proceso mismo: empieza con la unión de dos seres y fundamentalmente de ese momento previo a la creación humana, en el que millones de espermatozoides compiten para fecundar el óvulo femenino.

Y solo uno vence ....el más capaz, el más rápido, el más fuerte, el que le ganó a esos millones, en una  carrera en la que no hay premio para el segundo lugar y sólo uno alcanza el premio de la vida, el campeón o la campeona. Es decir... cada uno de nosotros

Desde el momento ya nacimos con la casta de campeón o campeona y ya podemos ser considerados un ganador en la vida.

Es así como en cada momento de nuestra vida debemos considerarnos seres únicos, porque es así. Si bien es cierto genéticamente nos parecemos, cada uno de nosotros es distinto, tenemos una huella digital única en el mundo y tenemos un carácter o temperamento único en el mundo, por más que seamos gemelos, pareja o hijo e hija.

Porque esas frases deben inspirarnos en momentos en que cuando se nos presenta un problema parece que no vamos a encontrar solución, pero luego esta viene de la mano de la sinceridad y valentía con la que lo afrontamos.

Así vi a mi hijo esta semana atribulado porque en su buena fe había cobrado un cheque de un desconocido que terminó siendo robado y se le avecinaban problemas legales que fueron superados cuando se asumieron con la verdad por delante.

Nacer, crecer, reproducirnos y morir, es ley de la vida. Me emociona hasta las lágrimas ver a mi última hija primero gateando y luego ensayando a dar sus primeros pasos, gritando papá, mamá e imitando todo lo que le enseñamos, como una esponjita lista para aceptar todo lo que le enseñamos.

Porque vivir, como dice un blog existencialista, es considerar que en la vida no hay errores sino lecciones que aprender, es también no tener miedo de tener miedo, saber que somos un mundo en el que cabe todo el mundo.

Y vivir apuntando hacia el futuro, por más que sea nuestro último día. "No tengo miedo a la muerte, mientras tanto viviré bien y animado", nos enseña don Cayetano, de quien arbitrariamente un día me declaré su discípulo cuando hacíamos análisis político.

Porque la vida es eso: trabajar sin que signifique trabajo, amar la libertad y no tener ataduras, pero amar las que tenemos y aceptamos, saber sufrir, olvidar, perder, ganar, perdonar, y porque no también... morir, para vivir por siempre.


* El autor es docente.
 

Acerca del autor:
Roberto-Mendez-
Roberto Mendez
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