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Editorial
El factor clave
Lunes,  23 de Octubre, 2017

En las últimas semanas se han desarrollado intensas actividades para medir el índice larvario de los potenciales criaderos de mosquitos en los diferentes barrios de la capital cruceña. En esta importante tarea epidemiológica han participado de manera conjunta las autoridades sanitarias de Santa Cruz, con su personal de salud, y brigadas compuestas por estudiantes universitarios, desplegando equipos técnicos que han recogido las respectivas muestras para estudio. El índice larvario deviene en un decisivo indicador, que cuando supera el cinco por ciento, supone riesgo de brotes epidémicos. En esta tarea, se ha enfatizado en la identificación de zonas urbanas de elevado riesgo.
 
Los resultados de la medición del índice larvario en la ciudad, muestran que las zonas norte y este de la capital, concretamente Satélite Norte, Villa Primero de Mayo, Plan Tres Mil concentran los mayores focos de criaderos de mosquitos. Siendo zonas populosas y de intenso flujo de personas que se trasladan desde tales lugares al centro de la ciudad y viceversa, no extraña que haya despertado la lógica inquietud de las autoridades encargadas de la vigilancia epidemiológica. De hecho, la encuesta entomológica ha sido efectiva dentro del Plan de Contingencia para el control integral contra el vector mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue, chikingunya y el zika.
 
Conviene tener en cuenta que el mosquito Aedes Aegypti es fundamentalmente intradomiciliario. Es decir que los criaderos de este peligroso vector se encuentran en el interior de los domicilios encuestados en las zonas urbanas citadas, lo que obliga no solo a una urgente y amplia destrucción de criaderos, sino también a la necesidad de elaborar un plan de fumigación complementario. La fumigación la realizarán a su debido tiempo las autoridades sanitarias, de acuerdo a las exigencias epidemiológicas de lucha contra el foco. Sin embargo, la erradicación de los criaderos intradomiciliarios de mosquitos Aedes Aegypti deviene en una vasta e ineludible responsabilidad ciudadana.
 
Se conoce que durante la encuesta entomológica las brigadas de salud han exhortado a los vecinos a proseguir las tareas de erradicación de los criaderos. Es de suponer que tal exigencia no será suficiente, especialmente si ya se sabe la reacción de la gente como resultado de su propia idiosincrasia. Hará falta, sin duda, una amplia campaña de concienciación e información que involucre el apoyo de los medios de comunicación. Se ha constatado que el apoyo vecinal es el que se está echando en falta. En este caso, se considera que la Federación de Juntas Vecinales debería asumir su rol de liderazgo y apoyar con decisión la lucha contra el vector transmisor del dengue, zika y chikingunya.
 
Se hace preciso valorar como corresponde las actividades preventivas contra el mosquito vector que emprenden de manera oportuna y sensata las autoridades pertinentes. Conviene también que la ciudadanía tenga presente la máxima que indica: “Sin vector no hay enfermedad”. Esto coloca a la erradicación de criaderos domiciliarios como la tarea impostergable y más urgente a realizar. Sin el mosquito Aedes Aegypti no tendremos brotes de dengue, chikingunya y zika. Pero también está claro que sin la participación consciente, comprometida y constante de la población, esta eliminación del factor clave -vector- se tornará insuficiente, e inevitable la aparición de epidemias.

Conviene que la ciudadanía tenga presente la máxima que indica: “sin vector no hay enfermedad”. Esto coloca a la erradicación de criaderos domiciliarios como la tarea más urgente e impostergable a realizar.