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Portafolio
400.000 observados
Editorial
Jueves,  26  de Noviembre, 2009

¿Corren riesgo las elecciones del 6 de diciembre? Todo depende de las intenciones y del ímpetu que tengan los que siempre han manifestado ganas de hacer fraude en el país. Todo dependerá también de lo que se haga para impedirlo.
Mucho se ha hablado de los resultados de las próximas elecciones y nadie parece contradecir los pronósticos sobre quién será el ganador. La polémica radica en los porcentajes de aprobación y sobre todo, en la posibilidad o no del MAS de obtener los dos tercios del Congreso, aspiración que configura un escenario tenebroso para quienes han estado sufriendo los embates del autoritarismo gubernamental y por el otro lado, una futura administración de manos libres para acelerar aún más la implantación de los cambios.
El padrón biométrico parece haber dado con el as bajo la manga que tenía el oficialismo para lograr lo que tanto ha estado buscando y que seguramente es el origen de tanta soberbia cuando se refiere a los resultados del 6 de diciembre. Este registro, que sobrepasó de manera sorprendente los cinco millones de electores, ha identificado 400 mil personas cuya identidad puede haber sido labrada a los apurones, de manera irregular o con fines netamente proselitistas. En ese número tan alto se concentra el gran esfuerzo desplegado por instituciones del Estado que no dudaron en hacerse ayudar por los duchos especialistas venezolanos para repartir cédulas de identidad al troche y moche, sin el debido respaldo que garantice la autenticidad de los documentos que ahora han sido observados por la Corte Nacional Electoral.
Es verdad que Bolivia arrastra un grave y viejo problema de identificación de la población, pero eso no es pretexto para buscar falsas soluciones, funcionales a los intereses proselitistas, pero que siguen dejando latente un drama. A los políticos les conviene que esas personas puedan votar, pero no les importa las complicaciones que puedan derivar luego, por contar con un documento que puede ser impugnado por entidades bancarias, instituciones educativas y hasta por organismos gubernamentales que siempre exigen papeles complementarios a la cédula. Es demagogia pura reclamar por esas personas ahora, cuando sus derechos han sido vulnerados justamente por sus actuales defensores.
La Corte Nacional Electoral ha generado confusión no sólo por esa cifra sino por el hecho de haber puesto a “los 400 mil” en calidad de “observados”. ¿Por qué no los depuró? Es una pregunta que anticipa una respuesta comprensible sólo en las actuales circunstancias políticas. El MAS ha reaccionado furibundo y casi reclama como suyos esos votantes observados. No hace falta mucho análisis y basta con mirar que más de la mitad está en el departamento de La Paz, donde el oficialismo aspira casi a un 80 por ciento de votación.
La población boliviana fue la primera en apoyar la iniciativa del empadronamiento biométrico, tan resistida por el Gobierno. Y ha sido esta nueva tecnología la que ha permitido conseguir un listado limpio y a su vez distinguir los problemas que presentan muchos electores con su identificación y que justamente podrían empañar los resultados del 6 de diciembre. Y aquí volvemos a una pregunta que se conecta con la interrogante inicial ¿Habrá fraude el 6 de diciembre? Todo depende del MAS y de la firmeza de la Corte Nacional Electoral.

Finalmente se ha comprendido que la Corte Nacional Electoral actuó con prudencia con miras a conseguir un padrón limpio.