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Encuentro
Bajo el Penoco
Llorar y llorar
Domingo,  13  de Noviembre, 2011

No hay cosa que más le guste al presidente Morales que dividir. No hay discurso en que no “le meta” algún argumento destinado a generar resentimiento, conflicto, odio y ganas de venganza de unos contra otros. Cada vez que viaja no hace más que quejarse de lo mal que lo tratan algunos sectores; repite viejas historias mal contadas sobre la dominación de los indígenas y últimamente hasta se vale de la quinua para darle al lloriqueo, que en realidad esconde una finalidad ladina y malsana.  Lo del TIPNIS le ha venido como anillo al dedo al presidente. Alguien con algo de madurez política debería dar por cerrado el caso y buscar la manera de aprender del tropezón. En cambio, lo que hace Evo Morales es dar y cavar con lo mismo; todos los días va de pueblo en pueblo tratando de desprestigiar a los indígenas de tierras bajas que consiguieron el apoyo de todo un país. En el Chapare, en San Ignacio de Moxos, donde vaya, no hace más que quejarse por su carretera, con el objetivo de generar antipatía hacia los marchistas. Hasta el canciller Choquehuanca parece cansado con la cantaleta presidencial. Hace unos días dijo que el problema central es que “el Evo no entiende a los indígenas”.