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El Nobel, Julio Iglesias y las expectativas
Domingo,  16 de Octubre, 2011

La economía es una ciencia social muy intuitiva, toda persona en su día a día aplica conceptos que los economistas nos empeñamos en complicar. En general, la economía tiene una dimensión psicológica y política muy importante. Conceptos como confianza, credibilidad, pesimismo, reputación y expectativas se convierten en elementos centrales para quienes gobiernan, realizan negocios, consumen o trabajan.  Además, las actividades económicas están repletas de eventos inesperados, que pueden originarse en la economía y la política. El precio de estaño  cae sin que nadie lo pueda prever. La gente se imagina que la inflación aumentará. Las personas dejan de consumir inesperadamente. El gobierno aumenta la gasolina de manera sorpresiva. Los precios de los inmuebles se derrumban. Se producen golpes de Estado.  El Ministro de Economía anuncia una medida con buenas intenciones que la gente la interpreta como pésima acción. Son choques de oferta o demanda que afectan las expectativas de los agentes económicos.

Los economistas elaboran complejos modelos para comprender cómo las perturbaciones y los cambios sistemáticos de políticas  afectan las variables macroeconómicas en el corto plazo y largo plazo. Thomas Sargent de la Universidad de Nueva York y Christopher Sims, de la Universidad de Princeton, ganaron el Premio Nobel de Economía 2011 porque desarrollaron teorías y modelos que ayudaron a entender mejor la relación entre la política, la psicología y la dura económica. Las pregunta centrales que ambos economistas buscaron responder son: ¿cómo estas variables interactúan? ¿Cuál es la causalidad entre ellas? ¿Es la política que afecta a la economía o viceversa?  ¿Cómo se forman las expectativas de los agentes públicos y privados?

Según Sargent, las expectativas de las personas (productores, comerciantes y consumidores) se forman como resultado de un juego que se establece entre las políticas fiscales y/o monetarias y los agentes económicos. Generalmente, el gobierno busca construir una reputación sobre el manejo de sus políticas públicas y las personas evalúan la consistencia y sostenibilidad de las acciones del Estado. En este tira y afloja,  las expectativas se forman mirando al pasado reciente, a esta forma de leer la realidad se denominan expectativas adaptativas.

Por ejemplo, la gente cree que la inflación futura será la misma que la inflación pasada. Pero,  para los economistas que ganaron el Nobel este año, consumidores y empresas son también racionales y aprenden a leer el entorno macroeconómico, más específicamente, entiende el curso que tomarán por ejemplo, el gasto público o la política monetaria  y en base a estas percepciones adoptan una posición pesimista u optimista respecto al futuro de la inflación, por ejemplo. Además, los agentes económicos no siguen la música de Julio Iglesias, no tropiezan con la misma piedra dos veces.  Aprenden de sus errores y no se dejan engañar. El contexto institucional y político también afecta a las expectativas.

Pongamos un ejemplo de la historia económica del país. En la década de los ochenta, las políticas económicas de la UDP perdieron credibilidad. La gente pensaba que la inflación continuaría, es decir, las expectativas inflacionarias eran alimentadas por políticas macroeconómicas equivocadas y además eran percibidas por los agentes económicos como erróneas e insostenibles. El gobierno de Siles intentó seis paquetes de estabilización para controlar la hiperinflación. El quinto y sexto programa eran muy parecidos al D.S. 21060, pero no funcionaron, básicamente por un problema de expectativas. Cuando Paz Estenssoro recupera la credibilidad de la política económica, es decir cuando se recobra, la dimensión psicológica, los instrumentos técnicos económicos reconquistan su potencia y eficacia y rompen con las expectativas inflacionarias, así se inicia el camino de la estabilidad.

Los galardonados por el Nobel 2011 trabajaron muchos años intentado mostrar que las relaciones causales entre la macroeconómicas, la política y la psicología  en un fenómeno como la hiperinflación boliviana.  De hecho uno de los libros más importante de Thomas Sargent es “The Ends of Four Big Inflations” de 1982.  Este autor usa los datos históricos para entender cómo se producen cambios en las políticas públicas, las expectativas de la gente y cómo afectan a la economía a través del tiempo. En el caso del profesor  Sims, su investigación se centra en distinguir entre los cambios inesperados en variables macroeconómicas, tales como el precio del petróleo o la tasa de interés.  A pesar de Sargent y Sims han llevado a cabo sus investigaciones de manera independiente, sus contribuciones son complementarias y nos ayudaron a entender con mas precisión la compleja relación entre la política económica y el desarrollo.

Acerca del autor:
Gonzalo-Chavez-
Gonzalo Chavez
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