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 19 de Marzo de 2019
Encuentro
¿Prueba de fuego?
Editorial
Lunes,  10 de Mayo, 2010

La decisión de la Central Obrera de Bolivia de marchar sobre la sede de Gobierno y, al mismo tiempo, hacer efectivo un paro nacional de corte indefinido se perfila como dura y extrema. Si bien el máximo organismo de los trabajadores pretende doblarle el brazo al Gobierno para conseguir un mayor incremento salarial del 5 por ciento ofrecido, pretende hacerlo lanzando prácticamente toda su artillería. Si se mira bien, ello puede indicar que existe una enorme dosis de confianza en que el Ejecutivo terminará por acceder a la presión. Pero también ello significará que, a partir de entonces, habrá abierto un boquete por el que se pueda introducir todo tipo de peticiones, con la seguridad de lograr sus metas.
Desde esa perspectiva, el paro nacional convocado por la COB vendrá a ser una puesta en escena para verificar una nueva correlación de fuerzas no sólo en el ámbito de las fuerzas trabajadoras sino en el propio contexto de los movimientos sociales. Será una especie de prueba de fuego tanto para los sectores sociales como para el propio Gobierno. Rechazada de entrada la posibilidad de diálogo planteada por el Ejecutivo, algunos dirigentes han insinuado que se podía llegar a establecer puntos de acuerdo. Estas discordancias insinúan que no todo es como parece. Quizás sea preciso leer más pausadamente los recientes acontecimientos.
Todo apunta a que el incremento salarial del cinco por ciento no satisface de manera alguna a las masas trabajadoras, especialmente si éstas han percibido que el costo de vida se ha incrementado haciendo perder a sus salarios gran parte de su poder adquisitivo. La impresión que el Gobierno está gastando los recursos del Estado en la compra de un lujoso avión presidencial, por ejemplo, en vez de invertir en asuntos de mayor urgencia también ha predispuesto a la crítica, las más de las veces despiadada. Frente a esa situación se ha exigido porcentajes de incremento muy difíciles de satisfacer, lo que empeora las cosas.
Desde el punto de vista político, una huelga general indefinida se ha planteado casi siempre como un recurso de última instancia para debilitar las estructuras gubernamentales y, finalmente, desalojarlo del poder. No parece ser tal el objetivo inmediato del paro de la Central Obrera, por lo que la medida expone a la organización obrera a riesgos de convocatoria y credibilidad para el futuro. Si de verdad los dirigentes creen que esa es la meta, quiere decir que el Gobierno no tendrá otra salida que el endurecimiento de su postura, lo cual entraña también otras connotaciones que pueden afectar al conjunto del país
De todas formas, el conflicto por el incremento salarial puede adquirir dimensiones insospechadas para el conjunto del país. Si el Gobierno accede a un incremento sustancial, no sólo abre las compuertas a una inflación peligrosa, sino que expone al empresariado privado a enormes dificultades para su cumplimiento. También puede que sea más el ruido que las nueces y que finalmente el Ejecutivo imponga sus medidas. En todo caso, el paro indefinido de la Central Obrera Boliviana se presenta como una prueba de fuego tanto para la oposición como para el oficialismo, sin olvidar que en río revuelto hay ganancia de pescadores. En este caso, para los oportunistas de toda laya que no faltan.
 

De todas formas, el conflicto por el incremento salarial puede adquirir dimensiones insospechadas para el conjunto del país.

 

 

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