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Social/Cultura
Ante los persistentes casos de violencia y acoso, según expertos:
El machismo trunca el rol de la mujer en la política
El caso de Erenia Villca Nina, concejala municipal de Tapacarí (Cochabamba), puso al descubierto cuán lejos está la realidad de los avances de inclusión, participación y paridad alcanzados por el país.
Lunes,  5 de Junio, 2017
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Ref. Fotografia: La presencia paritaria de la mujer en la política es vista aún como insuficiente cuando el reto es generar mujeres líderes.

Se ha abalanzado sobre mí con puñetes y rodillazos en mi cabeza y cuerpo, intentó sacarme mi ropa interior a la fuerza", fue el relato en la denuncia por “tentativa de violación y lesiones" graves, develado por la concejal municipal del municipio de Tapacarí,  Erenia Villca Nina, el pasado 8 de mayo, en contra de sus agresores: Ignacio Mendoza (Presidente de Concejo) y el alcalde Severino Vargas Zelaya. Este hecho, al igual que muchos otros casos, ha puesto al descubierto que la presencia de la mujer en la política boliviana, transita hoy por una penosa y lacerante paradoja: se tiene normativas de inclusión y participación avanzados en el país, pero la realidad sigue reflejando grandes retrocesos en la participación de la mujer en la política. 

Mientras el Estado Plurinacional puede vanagloriarse de ser el segundo país del mundo, después de Ruanda (63,8%), con  el 53,1% de participación de mujeres en el Parlamento o Asamblea Legislativa y casi en similar condición en otras instancias deliberantes como son los municipios y gobernaciones; los casos de acoso político, violencia sexual, la subordinación a los mandatos del “político hombre”, siguen infranqueables e imperantes.

La realidad está muy distante de los avances en términos de normativa, inclusión y participación paritaria alcanzados por el país en los últimos años, señala Waldo Albarracín, expresidente de la Asamblea de Derechos Humanos, exdefensor del Pueblo y actual rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). "Lo que pasa es que el país ha avanzado solo en la norma, pero lo que no ha cambiado es la mentalidad patriarcal, machista y menos la mentalidad de los políticos", precisó Albarracín.

En tanto, Mónica Novillo, directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, refiere que todos los hechos que se vienen suscitando en diferentes niveles gubernamentales, se debe a una reacción a  un fenómeno donde las mujeres cada vez están ocupando niveles de decisiones relevantes. 

"Hay una sensación de desplazamiento de los hombres en el ámbito político, que antes era considerado predominantemente masculino que origina una reacción, como sucedió con las concejalas de Tapacarí. Claro está que esos casos no son aislados", precisó la experta en este tema. 
 
Evidencia que contrasta.
Lo sucedido en el municipio de Tapacarí con la concejal Villca Nina junto a su colega Elizabeth Ureña, a merced de una agresión “salvaje” de parte del presidente del Concejo Ignacio Mendoza Poma; el alcalde Severino Vargas Zelaya ha marcado un duro cuestionamiento a las autoridades políticas y de altas esferas de gobierno. 

Dicho de otra manera "no ha cambiado para nada", dicen al unísono, las propias autoridades; plataformas y organizaciones de mujeres; y analistas. Al contrario, afirman que hay un “machismo secante” que trunca el desempeño libre, ciudadano, en igualdad de condiciones a la mujer en la política. 

"Es preocupante todo esto. Si bien hemos avanzado en la igualdad formal, institucionalizada en el tema de género y paridad; la igualdad sustantiva aún no se ha dado,  en términos de resultados. Nosotros aún no hemos operativizado la ley y las normas, pese a las voluntades políticas existentes. Nuestra arquitectura normativa en términos de hacer frente a este tipo de violencia, como son los casos y violencia política, aún no existen", señaló, María Eugenia Rojas, experta que durante años trabajó en la Asociación de Concejalas de Bolivia (Acobol).

Por su parte, Carolina Taborga , directora en Bolivia del organismo ONU mujeres, a tiempo de repudiar los hechos de Tapacarí y los persistentes casos de acoso y violencia política que se han venido denunciando en los últimos años en diferentes instancias gubernamentales del país, atribuye a una cultura política patriarcal que se niega a los nuevos retos y cambios. "Estas mujeres están participando de la política, dentro un sistema absolutamente patriarcal. Entonces, nos encontramos con situaciones de acoso y violencia contra las mujeres, lo cual viola totalmente los derechos humanos y los derechos de la mujer", señaló.

En ese ámbito, enfatiza Taborga, que el gran reto no solo es de la mujer o de las mujeres, sino de toda la sociedad, cuya tarea debe ser erradicar con políticas públicas y con acciones desde la casa, la comunidad, los municipios y las organizaciones políticas, esa “cultura patriarcal”, reinante que se niega a ver los cambios de un nuevo diseño de países en igualdad de condiciones entre hombre y mujer.  
"Venimos de una cultura política patriarcal, que implica transformar desde el Estado y la mentalidad de las familias y las comunidades que todavía siente que es normal abusar de las mujeres. Es fundamental, que las normativas a ser implementadas, como la ley de organizaciones políticas, garanticen una participación paritaria, pero puedan también tener una seguridad jurídica las mujeres víctimas de acoso y violencia política", precisó.

Limitaciones de lo paritario. Novillo describe al menos cinco limitaciones que impiden establecer una participación democrática y ejercicio pleno de la mujer en la política. Entre ellas destaca las condiciones de violencia y acoso política con el que se enfrentan en primera instancia las mujeres en el momento en que incursionan en la política.

En segundo lugar están los prejuicios sociales y culturales que persisten cuando una mujer hace participación de la política, lo cual no permite un desenvolvimiento libre y espontáneo de la mujer en su praxis y ejercicio pleno.

Un tercer aspecto, descrito por Novillo, tiene que ver con la poca o escasa experiencia política de las mujeres frente a una vasta o extensa labor de los hombres. Este hecho subordina su condición de participación a los dictámenes y patrones del hombre. 

En cuarto lugar está la limitación inherente a las habilidades mediáticas que las mujeres deben desarrollar para dar a conocer sus propios atributos y capacidades, en el escenario político. Y en quinto lugar, como otra de las trabas para que la mujer despegue y se imponga en la práctica política en términos de liderazgo, tiene necesariamente con la transformación de esa cultura machista y obsoleto en entender los cambios actuales. "Si estos aspectos somos capaces de desarrollar, seguro que en poco tiempo ya no será raro ver a la mujer en puestos de decisión y liderazgo sino como algo natural e imponente", concluyó Novillo.

Avances
En los últimos 30 años se han dado mejoras notables

Contexto.  Bolivia en su larga historia de 192 años solo ha tenido una mujer presidente de la república. En 1979 el Congreso Nacional, le nombra a Lidia Gueiler Tejada como la primera autoridad del Estado, en una dura travesía por restablecer el sistema democrático. De ahí en más y en estos  cerca de 35 años de democracia,  no hubo otra mujer en ese sitial pese a que  se han generado importantes avances de participación de la mujer en términos paritarios en los espacios políticos de decisión.  

TravesÍa. Las diversas normativas orientadas a la equidad de género, establecidos en los últimos 35 años de democracia han permitido incrementar en cuotas la presencia de las mujeres en la política, lo que ha logrado alcanzar importantes avances en la paridad en el ejercicio de los derechos políticos. 

Cifras. Desde esa perspectiva, luego de las últimas elecciones generales de octubre 2014, Bolivia se constituyó en el segundo país en el mundo con mayor participación política paritaria en el orden del 53,1%  de mujeres en diputados y 47,2% en senadores, después de Ruanda (África) que alcanzó un 63,8%. 
Según la Plataforma de la Mujer, los avances fueron aún más significativos en los niveles municipales y departamentales donde la presencia de la mujer, en términos de paridad, actualmente ocupa un 53%  con relación a los 47% de presencia de los hombres.

Panorama
El reto de afianzar el liderazgo de la mujer

Contexto.  Históricamente, la primera referencia a la paridad sexual en la representación política se dio en ocasión de
la Cumbre y Declaración de Atenas, el año 1992, suscrita por el Consejo Europeo de Ministros, siendo Francia el primer país en constitucionalizarla en la región en 1999. 

Región. En América Latina y el Caribe (ALC), la idea de la paridad comenzó a circular a finales de la década de los noventa, una vez puesta en duda la eficacia de las medidas legislativas, afirmativas, consistentes en la aprobación de cuotas mínimas de participación política de las mujeres, adoptadas en varios países de la región.

Bolivia. La ruta hacia la paridad se inició formalmente con la Ley de Reforma y Complementación al Régimen Electoral, Ley N° 1779, del 19 de marzo de 1997, conocida como Ley de Cuotas. Esta ley estableció un mínimo de participación femenina en las candidaturas para el Congreso. Su logro fue fruto del esfuerzo de varias activistas y organizaciones, especialmente del Foro Político de las Mujeres. En las últimas elecciones: generales en octubre de 2014 y territoriales en marzo 2015, Bolivia alcanzó los niveles de paridad óptimos establecidos por Ley. Ahora el reto, ya con mujeres en cancha, como dice la politóloga Ericka Brockmann es como generar liderazgos de mujeres.

Punto de vista

Preocupa que la mujer no tenga aún voz propia'

Svetlana Ortiz Tristan
Activista y Ex Constituyente

“Definitivamente vivimos en medio de una cultura muy patriarcal y machista. Incluso el hombre más amable que quiere mucho a su mujer se da modos para hacerle notar que a él no le gusta que ella se meta mucho a este tema, la política. Supuestamente, para la mente de la gran mayoría de los hombres,  este tema está vedado para ella. 

Entonces esa despatriarcalización y descolonización de la mujer que tanto se habla desde el Estado, empieza desde la casa, la comunidad. 

Muchos varones le dan muy buen trato a su mujer, pero solapadamente le dicen que debe ocuparse de la casa, del cuidado de los niños. Además, la mayoría de las mujeres están preocupadas en cómo sobrevivir en el día, lo cual no da cabida a pensar en política, dado que necesita estar en muchas reuniones, estar en los medios y en todos los aspectos de gestión, liderazgo y retos que le plantea la práctica política”.
Pero el otro aspecto que preocupa, es  que si bien el país ha avanzado con mejorar la participación de la mujer en la política, su relevancia sigue siendo subalterna a la hora de la práctica diaria.  Hay muchas asambleístas mujeres, pero preocupa que no tengan voz propia. Entonces  de nada sirve tener montón de mujeres en las instancias de decisión si no  tienen calidad en la representación de las mujeres. Es preferible tener una a tener 50 mujeres levantando solo la mano en la Asamblea Legislativa. Eso es preocupante”.

"Las mujeres siguen sujetas a una invisibilización primero de su palabra. En los partidos no se las piensa por su capacidad, sino solo para cubrir la paridad. Eso deja en desmedro la actitud de desafiar el liderazgo del hombre o el caudillo”.

Escarley Torrico
Socióloga e investigadora del CEDIB

Acerca del autor:
Ismael--Luna-Acevedo
Ismael Luna Acevedo
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