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Encuentro
Pisando callos
Saliendo de la Matrix
Miércoles,  7 de Octubre, 2015

Los socialistas son muy numerosos, por eso no les afectan las divisiones y subdivisiones. Siempre hay inmensas manadas de incautos desinformados, creyendo en una u otra versión de socialismo. Hay para todas las corrientes: “democráticas” y violentas, laicistas y religiosas, marxistas clásicas y culturales, modernas y posmodernas, nacionalistas e internacionalistas, etc. etc. Se llevan mal unas con otras.

Y las divisiones siempre se repiten. Porque la historia se repite cuando la gente se niega a aprender las lecciones del pasado para superarlo, y así tener progreso; por eso siempre está dando las mismas vueltas, en los mismos círculos, y jamás sale de la cárcel del pasado.

La división entre nacionalistas e internacionalistas se agudizó en Rusia, tras la Revolución de 1917. El hambre y las calamidades fueron enormes; y las izquierdas se fueron a buscar culpables: el socialismo “no es posible en un solo país” dijeron Lenin y Trotsky, y “sólo funcionaría cuando el capitalismo fuese abolido por completo en todo el mundo, y todos los países fuesen socialistas”.

Stalin se opuso al internacionalismo, con su tesis nacionalista del “socialismo en un solo país”, y los “argumentos” del garrote y la pistola: el socialismo funcionaría en un solo país, siempre que se aplicase la represión necesaria. Línea que fue por fin adoptada por el XIV Congreso del Partido Comunista, diciembre de 1925, a un año de la muerte de Lenin. Y ya sabemos lo que pasó en Rusia: el socialismo no funcionó.

Tras la Segunda Guerra mundial, media Europa adoptó el socialismo; y enseguida los comunistas usaron las Naciones Unidas para decretarlo en casi toda África y Asia. Para los ‘60 y ’70, tres cuartos de todos los países eran socialistas, en diversas modalidades. Pero tampoco el socialismo funcionó.

¿Y ahora? Los “globalistas” pretenden imponernos su socialismo a nivel planetario, el NOM “Nuevo Orden Mundial”, Descaradamente falsifican la verdad histórica, entre otras verdades, para empujarnos a una suerte de “Matrix” ideológica. Por ej. el Sr. Jacques Fresco, gurú del Grupo Zeitgeist, dice que la Edad Media fue la Era del “oscurantismo”, dominada por la religión y enemiga de la ciencia. Y que su “Proyecto Venus” apunta a una sociedad “laica y gobernada por la ciencia”. Ambas afirmaciones son falsas.

(1) La ciencia moderna nació en la Edad Media, como subproducto del teísmo bíblico, y su cosmovisión de la Creación en orden y bajo regularidades. Así lo muestra el historiador James Hannam en su libro “Los filósofos de Dios: cómo el mundo medieval sentó las bases de la ciencia moderna”. (God's Philosophers: How the Medieval World Laid the Foundations of Modern Science, Icon Books, 2010). Nos explica que al adjetivo “medieval” lo hicieron sinónimo de brutalidad y salvajismo. Pero sin los estudiosos medievales, jamás habríamos tenido gente como Galileo y Newton, ni revolución científica.

El libro tumba muchos mitos. Los intelectuales de la época no creían que la tierra era plana, ni Colón “tuvo que probarles que es redonda”. Copérnico nunca tuvo que afrontar persecuciones, y ningún Papa trató de prohibir la disección de cadáveres o el número cero; esos son cuentos. La Inquisición quemó gente, cierto, y eso estuvo muy mal, pero fue por sus opiniones teológicas, no por sus investigaciones científicas, sus hallazgos o sus aplicaciones tecnológicas.

Hannam describe los descubrimientos científicos de la Edad Media, logrados por la influencia de las religiones como el cristianismo, y el Islam; no a pesar de ellas, como se oye con frecuencia. También hubo grandes progresos en tecnologías, como las gafas, y el reloj mecánico, inventos del s. XIII.

(2) Por otro lado, el “NOM” se apoya con “conocimientos” falsos y anti-científicos, y nuevas religiones, en propaganda para sus movimientos envolventes como ecologismo, indigenismo y feminismo. Lo muestra otro historiador, Bruce S. Thorston, en un libro de fecha anterior, “Plagas de la mente: nueva epidemia de conocimiento falso”. (Plagues of the Mind: The New Epidemic of False Knowledge, Isi Books, 1999).

Describe este libro las modas y necedades intelectuales de hoy, y sus raíces en el siglo XVIII, crucial para entender el presente. La peste comenzó con la Ilustración, y su falsa premisa, tomada de la filosofía platónica, de que el conocimiento lleva a la virtud, porque los seres humanos por naturaleza se inclinan a la bondad. Tras la Ilustración llegó el romanticismo con Rousseau, degradando la razón humana y exaltando el sentimiento, pero sin jamás discutir la premisa: la bondad natural del ser humano. Así se encumbró la consigna “si te sientes bien, es bueno” como supremo estándar ético.

La ética de “sentirse bien” fomenta tres plagas de la mente: la indulgencia sentimental; la justificación permanente para todo; y el desprecio por la evidencia empírica, en especial acerca de las consecuencias de los comportamientos. Concluye Thorston su libro con tres grandes ídolos de barro de la actualidad: el ecologismo romántico; el indio americano como modelo ético; y la adoración a diosas femeninas como Gaia y la Madre-Tierra. Que a su vez dan lugar al ambientalismo contra el desarrollo y a favor del primitivismo, al racismo indigenista contra la cultura occidental, con retorno al tribalismo chamánico y a la comunidad autosuficiente como ideales políticos, y a la embestida feminista contra la vida, el matrimonio y la familia.

¿Oscurantismo en la Edad Media?
Oscurantismo tenemos ahora, en pleno siglo XXI.

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Alberto--Mansueti--
Alberto Mansueti
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