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Reflexiones sobre el miedo y el respeto
Sábado,  23 de Mayo, 2015

Ellos mandan hoy... porque tú obedeces (Albert Camus). Cuando hablamos de líderes, presidentes, ministros, policías, padres de familia o cualquier individuo que jerárquicamente se encuentre por encima de nosotros en lo que respecta a nuestra propia valoración del ser humano en nuestro entorno, encontramos en nosotros mismos un cierto grado de obediencia hacia estas personas, sin embargo, esta obediencia se convierte en una amenaza cuando no nos preguntamos primero ¿por qué obedezco?

Obedezco porque ese individuo es inteligente, carismático, es una guía, se ganó mi respeto u obedezco porque ese individuo tiene poder coercitivo sobre mí, dependo de él, tiene "autoridad" y me da miedo lo que pueda pasar si no lo acato.

Resulta que nosotros como individuos, al aceptar vivir en sociedad nos convertimos en un colectivo donde la minoría más pequeña y más importante es el individuo. Sin embargo, como individuos debemos entregar un poco de nuestra libertad a cambio de vivir en una sociedad en paz y con un orden social construido por todos.

Esta libertad la entregamos todos mediante un voto bajo un sistema llamado democracia. Este voto que lleva impregnado un pedacito de nuestra libertad, es en realidad una muestra de nuestra legitimización de autoridad que entregamos a un líder o a un grupo de líderes que previamente ganaron nuestro respeto, solo para que usen esa autoridad un determinado tiempo y luego nos la devuelvan para entregarla a otros líderes.

Hasta aquí todo suena bien con la democracia, con la verdadera democracia. Pero ¿qué sucede en países como el nuestro donde este sistema de elección se ve prostituido por los gobernantes? El resultado es que en cada individuo se germina un miedo porque esa entrega legítima de autoridad que realizamos con el voto no nos es devuelta y nos adormecen la natural rebeldía con demagogia y paternalismo para que no reclamemos nada.

El mayor de los problemas es que ese miedo crece tan lentamente que la sociedad se acostumbra a él y de repente llega el día, el día de hoy; en el que es normal sentir miedo de ir fuera del palacio de gobierno con un letrero que diga que Evo Morales es un inepto o sentir miedo de desobedecer una ley aunque sea ilegítima o por qué no sentir miedo de un policía que buscará la forma de sacarte dinero como un ladrón, siendo que ellos están para nuestra seguridad, Evo Morales para garantizarnos la libertad de expresión y los legisladores para representar en las leyes lo que para nosotros es legítimo hacer.

Este miedo que tenemos, que va ligado estrictamente al poder coercitivo que tiene cada supuesto líder en nuestra sociedad es fruto solo y únicamente del desinterés de cada individuo. Ser realmente libres es algo que aún nos queda muy lejos. Al menos seamos serios y responsables para observar nuestra falta de libertad, para ver quién nos manda y por encima de todo por qué le obedecemos.

Tomémonos el tiempo de analizar si existe alguien en el órgano ejecutivo, legislativo, judicial y electoral que tenga autoridad sobre nosotros y que realmente respetemos y celebremos de tenerlo como autoridad; advierto que tu análisis será decepcionante.

"El costo de la libertad es su eterna vigilancia" dijo Thomas Jefferson y a esto le agrego lo que unos siglos más tarde Franklin D Roosevelt dijo en su discurso denominado las cuatro libertades; "Todos debemos gozar de libertad de expresión, libertad de culto, libertad para vivir sin necesidades y sobre todo libertad para vivir sin miedo".

Director de Estudiantes por la Libertad Bolivia

Acerca del autor:
Roberto---Ortiz-Ortiz-
Roberto Ortiz Ortiz
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