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Tribuna
La fe de Tomás
Domingo,  12 de Abril, 2015

Hace siete días celebramos el domingo de Resurrección, la Pascua, y la hemos seguido celebrando durante una semana como un día continuado, es lo que llamamos la octava de Pascua. Por eso hasta hoy hemos dicho Henos de alegría: "en este día en que Cristo, nuestra Pascua ha sido inmolado". Este domingo, en la liturgia se lo ha llamado desde siglos: "dominica in albis" porque los bautizados en la Noche de Pascua, en la Vigilia pascual, recibían una vestidura blanca la cual la usaban durante una semana y desde este domingo la dejaban. Hoy día los hermanos neo catecúmenos para las celebraciones diarias de las eucaristías dentro de su comunidad se revisten con la túnica blanca.

Las lecturas que se proclaman hoy en la celebración de la eucaristía, nos manifiestan a los primeros discípulos de Jesús, la Iglesia, en reunión. Es un nuevo estilo de vida que los distinguían en medio del pueblo de Israel, La seguridad de la victoria de Jesús sobre la muerte los llevaba a reunirse en el día domingo, día en que Cristo se les aparece, y nuevamente lo hace a los ocho días. La celebración en el domingo y no el sábado, fue confortando a las comunidades cristianas en la vivencia del triunfo de Cristo que venció la muerte. "Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo". Es una pena que hoy día la mayoría de los cristianos no celebren la Cena del Señor o la Eucaristía en el Día del Señor. De ahí que nuestra fe se vaya debilitando. El papa San Juan Pablo II no se cansó de decirnos: la "Iglesia vive de la Eucaristía" e instó a todos los cristianos a participar todos los domingos en la santa misa.

El papa Francisco nos invita a los cristianos a ser alegres. La aparición de Cristo a sus discípulos en el primer día de la semana, les llena de alegría. La celebración dominical de la Eucaristía aumenta nuestra fe, celebra la fe en Cristo muerto y resucitado y nos da la seguridad de que el Señor vive. Nos dice San Juan en la segunda lectura de hoy:" ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Y, Jesús en el evangelio:" ¡Felices los que crean sin haber visto!".

En la última parte del evangelio se nos narra la segunda aparición de Jesús a sus apóstoles en la que tiene lugar el encuentro con el apóstol Tomás, que no estuvo presente en la primera aparición. Tomás no creyó a los apóstoles que le decían, el Señor ha resucitado, lo hemos visto. Tomás exige pruebas suficientes, "si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo la mano en su costado, no lo creeré".

El apóstol Tomás es un modelo paradójico de fe. Primero fue paradigma de la incredulidad, de la duda y de la crisis racionalista, hoy es algo frecuente aún dentro de la Iglesia. Y, después se convierte en modelo de fe firme y absoluta. Jesús invitó a Tomás a hacer sus comprobaciones empíricas. Ante el hecho de ver solamente a Jesús, cae en tierra rendido y exclama. "¡Señor mío y Dios mío!". Ahora la fe de Tomás va mucho más allá y afirma mucho más de lo que está viendo -Tomás no vio a Dios, pues a Dios, nadie lo ve- pero él reconoce en Jesús al Señor y Dios. Esto no es fruto de la razón ni de la evidencia, sino de un corazón que se rinde por la fe ante el amor misericordioso de Dios.

Estamos cercanos a la celebración del V Congreso Eucarístico a celebrarse en Tarija en el mes de Julio. El Congreso busca reafirmar nuestra fe en la presencia de Jesús en el pan y vino consagrado. Así mismo, buscamos ahondar en el conocimiento de Jesús eucaristía y en la importancia de la Sagrada Comunión. En cada Eucaristía celebramos nuestra fe. Por ello hacemos esta aclamación:" ¡ESTE ES EL SACRAMENTO DE NUESTRA FE!". La visita del papa Francisco tendrá como objetivo reafírmanos en la fe y, especialmente, en la Eucaristía.