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Lunes
 18 de Noviembre de 2019
Encuentro
Ellas y su 'don'
Por Salvador Madrid Asesor de Imagen
Domingo,  27 de Octubre, 2013
Ellas-y--su--don---

Estaba como de costumbre revisando el FB de la empresa de Luisa, mi mujer, Beluga Bambini, cuando  leí este comentario: La mejor definición que he leído en mi vida de lo que significa ser "madre". Y lo leí.

 La autora es Maru Ferrero: del Hostal de Purmamarca-Jujuy Argentina.

"Un hijo pone a prueba la paciencia, la ciencia, la ignorancia, la astucia. Te crea conciencia ambiental, vial, alimenticia. Te obliga a desayunar, a no saltearte comidas, a lavarte los dientes religiosamente, a no cruzar semáforos en rojo.

Educar a un hijo que te observa todo el tiempo te impide arrojar papeles en el suelo, decir groserías, juzgar a los demás por su apariencia. Te hace replantear los sueños, las ganas, las prioridades, los proyectos.

Tener un hijo te obliga a reorganizar tu armario, tus viajes, tu sueldo. Te predispone a la sonrisa, te facilita el llanto, te evita la apatía y aniquila el aburrimiento.

Un hijo es una carta de renuncia a la soledad en el baño, un telegrama de despido a tu serie favorita y un certificado de defunción a las 8 horas reglamentarias de sueño. Exacerba tus pasiones, magnifica tus miedos, revuelve tus cajones, agudiza tus oídos, multiplica tus manos, te para los pelos, te hierve la sangre, te entibia el deseo.

Un hijo es la medida del tiempo, de su paso implacable, de los minutos que a veces gotean tan lentos y otras se escurren fugaces como agua entre los dedos.

Y en ese compás de veranos e inviernos uno desea no morir nunca, seguir renaciendo en esa mirada tan pura, tan calma y vivir muchos años, cien o doscientos...".

Que hermosas palabras, que descripción tan exacta de la verdad contada desde los sentimientos, donde las emociones se entrecruzan entre palabras de obligaciones y acciones reales de la vida de una madre. Es  por eso que un día quisiera conocer y entrevistar a la autora, Maru Ferrero, que ha sido capaz de escribir unos sentimientos tan reales en la vida de una madre, que hasta a mí que soy padre mayor me hizo erizar el vello y humedecer los ojos con lágrimas de emoción. Debo ir allí un día con mis hijos, porque en este lado del mundo, en este continente antes olvidado, está pasándome algo que no entiendo, soy de Europa, pero mis sentimientos, emociones, sensaciones, el vivir del día a día, me hacen sentir que soy de aquí, de este continente, de esta tierra que me atrae, la verdad, creo que el universo me trajo a este lugar por algo, estoy convencido que soy de aquí.