Siguenos en:
Lunes
 18 de Enero de 2021
Santa Cruz de La Sierra www.booked.net
+23°C
Parcialmente soleado
Bajo el Penoco
Editorial
Represión del Siglo XXI
Miércoles,  27  de Diciembre, 2017

Las cárceles bolivianas figuran entre las diez más hacinadas del mundo y en América Latina están en cuarto lugar, con una superpoblación que supera el 256 por ciento de la capacidad instalada.

Lo más llamativo es que no estamos hablando de un país con un alto índice de criminalidad como Venezuela, Brasil o El Salvador, que también figuran en esa lista negra. Lo que pasa en Bolivia solo habla de la calidad de su Estado, de la pésima administración de justicia y especialmente del abuso que comete el Gobierno con los más débiles, pues los únicos que permanecen tras las rejas son los que no pueden pagar los altos costos que se paga en los tribunales, especialistas en complicar las cosas para hacer más lucrativo el sistema.

Pero hay más que eso, más del 70 por ciento de los que están recluidos no tienen sentencia y son simplemente rehenes, no solo de jueces y policías perversos que ganan dinero gracias a esos “pobres diablos” sino de un sistema político que los usa para adornar sus estadísticas en materia de lucha contra el narcotráfico, en el combate a la corrupción o la criminalidad.

En el campo de las drogas, por ejemplo, los porcentajes de detenidos por tráfico de sustancias controladas, no discriminan si se trata de un “pez gordo” o el capo de una organización o de un jovenzuelo que detenido en una plaza con un par de sobrecitos en el bolsillo. La gran mayoría de los presos corresponden al segundo grupo y el Gobierno usa esos números para mostrarles a los organismos internacionales el éxito obtenido en el combate al narcotráfico. Toda una trama de simulación y de propaganda de la burocracia nacional e internacional que corta el hilo por los más débiles.

Los gobiernos más abusivos, los más autoritarios y dogmáticos siempre buscan solucionar el problema con el viejo truco de las leyes. Creando complejos códigos, normas rimbombantes y estatutos leoninos que no hacen más que agrandar la bola de nieve, pues todo ese sistema legal es manipulado por los regímenes políticos de turno que aplican sentencias de acuerdo a su interés y provecho partidario.

Los gobiernos más corruptos son precisamente los que tienen más leyes, que son simples instrumentos de control político y de combate a los enemigos. En ese sentido, los sistemas socialistas siempre han sido los más proclives a mantener sometida a la población por medio de un vicio conocido como la “hiperlegislación”, situación que en Cuba, por ejemplo, llegó al extremo de introducir figuras penales como el “delito aparente” o “delitos potenciales”, con la finalidad de mandar a la cárcel a individuos que el poder hegemónico considera atentatorios a la ideología dominante.

Durante estos años, el Gobierno boliviano ha creado “caballitos de batalla” legales para combatir a los que se han resistido a autoritarismo. “racismo”, “discriminación” y “traición a la patria”. En este momento la clave para atemorizar a la clase media, el nuevo enemigo a vencer es “negligencia”, alrededor del cual se busca satanizar no solo a los médicos, sino a todo aquel que tenga la osadía de seguir oponiéndose a los destinos autocráticos.

Los gobiernos más abusivos, los más autoritarios y dogmáticos siempre buscan solucionar el problema con el viejo truco de las leyes. Creando complejos códigos, normas rimbombantes y estatutos leoninos que no hacen más que agrandar la bola de nieve, pues todo ese sistema legal es manipulado por los regímenes políticos de turno que aplican sentencias de acuerdo a su interés y provecho partidario.

Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día