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Bajo el Penoco
Ojo Centinela
Necesitamos un Howard en cárceles bolivianas
Lunes,  22 de Septiembre, 2014

Después de ver como se ha repetido la historia en la cárcel de Palmasola de Santa Cruz, donde murieron 35 internos, y la cárcel de El Abra en Cochabamba, donde fallecieron otros tres reos, a las autoridades les queda la profunda necesidad de reformar las prisiones en Bolivia. E inspirarse en personajes de la historia como el británico Jhon Howard, estudiado en nuestras clases de Criminología en la Carrera de Derecho.

Howard es considerado un ilustre precursor entre los grandes defensores de los derechos humanos. En vida alcanzó un hondo reconocimiento entre sus contemporáneos; actualmente, su nombre figura a la cabeza de innumerables prisiones y sociedades que se dedican a promover reformas penitenciarias. Su obra es un clásico de las ciencias sociales. "El estado de las prisiones en Inglaterra y Gales" es el primero de dos volúmenes de que consta la obra de Howard, cuya primera edición inglesa data de 1777.

En 1773, Howard fue nombrado alguacil de Bedfordshire. Como parte de sus deberes, que nadie consideró que se tomaría en serio, inspeccionó una cárcel y se quedó aterrado por las condiciones de los presos y por el sistema de aportación de cuotas de los prisioneros como pago de salarios a los carceleros.

Desde aquel momento y hasta su muerte, se dedicó a visitar y hacer incesantes y meticulosos diagnósticos del estado en que se hallaban las penitenciarías de Inglaterra y Gales. Así trabajó persistentemente por implantar un conjunto de reformas y pugnó por alcanzar un trato humanitario y digno para los presos.

Haciendo caso omiso de la guerra de los Siete Años, viajó a Lisboa en 1755, para comprobar las consecuencias del terremoto que había asolado la ciudad. En este viaje, fue hecho prisionero por los franceses, y así ,durante dos meses, pudo experimentar las condiciones de los presidios.

Se sintió indignado por las condiciones malsanas e insalubres y sobretodo el que los presos se vieran obligados a pagar al centinela por su mantenimiento y su liberación, lo que constituía una evidente injusticia para los que no podían hacerlo.

Howard estuvo 17 años visitando cárceles, viajando una tirada de 965.000 km por Gran Bretaña, Irlanda y Europa. Inició la transformación de las penitenciarías por medio de sus exhaustivos tratados, hasta que enfermó de tifus y murió.

La vida de este filántropo debe servir de inspiración a tantos políticos bolivianos, ahora en campaña, los del proceso de cambio y los de la oposición, que se llenan la boca diciendo que las cárceles son una escuela del delito, pero que cuando llegan al poder, no mueven un dedo para cambiar el sistema.

Y las soluciones la saben todos. Las planteó Howard, hace casi 300 años y la receta sigue siendo vigente:

1. Cárceles higiénicas, para evitar enfermedades y epidemias.
2. Separar a los condenados por delitos mayores, de los condenados por delitos menores.
3. Incentivar el trabajo de los condenados de las cárceles.
4. Adopción del sistema celular, o sea: el aislamiento del condenado en una celda, de manera que se evite la promiscuidad y la corrupción moral de los presos.
5. Claro que ahí falta la receta del millón, que exista una guardia especializada y que no sea corrupta y que tenga la suficiente solvencia para no dejar que sean los mismos reclusos los que manden.

Y elaborar normas claras como para evitar el empoderamiento de los carceleros al momento de definir a qué lugar deben ir los recién inquilinos, pues esa fue la causa del enfrentamiento en Palmasola y que tengan la firme intención de no hacer de las cárceles, hoteles de cinco estrellas donde los huéspedes viven como reyes sin pagar ni luz ni agua y ni comida, porque igual les llegará.

Desde luego que lo fundamental será asumir que quienes van a las prisiones no son escoria y deben rehabilitarse y el Estado debe darles condiciones de empleo y formación en el interior e inclusive recursos cuando dejan la prisión, como se hace en las cárceles del mundo civilizado.

El autor es docente de Derechos Humanos
Robertomendezuagrm@gmail.com

Acerca del autor:
Roberto-Mendez-
Roberto Mendez
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