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Rusia y su monopolio energético
Miércoles,  9  de Enero, 2013

Rusia, que según algunos analistas “está dejando de ser imperio”, ha comenzado a confrontar problemas en el marco de su rol estratégico como abastecedor de gas a la Unión Europea que acaba de instruir una investigación antimonopólica contra la estatal rusa Gaszprom y exige la diversificación de proveedores energéticos a la eurozona.

Según una nota de la agencia Reuters, el presidente ruso, Vladimir Putin, condenó el viernes a la legislación del sector energético de la Unión Europea y la llamó "incivilizada" en la medida que esta determinación supondría un mercado energético único y la restricción a dominar también las redes de distribución, por parte de Gazprom.

Con esta medida, Europa, que importa aproximadamente el 60 por ciento del gas que consume, y donde el 42 por ciento de esas importaciones proviene, precisamente, de Rusia, ha puesto en cuestión el monopolio de suministro que ejerce Rusia sobre territorio europeo.

En este marco, Fiódor Lukiánov, jefe de redacción de la revista Russia in Global Affairs, indica que, pese a todo, este país no ha terminado de ser “el último Dorado” para Europa en materia de abastecimiento energético, “especialmente en las  actuales condiciones de estancamiento general de la UE y las inquietantes tendencias mundiales”.

Sin embargo, afirma que: “Moscú es consciente de los cambios que se están produciendo, en particular en el mercado energético europeo. La época dorada de Gazprom se ha acabado, en adelante habrá que luchar por los clientes y los precios, tanto en Europa como en Asia, donde los rusos fijan cada vez la mirada”.

Y en efecto, Rusia, con tres cuartos de su territorio en Asia, ha desplegado importantes esfuerzos por fortalecer sus relaciones con ese continente pero no ha dejado de reconocer la importancia del mercado europeo aunque este se le presente cada vez menos paradigmático y más escurridizo.

En este marco, luego de las permanentes disputas con Ucrania por los gasoductos que pasan por su territorio, Moscú ha iniciado una acelerada construcción de nuevos gasoductos que conecten a Rusia directamente con Europa. Estos son, el Nord Stream que la vinculan con Alemania, y el South Stream con Italia, sin pasar por Ucrania.

Lukiánov considera que, en última instancia, los dos gasoductos deberían ser suficientes para romper la dependencia de Rusia de la problemática ruta de suministro ucraniano y precisa que las tuberías del gasoducto ‘South Stream’, pasan primero por el fondo del Mar Negro hasta Bulgaria y luego, desde Bulgaria, continúan por los terrenos de Hungría, Serbia y Eslovenia, hasta llegar a Italia, indicando que por este motivo, este proyecto se está desarrollando mucho más lentamente.

Indica finalmente que, en total, se van a construir cuatro vías de gasoducto, cada una de ellas con una capacidad de 15,75 millones de metros cúbicos y que las primeras entregas están previstas para diciembre de 2015, y refiere que los suministros comerciales entrarán en funcionamiento en el primer trimestre de 2016.

Esta estrategia, en plena ejecución, no deja de explicar la molestia del presidente Putin, al enterarse de las determinaciones impuestas por la legislación del sector energético de la Unión Europea que establecen restricciones al suministro de gas en Europa, por parte de Gazprom.

Por el momento, no hay duda de que el sector energético europeo está lejos de una situación de interdependencia energética y que, por el contrario, la situación de dependencia de combustibles es muy clara. Pero también está claro que Europa atraviesa un complicado escenario, tanto para abastecedores como para los que fungen de consumidores y que está necesitando una urgente reconsideración de sus consumos y del actual mix energético que la sustenta.