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 14 de Octubre de 2019
Al Cierre
Policía Comunitaria adiestra a un ejército silencioso juvenil
No más autoridad represora, sino aliada a la sociedad.
Domingo,  21 de Octubre, 2012
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Ref. Fotografia: José Arredondo, un brigadista que lleva siete años como voluntario, enseña defensa personal a los escolares.

Cuando un compañero de escuela intentó preguntar más de lo debido a la impaciente Clarita, la niña de seis años le advirtió que dejara de molestar porque tiene un hermano policía, que sabe dar patadas y que puede llevarlo preso. Lo curioso es que el hermano mayor tiene 15 años, no es policía y menos se sabía en la familia que sabía dar patadas y tenía potestad de llevar detenido a quien se atreviera a molestar a la “gata de la casa”, apodada así por sus hermanos por sus claros ojos verdes.

Con el sorbo de café aún atragantado en la boca, su madre y yo nos miramos sorprendidas. “Policía?... de dónde sacaste eso Clarita?", preguntamos. En realidad, el quinceañero recibe instrucción de señores policías que visitan su escuela una vez por semana para capacitar a los alumnos en temas de drogadicción y alcoholismo, pandillas, primeros auxilios y defensa personal. Ahí la explicación de las patadas.

La instrucción

Esta historia sorprendió al cabo Juan Patzi de la Policía Comunitaria –sonrió largo-, que estaba en la escuela Justo Leigue Moreno un jueves por la mañana acompañado de dos brigadistas (voluntarios). Era día de instrucción. Los alumnos en fila, vista al frente, mano derecha sobre la izquierda, atentos a la orden. “¡Atención! ¡Firme!“. Con todo el protocolo de un entrenamiento policial, con flexiones incluidas. Se les enseña a cuadrarse ante un superior, a pedir permiso. Se les pide hablar alto y con seguridad. “Tiene que ser así”, me explica Patzi. “No es violencia, ante al delincuente no pueden mostrarse inseguros”

La instrucción también alcanza a las jóvenes, que realizan los mismos ejercicios que sus compañeros. La práctica del día incluía técnicas de defensa. Ordenadas en dos filas y de frente, el instructor ordena que la primera fila ataca, la segunda reduce, y en seguida torcer el brazo, darle la vuelta, poner al supuesto delincuente boca abajo, doblarle las piernas, revisión completa por si lleva un arma. Y para detener, la frase de rigor para dejar saber al delincuente sus derechos: “Usted tiene derecho a una llamada, a un abogado, todo lo que diga puede ser utilizado en su contra”.

Una alianza estratégica
Según Patzi, estos talleres son parte de la política de la Policía Comunitaria: visitar varios colegios durante la semana e impartir talleres de una hora por un mes o más, según el buen acuerdo logrado con los directivos escolares. El objetivo es crear una “cultura de seguridad ciudadana” y en este nuevo postulado los actores principales son el Estado, el funcionario público y la sociedad.  De acuerdo al comandante de la Policía Comunitaria, teniente coronel Roberto Valdez, la Policía autoritaria y represora es historia. "Se busca una alianza con la sociedad para reducir la delincuencia", dice.
A la falta de efectivos y de presupuesto, ¿quién mejor que el vecino para ayudar? Es quien mejor sabe quién vive al lado, quién se dedica a la mala vida, y es ahí donde se debe trabajar. Citó como ejemplo los talleres impartidos a los vecinos del barrio Los Sauces, ubicado en el sexto anillo al norte de la ciudad. Este barrio colinda con Las Favelas, un área donde el ingreso de extraños era prohibido porque allí escondían objetos robados. La Policía Comunitaria capacitó a un centenar de vecinos, el índice de robos se redujo y ahora es un barrio tranquilo.

En busca de brigadistas
Los talleres en las escuelas también permiten rescatar a posibles brigadistas y quienes deseen continuar con la instrucción pueden asistir sábado y domingo al Comando de la Policía Comunitaria ubicado entre el cuarto y quinto anillo de la avenida Santos Dumont. También pueden ir durante las vacaciones. Es así que el Comando cuenta con brigadas de voluntarios para patrullar determinadas zonas. José Arredondo, por ejemplo, lleva siete años como brigadista voluntario. 
En el 2005, la Policía Comunitaria contaba con ochenta efectivos, actualmente son veinte, tienen una casa en comodato, dos vehículos: un camión pequeño y un auto, y otros cuatro parados. El Comando Departamental suministra 600 litros de gasolina por mes y aún no se encuentran en el Presupuesto Operativo Anual del Gobierno Departamental ni del Gobierno Municipal, según explica el teniente coronel Valdez. “Buscamos padrinos para hacer arreglar los autos”, cuenta. 
 

Ley de seguridad ciudadana

• El proyecto de Ley del Sistema de Seguridad Ciudadana aprobado por la Cámara de Diputados en julio pasado crea la Policía Comunitaria e implementa políticas y programas de prevención.

• La norma consta de 72 artículos, 7 disposiciones transitorias, 4 disposiciones finales y una derogatoria y otra abrogatoria.

• El 4 de agosto de 2005 se inicia el proyecto de la Policía Comunitaria dentro de un convenio suscrito entre la Embajada de Gran Bretaña y el Gobierno Municipal de La Paz, que fue ejecutado en el Marco Distrito II "Maximiliano Paredes", área donde el índice de criminalidad fue reducido.

• Seis meses después, una Resolución Administrativa del Comando General de la Policía Nacional de julio del 2006 crea la Unidad de Policía Comunitaria.

'Aporto con mi grano de arena'

José Arredondo
Brigadista dace 7 años

Soy instructor de defensa personal y encargado del grupo de Seguridad Ciudad que son jóvenes voluntarios que conforman las brigadas escolares, ellos pasan instrucción en la Unidad de la Policía Comunitaria los sábados y domingos. Nosotros -de forma gratuita- les damos instrucción en defensa personal, técnicas y mecanismos de arresto, primeros auxilios, orden cerrado al máximo y una que otra materia más que acoplamos en el momento.

Ingresé hace siete años cuando se inauguró la Guardia Carnavalera, luego formé parte de la Brigada de Ayuda Ciudadana (BAC), con el tiempo los miembros dejaron de ir y el grupo se diluyó pero yo seguí con la Policía Comunitaria aprendiendo mucho y capacitando.

Empecé a los trece años y es aquí donde me he formado, estoy agradecido con la Policía Boliviana porque forjaron mi carácter, gracias a ellos y a mi madre (fallecida hace tres años) que fue la única que me apoyó.

Mi padre solía decirme que dejara de ir, que no me iba a perder de nada, qué ganaba yo con que me traten mal. Pero yo seguí. Soy el único que continuó de mi generación, siempre ahí, porque sé de las necesidades que tiene la Policía Comunitaria, con bajos recursos y bueno… aporto con mi granito de arena, con el conocimiento que tengo, gracias a Dios me toman en cuenta para las capacitaciones en los colegios. Allí veo las necesidades de los jóvenes, sus problemas, cuando finaliza el período les digo que además de ser su instructor soy su amigo y que me encontrarán en la Policía Comunitaria toda la vida. Algunos quieren irse de sus casas pero siempre les digo que hay varias alternativas, la vida me ha enseñado mucho.

Actualmente estoy a la espera de la publicación del prospecto de la Academia Básica Policial de La Paz para postular, es mi gran anhelo.