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 8 de Diciembre de 2019
Economía
Punto de vista
Demolición del sistema ambiental en Brasil ya enfrenta reacciones
Martes,  7 de Mayo, 2019
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El gobierno de extrema derecha aceleró en abril la demolición del sistema de gestión y protección ambiental, desarticulando sus propios órganos del sector y despertando alarmadas reacciones internas e internacionales. “Lo más grave está por venir, es el desmantelamiento de reglas ambientales, como la reserva legal”, advirtió a IPS en una entrevista Paulo Barreto, investigador asociado del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente del Amazonia (Imazon), en referencia a la parte que cada propiedad rural debe mantener preservada por ley.

Esa reserva alcanza 80 por ciento en la región forestal amazónica, baja a 35 por ciento en el Cerrado (la sabana brasileña), el segundo mayor bioma del país, y a 20 por ciento en otras ecorregiones.

Esa exigencia, implantada por el actual Código Forestal, vigente desde 1934 pero varías veces actualizado, tuvo los porcentajes de preservación fijados en 1965 y confirmados en una revisión de la ley en 2012. A la reserva legal se suman las áreas de preservación permanentes, como las ribereñas y las montañosas.

Un proyecto de ley presentado por el senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro, que pretende revocar la reserva legal, arguyendo que se trata de restablecer el pleno “derecho constitucional de propiedad” y eliminar un obstáculo al desarrollo. La propuesta, enviada al Senado el 16 de abril y que tiene al senador Marcio Bittar como coautor, sostiene que la medida destrabaría el aprovechamiento potencial de 15 billones (millones de millones) de dólares en recursos minerales y energéticos, ocho billones de dólares en biodiversidad y de inmensas áreas de expansión agrícola. “Si se aprueba, la situación queda muy fea”, reconoció Barreto.

Pero es poco probable que una medida tan radical, que echaría por tierra todo el esfuerzo de muchas décadas para evitar mayores daños a la naturaleza. En Brasil el bioma Mata (bosque) Atlántica perdió más de 90 por ciento de sus bosques originales y la Amazonia cerca de 20 por ciento.

“Es hora de implementar, no de modificar” el Código Forestal, reaccionó la Coalición Brasil Clima, Forestas y Agricultura, un movimiento que congrega 194 empresas, asociaciones empresariales, organizaciones no gubernamentales (ONG) y centros de investigación.

La actual versión del Código, aprobada en 2012 tras cinco años de debates, “es el primer paso para fortalecer la producción agropecuaria y a la vez la conservación ambiental”, beneficiando al sector agrícola, cuya “productividad es muy dependiente de las condiciones climáticas”, manifestó la Coalición.

De ese grupo forman parte la estadounidense Cargil y la brasileña Amaggi, dos de las corporaciones transnacionales que dominan el comercio agrícola mundial, junto con la Asociación Brasileña del Agronegocio y la Asociación de Criadores de Ganado Zebú.

“Es tan agresiva la acción del gobierno contra el medio ambiente que encendió la señal de alerta”, no solo en Brasil, observó Barreto.

Antes de su toma de posesión el 1 de enero, Bolsonaro había anunciado su intención de abolir el Ministerio de Medio Ambiente. No lo hizo, pero redujo sus funciones, transfiriendo el Servicio Forestal y la gestión de recursos hídricos a otros ministerios, además de eliminar los órganos internos que se ocupaban de cambio climático y desertificación.

 

Mario Osava Periodista IPS Noticias