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OPINION
?Ser chabacano?
?Es o no es verdad?
Miércoles,  1 de Abril, 2009
José Gramunt de Moragas • He consultado el Diccionario Diplomático Hispanoamericano (Instituto de Cooperación Iberoamericana,1992) y no he tenido la suerte de encontrar la expresión de ser chabacano aplicada “contra el imperio y contra los lacayos del imperio. (La Razón. Menú, 30, Mzo, 09). La oficialización de la chabacanería fue proclamada por el Sr. presidente Evo Morales, para conocimiento internacional, pero muy especialmente para su vidriosa relación con su colega peruano, Alan García, ¿lacayo del imperio?
 De modo y manera que el ser chabacano sería un nuevo estilo de lenguaje entre  las mil y una formas de comunicarse entre los jefes de Estados soberanos y de organismos internacionales, así como entre sus embajadores, ministros plenipotenciarios, nuncios apostólico, encargados de negocios, cónsules, agregados militares, navales o aéreos, delegados permanentes, y cualesquiera otros agentes diplomáticos al uno internacional.
Y supuesto que el Derecho Internacional “es una disciplina jurídica especialmente problemática, caracterizada por unas acusadas carencias institucionales que motivan incertidumbre y relativismo en el plano normativo, insuficiencias graves en la prevención y de las violaciones y una politización extendida – aunque no absoluta - en la solución de las controversias, cuando no la imposibilidad de su arreglo”(José A. Pastor Ridruejo. Curso de Derecho Internacional Público y Organizaciones Internacionales.(Tecnos); esto supuesto – digo -  creo oportuno y necesario que una nueva edición del diccionario arriba citado, explique, incluya  y clasifique el nuevo modo de ser y hablar introducido por el Sr. presidente Evo Morales.   La explicación del nuevo término, chabacano, es tan necesaria cuanto que la diplomacia fue creada muchos siglos atrás, hasta formularse jurídicamente como derecho gentes, y ha evolucionado a grandes pasos con el tiempo. Esta evolución se manifiesta, por ejemplo en la llamada Diplomacia Directa, que practican con creciente frecuencia los jefes de Estado, gracias a las facilidades de transporte y comunicaciones que envuelven al universo.
 Podría pensarse entonces que si los jefes de Estado o de Gobierno se hablan sin necesidad de sus ministros de Relaciones Exteriores. Los primeros hablarían  el chabacano, con espontánea, vulgar y ramplona exclusiva pugnacidad, mientras que las Cancillerías, la  llamada Diplomacia Paralela utilizaría el lenguaje convencional, refinado, versallesco, almidonado  que hablarían los demás, de embajador para abajo. ¡Otro diccionario, por favor…! Un jefe de Estado podría decir del otro que está gordito, y el aludido, por virtud de la regla generalmente admitida de la reciprocidad internacional, le respondería con la otra impertinencia de advertirle que tal vez fijaba demasiado su atención en los barones, etc.
La conclusión es obvia:  hablemos pues como gente, como decimos en Bolivia, expresión que en otras partes del mundo castellano-hablante dícese, hablemos como personas.  Y yo me permito agregar: como personas educadas. Tanto más cuanto que estamos pisando un terreno especialmente problemático cual es la búsqueda de justa solución al enclaustramiento marítimo de Bolivia. Tema en el que no caben chabacanerías sino inteligencia, perseverancia y, porque no, sagacidad.
autor : Jos?-Gramunt-de-Moragas-?-Sacerdote-jesuita
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