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Domingo
 23 de Septiembre de 2018
OPINION
Tribuna
Recibiendo grandes bendiciones
Sábado,  14 de Julio, 2018

Fl jueves pasado (12 de julio) recibí una bendición más: me gradué de Licenciado en Filosofía, en la Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR), la primera universidad del País. Esta fue una bendición especial, porque fue compartida: Nuestro hermano de comunidad, Bernardo Favaretto, luego de más de 25 años enseñando la Biblia, obtuvo su Licenciatura en Teología, en la modalidad de acreditación como reconocimiento especial por su labor, todos los años que ha tenido como director de SOBICAIN Venezuela, Institución encargada de enseñar y difundir la Biblia por todos los medios que sean posibles, y mi hermano de comunidad, el junior Carlos Astorga, quien obtuvo doble licenciatura, es decir, Teología y Filosofía. 

Parte de la bendición fue que mis padres, una prima que vive aquí en Caracas, junto con otros hermanos de comunidad y amigos, estuvieron conmigo en el acto. Como ya he venido relatando, respecto a la realidad del país, en Venezuela se ha hecho un proceso casi traumático viajar de una ciudad a otra, incluso trasladarse por transporte público en una misma ciudad.

Dios sabe cómo compensar: por medio de las redes sociales he estado recibiendo hasta esta fecha incontables buenos deseos y bendiciones de gran cantidad de familiares y amigos que ahora, desde la distancia, comparten mi alegría. Gracias a estas redes, “maravillosos medios” puedo sentir sus cercanías de espíritu. Por gracia de Dios, soy maracucho (uno de los gentilicios de los nacidos en Maracaibo, Estado Zulia), Licenciado en Comunicación Social, Licenciado en Teología por dos universidades distintas, y ahora, Licenciado en Filosofía, además de locutor, y otros cursos realizados. Menciono todos estos “cartones” no por ser ostentoso, sino porque, como lo decía Berla Andrade de Vargas, vicerrectora académica, en su discurso de esta promoción (llamada José Gregorio Hernández Cisneros): “Cada título que se recibe es una herramienta para el servicio a la Iglesia”.

Siempre se dice que Dios no llama a los perfectos, sino que perfecciona a los que llama, y que Él es eterna novedad. Desde que he asumido la vida religiosa como forma de vida, he recibido muchísimas bendiciones que son las que me ayudan a mantenerme en pie ante un entorno que busca quebrar ánimos y sembrar desesperanza.

En Venezuela, a pesar de todo, todavía se puede hacer mucho. Cada crisis es una oportunidad, queda dar y ser testimonio, hacer mi parte, servir, para ayudar a que Venezuela, y el mundo sea mejor de como lo encontré. Pido que por favor oren por mí, la siguiente meta a la que me dirijo es a la de mi ordenación sacerdotal. Los religiosos estamos llevando una carga muy dura en todos los frentes en los que estamos, por favor no nos abandonen en cuanto a orar por nosotros. Dios les bendiga.

Acerca del autor:
Javier---Gomez-
Javier Gómez
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