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 24 de Septiembre de 2018
OPINION
Paremiolocogi@
Persecución selectiva: derecho penal del enemigo
Lunes,  30 de Abril, 2018

Le ha sorprendido el audio divulgado en las RRSS en el que se escucha al Fiscal Departamental de Cochabamba presionar a sus Fiscales Anticorrupción para que se hagan del otro viernes con los casos del Cholango? Para nada, diremos quienes estamos medianamente informados del proceder del Ministerio Público.

Y es que dejando sentado que no estoy generalizando sino más bien destaco que, pese a todo, existen aún Fiscales que hacen lo posible para cumplir con aquel principio de objetividad que permea su labor (no sólo considerar los elementos para demostrar la culpabilidad del imputado sino también los que sirvan para reducirla o eximirla, dice su Ley Orgánica), quienes formamos parte del foro, especialmente penal, sabemos perfectamente que el Ministerio Público, fundamentalmente en sus reparticiones “anticorrupción” y desde que cayó en las garras del poder partidario (el actual FGE fue candidato a diputado por el MAS, luego su Constituyente y antes fue designado a dedo por el Presidente para la Corte Suprema), se ha convertido en el brazo ejecutor de la persecución selectiva. Persigue, frecuentemente de manera hasta irrazonable y desproporcionada a quienes no son del partido al que sirve y, con sus hermanos del proceso de cambio, o los encubre (principalmente a los altos cargos) o hace todo lo posible para que aun tratándose de casos flagrantes o evidentes, queden en el olvido, salvo alguno que otro fusible al que sacrifica (cuando no hay más remedio), cuidando siempre de no afectar o hacer lo menos posible a la oligarquía masista.

Por cierto que, como el mismo audio también refleja, cuenta para ello con la complicidad del Órgano Judicial, sometido a similar prostitución de su función como tercero imparcial (salvando también las excepciones que aún sobreviven). Se trata de una estructura cuidadosamente organizada que coordina con sus operadores y parte desde la Policía (obviamente, también sometida) pasando por la Fiscalía que le mete no más y la Judicatura que “bendice” ese proceder.

Ha contribuido notablemente esa distorsión, la manifiesta desinstitucionalización que la Fiscalía ha sido víctima, al extremo que usando del régimen disciplinario, se ha deshecho de los pocos Fiscales de Materia de carrera que quedaban y/o los ha escarmentado (salvando los casos justificados, que habrán existido), así como el perverso uso de los exilios a los Fiscales díscolos con el poder, a quienes se les ha envía reiteradamente al exilio (destinos provinciales) a los que o se aceptan o se renuncia. De esa manera, salvo un rudimentario proceso realizado el año pasado, el poder partidario cuenta con operadores fiscales que siendo nombrados a dedo, de no seguir las órdenes partidarias, son inmediatamente desechados, siendo reemplazados por otros, similares. Por cierto, para que esa estructura perversa opere, en cada departamento se dispone de Fiscales Departamentales que son la correa de transmisión de las órdenes del jefazo y que, han sido designadas incumpliendo desde hace ya varios años, la DT 3ª de la Ley Orgánica del Ministerio Público de  2012, que le permitía solo por una vez al Fiscal General nombrar a los Fiscales Departamentales. Actualmente, no existe un solo Fiscal Departamental de Carrera nombrado mediante un proceso de selección idóneo, sino todos han sido reiteradamente designados por el FGE. El audio lo explica muy bien por qué.

Así el estado del arte del ejercicio fiscal, es evidente que casos como el reciente registrado en Cochabamba o el exilio de 3 Fiscales anticorrupción de Sucre a exóticos destinos provinciales porque cumplieron su trabajo y empezaron a descubrir verdades incómodas para el régimen, muestra que de forma flagrantemente reñida con su función constitucional y legal de defensa de la legalidad y los intereses generales de la sociedad mediante el ejercicio de la acción penal pública, hoy el Ministerio Público sometido al poder partidario del régimen, ejercita (reitero, salvando excepciones que existen) una persecución selectiva, inspirada en el Derecho Penal del enemigo, habiéndose convertido en una mera agencia gubernamental al servicio no del ciudadano o la sociedad, sino del partido. Por supuesto que ello no significa que todos los procesos penales por cuestiones de corrupción no tengan materia criminal que los justifique, sino que aplica diferentes velocidades dependiendo si los investigados son amigos o enemigos del régimen: un Derecho Penal de dos velocidades, que ha terminado deformando el ejercicio del ius puniendi boliviano. STALIN decía: “La llave del poder se encuentra en el Derecho Penal”.

 

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Arturo--Yanez-Cortes-
Arturo Yáñez Cortes
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