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OPINION
Mirando de abajo
Las veleidades del vicepresidente
Martes,  18 de Abril, 2017

No debatiré con uno sino con todos!, afirma desafiante Álvaro García. Si los designados contendientes, posibles candidatos para una posible instancia electoral, temen no sé si lo harán bien. Resulta que se creó en Bolivia el mito del vice sabio, con veintena de miles de volúmenes leídos en sus extensas espaldas de estegosaurio, aquel monstruo de púas alargadas y pequeña cabeza, pero... este bicho era herbívoro y no antropófago. Será entonces híbrido pero no muy difícil de sobrellevar. Ánimo.

Qué oportunidad, me digo, para que los imputados, porque el solo hecho de cuestionar los condena, masacren en buen y limpio sentido al filósofo del siglo XXI, lazarillo de la revolución y posible candidato a beato. Hay que partir del punto que enfrente no estará Baruch Spinoza, que el racionalismo garcilinerista está forjado en glosas, tallado en citas ajenas y escaso en razón. Basta seguir con ni siquiera rigurosa pulcritud las declaraciones hechas a lo largo de estos años. Que el hombre intenta “culturizarse” es posible, incluso que en medio de devaneos logre algún orden matemático en sus ideas que lo empuje de cuando en cuando a ciertos logros, también. Pero, no nos engañemos, aquello que brilla en Bolivia puede en general carecer de lustre, porque la invención, el mito, el embuste a los que nos hemos acostumbrado han usurpado el rincón de lo real. Pululan por las oficinas y los partidos, no solo el presente y actual sino de antiguo, recuas que se imaginan ilustradas y cuyas togas apenas sirven para limpiar desechos esparcidos por la calle. Hasta tenemos caporales mayores en diputados que juran y rejuran haber nacido inteligentes cuando en el espejo reflejan crudos rostros de pollino.
Pues, ventaja, y en montón, para sacrificar en aras de una manoseada verdad el mito vicepresidencial. Dudo que el señor se exponga; por lo general los burgueses de su clase, de banqueros, usureros y demás, evitan el estrado cuando les es desfavorable. Pero, supongamos que sí, entonces a agarrar el mazo, tan alabado y usado por Diosdado Cabello en el narcoestado venezolano y utilizarlo de manera metafórica en hacer añicos la dulce imagen del político de marras, que de querubín se presenta a ratos y de doctor Mengele las más.

Leo que está dispuesto a debatir a los otros señores, que no alabo porque desconozco y a otros porque conozco bien, en un amplio rango de conocimiento, de la matemática a la literatura, que si seguimos los pasos de Dostoievski, Sábato y otros, no están tan peleadas entre sí. Excelente, nos hace falta algo de espíritu renacentista o, si no vamos tan lejos, al menos victoriano en la senda de Richard Francis Burton. 

En cuanto a lo literario poco sé de las actividades líricas del increpado, solo de una hace poco apología del matrimonio (por el estilo) que haría que Paul Celan se arrojase de nuevo, y de cabeza, en el Sena; hasta ese extremo. Pero, no se puede juzgar a un hombre por sus yerros sino por sus victorias, y aunque no he visto estas supongo que existirán o estarán por procrearse. Rienda suelta pues al conocimiento, la inteligencia, la argucia y también la maña. Vale todo como en chorro morro, el brutal y languidecente en melancolía juego juvenil. Piernas, brazos, codos, rodillas e incluso cabezazos. No necesita ser reunión de señoritas. Creo que nos gustaría ver políticos vehementes y dispuestos en las áreas de discusión. En otras, álgebra y logaritmos por ejemplo, no tanto, pero en verso y prosa vamos desde Bécquer hasta Bataille, de doncella a puta, y con el resto lo mismo. Lo disfrutaremos en platea y mejor en galería.