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 21 de Octubre de 2019
OPINION
Las locuras chavistas
Editorial
Martes,  24  de Noviembre, 2009

Hugo Chávez está organizando la V Internacional Socialista en Venezuela, para aglutinar a todos partidos de izquierda y laboristas del mundo. La primera  Internacional fue convocada por Carlos Marx, la segunda por Federico Engels, la tercera por Lenin y la cuarta por León Trotsky. El Gobierno de Evo Morales ha apoyado esta iniciativa y hace unos días mandó a un representante, el ministro de Obras Públicas, Wálter Delgadillo, para que participe en el acto de anuncio, en el que el líder venezolano arengó que seguirá poniéndole límites a la propiedad privada.
Y lo de Chávez no va en broma. La semana pasada intervino cuatro bancos privados de pequeño porte y ayer mandó a ocupar varias fincas medianas y chicas con una extensión de 1.700 hectáreas en conjunto. Las acusa de “improductivas” pese a que allí se está sembrando maíz y otros cultivos. La idea del líder bolivariano es expropiar 300 mil hectáreas en los próximos meses.
Al tiempo que no afloja en su arremetida contra los sectores empresariales venezolanos, arma que utiliza más que todo con intenciones políticas, ya que en Venezuela escasean los alimentos y el Estado no logra echar a andar la maquinaria productiva que le ha arrebatado a los privados, Chávez sigue con sus provocaciones hacia Colombia para desatar una contienda bélica. El gesto es desesperado y su actitud es comparada por el periódico Washington Post con la que asumió el ex dictador argentino Leopoldo Galtieri en 1982, quien llevó a su país a una guerra con Inglaterra, con el fin de contener el descontento popular. En el caso argentino, la desesperación se mezcló con el abundante whisky que consumía Galtieri. En el caso de Chávez, nadie duda del diagnóstico.
En el bloque chavista, el único que anda cometiendo locuras es Chávez, además de la presidenta argentina, por supuesto, acorralada por la derrota y la amenaza de rumbear hacia el despeñadero como pasó con varios de sus antecesores, desde Alfonsín a De La Rúa y otros más. En Ecuador, Rafael Correa trata de ponerle paños fríos al conflicto con Colombia, haciendo saber a cada instante que su país no va en el paquete que prepara Hugo Chávez. Ortega, en Nicaragua, también está arrinconado por el rechazo popular y una crisis económica agobiante; el paraguayo Lugo está bien vigilado por una oposición que lo sostiene pero que a cada rato le muestra los dientes, mientras que Brasil, Chile y Uruguay, países que han estado mirando con un gesto amable el avance del populismo en el continente, tienen marcado un camino político muy distinto al actual. Por último está Honduras, terreno definitivamente perdido para el Socialismo del Siglo XXI.
Queda Bolivia, el mejor aliado de Chávez, el más firme, el más obediente y el que también le aporta muchísima de su fuerza al líder venezolano. Evo Morales hace todo para convencer a la clase media, a los empresarios y a la gente que lo ha estado rechazando estos años, de que no va a cometer locuras, que será un gran respetuoso de los productores y la propiedad privada. Pero por otro lado acusa de traidores a los que voten “cruzado” porque quiere los dos tercios en el Congreso. Tantas ansias de poder sólo son entendibles en alguien que pretende cometer “locuras”.

Chávez está loco y además, desesperado. Se le acorta su radio de acción y sus aliados se contienen. Bolivia sigue siendo el más obediente.