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OPINION
Barlamentos
Sí lo creo; no lo creo
Viernes,  17 de Junio, 2016

Q ué caray!, si las chiquillas juegan todavía a deshojar margaritas con el estribillo “me quiere, no me quiere”, un vejete como yo puede entretenerse con un “sí lo creo, no lo creo” más aún si mi único afán rentado es la antropofagia de gente en las noticias, trajín que reemplazó a estudios de antropología, entre otras cosas. Varias de las novedades se prestan a este juego.

Ahí está el tema de Gabriela Zapata, cuya escabrosa relación con el Presidente no es novedosa para un mandamás de frondoso historial en revolcones en el “ring de las cuatro perillas”, Sofocleto dixit. ¿Pagó un cuarto de millón de verdes de coima a un ex Ministro para evitar el cobro de 91 millones de dólares por el atraso de CAMC, en la ejecución de una boleta de garantía del tren inexistente de Bulo-Bulo a Montero?: sí lo creo. Son muchos detalles que da, así su jurisconsulto rey de la selva sugiera que ella necesita un loquero, no un abogado, y los chinos sean conocidos por manejarse bien en entornos podridos. Repito una vez más: el asunto de fondo es si hubo o no tráfico de influencias, no la vida amorosa del Jefazo y su capacidad de engendrar. De todas formas, el culpable seguiría impune porque nuestro país no es el de Nixon defenestrado por Watergate, o Brasil que suspendió a Rousseff por disfrazar cifras de presupuestos.
El Vicepresidente clama que necesitan más tiempo en el poder para ayudar a los necesitados. No lo creo, a menos que los pobres sean los masistas que todavía no han mamado de los negociados. Deben ser pocos en un Gobierno cuya corrupción ha sido grande arriba, pero también ha chorreado algo abajo.

La Cumbre de Justicia “abrirá” la Constitución Política del Estado para permitir la prórroga de la elección de Evo Morales a partir del año 2019, tal como vociferan los “movimientos sociales”. Sí lo creo.

¿La mentada Cumbre mejorará la gestión de la justicia en Bolivia? No lo creo, si los abogados y los curas se retiraron, y los jueces son del partido de gobierno o están amedrentados.

Como el impuesto de 10 centavos abrió la puerta para el robo del Litoral en 1879, Chile está listo para invadir Bolivia so pretexto de ciertos manantiales, con el beneplácito de EEUU si entran al Chapare, la aquiescencia de Brasil si reducen la cocaína que inhalan, la animosidad del nuevo gobernante peruano, el miedoso lavaje de manos argentino, y Paraguay feliz de que una Bolivia ocupada no se rearme. Sí lo creo.
A menos que la Empresa Municipal de Áreas Verdes y Recreación Alternativa (Emavra) de la “Llajta bendita” sea efectiva en cobrar multas y autorizar simples peluqueadas (podas), el grupo “No a la Tala de Árboles” no pondrá coto al asesinato de árboles; yo mismo recibí un desafiante ¡denuncie nomás!, cuando reclamé la tala de un ceibo (era el segundo) al frente de mi casa. No lo creo, si ni siquiera dieron bola a las fotos que tomé del delito ambiental. 

Quedará en nada la muerte de dos inválidos y la fractura expuesta de una niña que no atendían porque murió su madre discapacitada; al cabo ni el Presidente con muletas se compadece. Sí lo creo.

La selección Bolivia ganará a la clasificada selección gaucha en la Copa América Centenario, para lavarse la cara antes de partir a casa. No lo creo. A lo más que llegaría tan insólita victoria sería evitar que lancen tomatazos a su técnico. Bueno, serían mandarinas porque el tomate está caro.

Todo anduvo de ñañas en mi juego deshojando “sí lo creo, no lo creo” en vez de margaritas. Ya soñaba con publicar un sesudo artículo sobre la teoría de dicho instrumento de análisis de noticias, de no llegar una seguidilla negativa. Las conjeturas que aguaron mi alegría se mencionan a continuación. 

¿Pondrán en brete a comerciantes que “calcutizan” las ciudades con sus ventas en las calles?: no lo creo, porque sus potos en las aceras son votos en las ánforas. 

¿Castigarán con cárcel a los que enciendan fogatas en San Juan?: no lo creo, es una costumbre ancestral de pueblos indígena-originario-campesino.

¿Prosperará la iniciativa de sancionar a los que desperdician agua?: no lo creo, a los niños les gusta jugar con agua y a los grandes reventar globos en las tetas.

¿Castigará Tránsito a dos militares ebrios que chocaron un carro e intentaron fugar?: no lo creo.

¿Viajará el Presidente con viáticos de dinero de todos a los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro? No lo creo, ya le sacó roncha ser el único mandatario en la inauguración de la Copa América Centenario.

¿Se unirán los egocéntricos políticos opositores para salir al frente de aprestos prorroguistas? No lo creo, son muchos los intereses personales en pugna y el pueblo boliviano aguanta todo.

¿Volverá Bolivia a ser “ahijada predilecta” de Brasil? No lo creo, a menos que vuelvan a elegir a Lula da Silva de mandamás en Brasil, cosa difícil pero no improbable.

¿Meterán en la chirona a los que envenenan selvas en el Beni con el mercurio de sus minas de oro? No lo creo, si dicen que algunos poderosos del entorno presidencial se benefician del metal amarillo.

¿Negociarán represas hidroeléctricas en el río Madera, con esclusas para salir al océano Atlántico por el río Amazonas? No lo creo, si nuestro deporte nacional andino-centrista es llorarle a Chile.