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 22 de Agosto de 2017
OPINION
Tribuna
Los inestables precios de las materias primas
Sábado,  25 de Julio, 2009

Juan Antonio Morales La primera década de este siglo se ha caracterizado por un fuerte aumento de los precios de las materias primas. El aumento empero ha estado acompañado por una gran volatilidad, es decir por fuertes fluctuaciones. Es de hacer notar, de entrada, que a pesar de la crisis financiera internacional que se desencadenó en el segundo semestre de 2007, y de la caída de precios de las materias primas un año más tarde, esos precios siguen estando en niveles sustancialmente más altos que al principio de la década. Es así que a fines de junio de 2009, el precio del petróleo era  245 % más alto que en el 2000; por su parte, el precio de  los metales era 202% más alto.   
Varios factores, de la esfera de la producción y financieros, explican esta dinámica trayectoria de los precios. Entre ellos, la significativa  caída de la producción de materias primas durante la década de los noventa del siglo pasado, por los precios muy bajos de entonces. La caída de la producción implicó también una reducción de los inventarios. La baja producción y los bajos inventarios vinieron a combinarse con una fuerte demanda por el  crecimiento de China e India, ya en este siglo. Esa combinación hizo que los precios subieran.
Los países productores de materias primas, entre ellos el nuestro, de golpe vieron aumentar sus ingresos como nunca lo habían hecho antes. Como no tenían mercados financieros desarrollados ni sus inversionistas sentían el deseo de invertir, invirtieron en activos en los Estados Unidos. Sus inversiones se colocaron en letras y bonos del Tesoro americano y los más osados las emplearon en bonos de empresas.
La gran liquidez en el mercado americano, que provenía en mucho de los países productores de materias primas, así como de la China y de la India, hizo bajar las tasas reales de interés (y subir los precios de los activos). La búsqueda de rentabilidad produjo la burbuja de los precios de los bienes raíces, de efectos bien conocidos.
Al derrumbarse el mercado de bienes raíces y de derivados financieros que le estaban asociados a mediados del 2007, los inversores se quedaron sin activos en qué invertir. Se volcaron entonces hacia los mercados de materias primas produciendo una burbuja, esta vez  en ellos. Durante el primer semestre de 2008, el precio del petróleo y  los de otras materias primas subieron hasta la estratosfera.   
 La crisis en los países de economía avanzada, en especial, en los Estados Unidos, comenzó en el sistema financiero para luego transmitirse al sector real. Del sector real volvió a retroalimentar al sector financiero, afectando por su intermedio a los precios de las materias primas que cayeron en el segundo semestre de 2008. Esta  caída duró hasta el primer trimestre de 2009.
Entre los desarrollos más recientes está una notable recuperación. En especial, el precio del petróleo más que duplicó en un trimestre. Una vez más, factores financieros más que productivos, incidieron en la recuperación. En particular, la preocupación que tiene la China con la posible caída del poder adquisitivo del dólar, por sus altísimas reservas internacionales en esa moneda, la ha impulsado a protegerse incrementando sus inventarios de materias primas. Por su parte, los especuladores financieros, anticipando este comportamiento, comenzaron también a invertir en materias primas, en gran parte con papeles representativos de derechos sobre ellos más que constituyendo inventarios físicos. Poco importa, los precios siguieron subiendo, aunque en las últimas dos semanas han declinado un poco.
Los mercados están ahora anticipando que el proceso de acumulación de inventarios de materias primas por la China pronto terminará. Esto conduciría a desmontar (“unwind”) las posiciones de los especuladores financieros, lo que haría bajar los precios.
Es muy difícil hacer cualquier pronóstico para el futuro inmediato. Lo único que queda claro es la gran volatilidad de los mercados. Los riesgos de esa volatilidad son importantes, particularmente para los países pequeños. Las políticas económicas bolivianas están apostando demasiado e imprudentemente al mantenimiento de precios favorables para las materias primas.

autor : Juan-Antonio-Morales
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