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Ojo Centinela
En nombre del padre, del padre que salvó a su hija
Lunes,  23  de Enero, 2012

Como dice Pablo Neruda, “hoy puedo escribir los versos más tristes...”, pero no. No se puede escribir de cosas tristes, del país que entra a su séptimo año de gobierno sin haber industrializado los  hidrocarburos, generado empleo, de los paros hospitalarios, de la inseguridad, del narcotráfico, de los departamentos que están en guerra, o de las piedras que no solo tienen sexo, si no que acullican, como ha dicho el Canciller.

Hoy quiero escribir sobre esos héroes anónimos, esos que surgen de la noche a la mañana realizando actos heroicos que son dignos de imitar. Pues no es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.

Aunque en este caso, José Ernesto Azogue, dio parte de su hígado para que su bebecita de 5 meses, Natalia, pudiera nacer por segunda vez.

Pues un bebé representa la decisión de Dios de que el mundo debe seguir y así lo entendió este progenitor al momento de arriesgar su propia vida.

Pues la dependencia de un bebé de sus padres es enorme. Pero la dependencia de los padres de su bebé es más grande todavía... Para que continúe la cadena humana. Porque para nosotros los hombres o mujeres no existe mejor fórmula de trascender en la vida que, además de escribir un libro y plantar un árbol: tener hijos o hijas.

Porque nuestros hijos representan mucho: Esperanza, fuerza, vulnerabilidad, inocencia, futuro, valentía, pureza, amor, confianza.

Y porque con una sonrisa borran en nosotros toda la carga que a veces llevamos del trabajo o del complicado mundo en el que vivimos.

O cuando agarran nuestro dedo gordo y nos piden que caminemos sin rumbo, tienen esa magia de hacernos olvidar de todo y a la vez de  recordarnos que a ese capullo que florece, a esa esponja, a ese proyecto de hombre o mujer, tenemos que darle todo lo mejor.

Pues los niños o niñas nacen con ojos dispuestos a ver todo lo precioso, abrazar todo lo alegre y querer sin condiciones con todo su corazón.

El escritor Pablo Coelho nos dice que en tres cosas los niños nos pueden enseñar a los adultos: a estar siempre contentos sin un motivo aparente, a estar siempre ocupado en algo y a exigir algo con todas sus fuerzas.

Por eso es que son nuestro motor de la vida y de inspiración, y por eso a veces quisiéramos volver a ser niños para resolver con la simplicidad de las fórmulas, la complejidad de los problemas.

Y quiero quedarme con las frases del escritor, cantante y filósofo, Facundo Cabral: Nacemos para vivir, pero el capital más importante que tenemos es el tiempo, pero este es tan corto como para que no podamos amar lo suficiente".

Amar, vivir, dar vida todo lo hizo este padre por su hija, le devolvió la vida, una vida milagro del amor.

El autor es padre de cinco hijos.

Acerca del autor:
Roberto-Mendez-
Roberto Mendez
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