Siguenos en:
Sábado
 21 de Septiembre de 2019
Deportes
Hacia una nueva postergación
Editorial
Lunes,  1  de Noviembre, 2010

Se ha puesto de moda hablar del litio en Bolivia. En el Gobierno ya nadie menciona el gas, porque hacerlo sería referirse a la peor tragedia ocurrida en el país en el campo energético. La discusión ya no pasa por preguntarse si habrá suficiente gas para los bolivianos, sino cuál será el futuro proveedor de Bolivia. Tal vez Perú o quizás Brasil, aunque no se descarta que, al ritmo que marcha el descalabro de la industria gasífera boliviana, cobre factibilidad aquel fantasioso proyecto denominado “Gasoducto del Sur” que ideó Hugo Chávez y que, más temprano que tarde tengamos que importar gas de Venezuela.
Todas las fantasías que revoloteaban en las cabezas de los que creyeron que el gas sería la salvación de Bolivia y el paradigma de su desarrollo, giran ahora en torno al litio. Comienzan a edificarse castillos en el aire sobre las inmensas reservas del Salar de Uyuni, que según dicen, alcanzan para abastecer la demanda internacional por más de cinco mil años. El erudito vicepresidente Álvaro García Linera es el principal proclamador de esa idea y según él, el futuro es más que promisorio “mientras no cambien las condiciones del mercado”.
Él más que nadie debería saber lo que puede ocurrir en un mercado tan dinámico como el de la energía, donde no caben actores tan desfasados como ésta  “Bolivia del cambio”. Hace menos de una década el país se perfilaba como el principal distribuidor de gas del Cono Sur, con posibilidades de exportar hacia mercados de ultramar y hoy ocupa tal vez el quinto o el sexto lugar el continente, con perspectivas de convertirse en consumidor nato. Lamentablemente estamos avanzando a pasos agigantados hacia ese negro futuro.
Los que hablan del litio y sus perspectivas parecen no sólo desconocer lo que ha ocurrido con el gas, sino también lo que pasó con este recurso hace un par de décadas. La misma falta de visión que impidió que Bolivia consolide un gran negocio, que pudo haberle reportado ingresos de más de 1.200 millones de dólares anuales en aquel entonces y convertido al país en líder mundial en el rubro, es la que hoy ha vuelto a hacerse presente y que puede conducir a una nueva postergación.
En aquella ocasión, las oportunidades escapadas por Bolivia, fueron sabiamente aprovechadas por Chile y Argentina, convertidos hoy en grandes potencias en la producción del litio, un elemento cuya demanda ha comenzado a crecer de manera exponencial por los requerimientos de la moderna industria automotriz. En los últimos años el país ha tenido la oportunidad de recuperar el tiempo perdido y entablar asociaciones con empresas que llevan mucho tiempo desarrollando esta industria. El Gobierno, en cambio, opta por una salida insólita, que se traduce en un convenio con Irán, que más huele a política que a explotación de un recurso energético valioso. La sorpresa que causó esta propuesta se hizo presente incluso entre algunos miembros del Gobierno del MAS, que sintieron que Bolivia podría arruinar de esta forma algunas conversaciones adelantadas con Japón, Corea del Sur y otros países que sí saben de litio, a diferencia de Irán, que está más interesado en fabricar bombas y armamento pesado. Con este paso, el Gobierno, además de meterse en complicadas aguas de la política internacional, acaba de sellar una nueva postergación para el país.

Parecen no sólo desconocer lo que ha ocurrido con el gas, sino también lo que pasó con este recurso hace un par de décadas.

Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día