Siguenos en:
Martes
 1 de Diciembre de 2020
Santa Cruz de La Sierra www.booked.net
+23°C
Parcialmente soleado
Deportes
Ciudadano X
Filosofía en la hamaca
Jueves,  18 de Junio, 2020

Los defensores del determinismo geográfico, empezando por el barón de Montesquieu, han negado casi por unanimidad el derecho de los pueblos de clima cálido al pensamiento.

El calor, dicen estos refrigerados señores, no es un buen caldo de cultivo para la reflexión, de donde se explicaría que la filosofía sea un producto casi exclusivo de los pueblos de clima frío o templado.

Releyendo algunos viejos papeles se me ocurrió pensar que el axioma podría no aplicarse a Santa Cruz. Y no precisamente por los surazos, sino por ese adminículo tan propio que es la hamaca.

En 1973, el filósofo Manfredo Kempff Mercado escribió una nota bajo el título El cruceño y las hamacas, donde desarrollaba la que llamó su “aporía guaranítica”.

Algunas décadas atrás, decía Kempff, “Santa Cruz permanecía reducida a mero espacio físico. El tiempo histórico celosamente se detuvo en la ladera de los Andes y sólo tuvimos para consumir nuestro tiempo vital”. De ahí concluía que “al cruceño no le quedaba más que esperar. ¿Y qué lugar mejor que la hamaca?”.

Claro que ésta no fue solamente un buen sitio donde desarrollar el don de la paciencia, sino también “un sedante para el alma, que brinda descanso, apacigua el ánimo y transmite a su ocupante una vaga sensación de distanciamiento de la realidad, de levitación imaginaria”. Deduciendo luego que “si la hamaca da serenidad al ánimo, es porque al mismo tiempo aviva el pensamiento”.

De ahí que la hamaca fuera el lugar idóneo para filosofar, entre suaves vaivenes y bajo la inspiradora luz de las estrellas.

Recordando la predilección de los griegos por el ocio contemplativo, única vía para esclarecer las verdades del universo, me pregunté qué no habrían dado Platón o Parménides por una buena hamaca.

Pero, por si fuera poco, la hamaca es también un problema filosófico en sí, una paradoja eleática digna de disputas y congresos: es y no es movimiento, permite moverse sin avanzar.

Contemplándola en silencio, es imposible no advertir que la hamaca no va a ninguna parte, pero dan ganas de decir, a la manera de Galileo: “Y sin embargo, se mueve”.

Para terminar, quiero citar a dos escribas vallegrandinos que de estas cosas saben mucho más, y que han resumido el milagro de ese lugar fuera del tiempo y el espacio, ese verdadero aleph que es la hamaca.

Macedonio Ugarte y G. C. Ayad escribieron al alimón que a nosotros los hombres, expulsados del paraíso, nos quedará siempre como íntimo consuelo que alivie nuestro exilio “el mirar al cielo desde la inigualable posición de una hamaca”. 

Acerca del autor:
Emilio--Martinez--Cardona
Emilio Martínez Cardona
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día