Siguenos en:
Miércoles
 11 de Diciembre de 2019
Deportes
Editorial
Otra actitud frente al crimen
Viernes,  29  de Diciembre, 2017

Si alguien está sorprendido con el asalto tipo comando perpetrado el domingo en un puesto fronterizo de la Aduana en Tambo Quemado debería considerar que han ocurrido cosas peores relacionadas con el contrabando en los últimos años, desde que el Gobierno empoderó a comunidades, líderes rurales y movimientos sociales a los que les tolera toda clase de hechos criminales, incluyendo la protección del narcotráfico.

En 2010, cuatro policías fueron asesinados en las cercanías de Uncía, donde algunos ayllus dedicados a proteger a los contrabandistas de autos robados en Chile impidieron el ingreso de autoridades nacionales que intentaban esclarecer el crimen que hasta la fecha sigue en la impunidad.

Ese hecho tuvo numerosos antecedentes, al igual que la mirada complaciente del régimen, pues hasta el presidente Morales admitió alguna vez que en el Congreso había una bancada de “chuteros”, refiriéndose a los diputados que se dedicaban al comercio de automóviles ilegales. Recordemos que este problema también salpicó a las propias instituciones del Estado, cuando se produjo el reciente escándalo de los aduaneros detenidos en Chile, cuya cereza en la torta fue la identificación de una camioneta robada en el vecino país que estaba en poder del Ministerio de Gobierno de Bolivia.

Podemos enumerar decenas de casos, que incluyen el secuestro de camiones con contrabando, el enfrentamiento armado con fuerzas de seguridad y el involucramiento de dirigentes y autoridades ligados al oficialismo que usan sus influencias políticas para beneficiar a los delincuentes. Demás está mencionar lo que ha ocurrido en el norte de Santa Cruz, en la zona de Yapacaní, donde los mismos actores del “proceso de cambio” impidieron la instalación de un cuartel antidrogas, ante el lamento y la impotencia del propio jefe de Estado. Alrededor de este fenómeno que combina crimen con política y una extraña forma de revolución, se esconden decenas de linchamientos documentados minuciosamente por una investigación periodística que recibió un premio internacional.

El pasado domingo, en plenas fiestas navideñas alrededor de 60 contrabandistas armados de explosivos derribaron un muro de cinco metros de un puesto aduanero y se llevaron un camión con mercadería valuada en más de 200 mil dólares que había sido incautada por las autoridades. Días después se ha confirmado la participación de al menos una autoridad local en este hecho y aunque la Aduana promete no dejar el caso sin castigo, la duda no deja de asaltar puesto que hasta el asesinato de un viceministro ha sido objeto de negociación política.

Por eso mismo, el anuncio de un nuevo plan de combate al contrabando que involucre a las Fuerzas Armadas deja un gran signo de interrogación por más que sea el presidente Morales el que prometa aplicar mano dura. Mientras no haya un cambio de actitud del régimen respecto al crimen organizado en Bolivia, los delincuentes seguirán aprovechando este clima de permisividad.

El anuncio de un nuevo plan de combate al contrabando que involucre a las Fuerzas Armadas deja un gran signo de interrogación por más que sea el presidente Morales el que prometa aplicar mano dura. Mientras no haya un cambio de actitud del régimen respecto al crimen organizado en Bolivia, los delincuentes seguirán aprovechando este clima de permisividad.