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Según el último reporte al mes de noviembre de Fundempresa
Elocuente, el registro de nuevas empresas cae 366% con respecto al 2013
Hace cuatro años, cuando el PIB tuvo un crecimiento del 6,8%, el número de nuevas empresas, aún siendo el 85% unipersonales, alcanzó a 65.022 de nuevos emprendimientos.
Lunes,  25  de Diciembre, 2017

Entre muchos aspectos salientes, el reciente reporte al mes de noviembre de Fundempresa, entidad especializada en el registro de la actividad formal de la economía, revela que con relación al 2013, año en que el  registro de nuevas empresas alcanzó su pico más alto, 65.022 nuevos emprendimientos, a noviembre de esta gestión se tiene solo 17.780.  Comparativamente se deduce una caída, en registro por año, de al menos 366%.  

Además, se tiene que de ese total registrado el 2013 como nuevas empresas, el 94% corresponde a emprendimientos unipersonales. En tanto a noviembre de esta gestión, las unipersonales alcanzan al 79%.
La primera explicación de este fenómeno, según diversos analistas económicos, está necesariamente aparejado al periodo de bonanza económica que vivió el país hasta el 2013, cuando el crecimiento del Producto Interno Bruto alcanzó el histórico 6,8%. A partir de entonces, con la caída estrepitosa de los precios internacionales del petróleo y el ocaso del superciclo de las materias primas (comodities), el efecto fue determinante para las pequeñas empresas constituidas hasta ese entonces, como consecuencia de una alta demanda de productos y servicios, sobre todo de una extraordinaria inversión pública estatal que superó los $us 6.000 millones. 

Jimmy Osorio, economista, refiere que el gran flujo de ese registro de empresas el 2013 tienen que ver con las unipersonales, que se crearon al calor de una bonanza económica, sobre todo a una gran demanda de productos y servicios del sector público del Gobierno central y las entidades subnacionales (municipios y gobernaciones) que han diversificado la inversión en pequeñas obras. Entonces, ese ciclo como se acabó, esas empresas empezaron a cerraron dado que la demanda se vino abajo", explica el economista Jimmy Osorio. 

Indicadores de una realidad. Ya el 2016, el registro de empresas por año alcanzó solo a 19.211. Comparado con el 2013, lo que significa una disminución de 338%.

Pero la caída estrepitosa o la disminución estrepitosa se registró entre el 2013 y 2015, casi en parangón la caída de los precios del petróleo, que de estar por encima de $us 110 dólares cayó a menos de $us 45 el barril. En ese ámbito la caída en el registro de nuevas empresas, disminuyó en ese periodo de dos años en al menos  328%. De constituir el 2013 65.022 empresas, el 2015 solo se registraron como nuevos 19.823.
Al respecto, el reporte de fundempresa, señala que "de enero a noviembre de 2016, la cantidad de inscripciones fue de 17.993 empresas, de enero a noviembre de 2017 se inscribieron 17.780 empresas, representando una reducción de 1%".

Otro de los aspectos llamativos es Santa Cruz, donde el registro en los últimos años estuvo en vanguardia. El 2013 se registraron alrededor de 19.133, por encima de lo establecido en el registro total nacional 2016. 
La mayor caída o disminución se registró entre el 2013 y 2015. De 19.133 empresas registrados el 2013, dos años después solo se registraron 5.918, estableciéndose un bajón de 323%. En tanto el 2016 se observa una leve recuperación con 6.185. En esta gestión, con el reporte a noviembre se tiene registrado 5.503 empresas nuevas.

Fundempresa, refiere también que de enero a noviembre de 2017, de las 17.780 empresas inscritas, 5.503 se encontraban en el departamento de Santa Cruz con una participación porcentual a nivel nacional de 31%; 5.407 en La Paz con una participación de 30% y 3.202 en Cochabamba con una participación de 18%. 
Un escenario adverso. Para los economistas Teófilo Caballero y José Alberti, esta situación explica con claridad el contexto macroeconómico de desaceleración del crecimiento en la economía nacional experimentado, sobre todo a partir del 2014. 

"Ahora la realidad es otra, tenemos un país con déficit fiscal, nuestra balanza comercial también y más aún cuando el Gobierno fue un importante demandante de los productos del mercado y demandante de mano de obra, el impacto es lo que tenemos ahora. Nuestro crecimiento actualmente es menor al 4% y un déficit programado de 7,8%", argumenta.

Por su parte, Alberti, ex presidente del Colegio de Economistas, señala que más allá de la bonanza que se fue, las cifras que reporta Fundaempresa refleja que el marco regulatorio vigente establecido por la actual administración del gobierno de Evo Morales, no es amigable con la inversión y es adverso con las iniciativas del “emprendedurismo” empresarial, sean estas pequeñas o grandes empresas.

"Por esa situación, muchas empresas en lugar de fortalecerse, han tenido límites al emprendimiento, a las empresas que funcionan y en tercer lugar a las inversiones externas. Entonces ese marco normativo adverso, está evitando el desarrollo empresarial; en contrapartida, fomentando más la informalidad de nuestra economía", argumenta Alberti.

Osorio manifiesta que  a lo largo de estos 11 años de gobierno de Evo Morales, no se visibilizaron nuevas inversiones y menos empresas consideradas grandes. "El problema es que no hay una política de incubación de empresas. Las que se constituyen son pequeñitas, iniciativas privadas de escasa sostenibilidad. A ello se suma una hostil carga fiscal, que en los hechos constituye un desincentivo al nacimiento, fortalecimiento, madurez y estabilidad del ciclo empresarial", puntualiza.
A menos del ingenio azucarero Aguaí y la cementera Itacamba, según Alberti, en esta última década de una histórica bonanza no sencillamente se ha desaprovechado el momento de abrir condiciones hacia la economía formal y las inversiones.

Una base empresarial que aún se sostiene

Contexto. El reporte de Fundempresa refiere que a noviembre de la gestión 2017, la Base Empresarial Vigente contó con 295.203 empresas.

Comparativamente, al mes de noviembre de 2016, la Base Empresarial Vigente contó con 283.582 empresas, a noviembre de 2017 contó con 295.203 empresas presentando un crecimiento de 4%.

Destacables. Al mes de noviembre de 2016, en el departamento de La Paz se registraron 88.213 empresas; y al mismo periodo este año se tuvo 91.737 empresas, representando un crecimiento de 4%. En Santa Cruz se registraron 80.387 empresas el 2016; este año 84.475 empresas, con crecimiento de 5%. Y en Cochabamba se registraron 49.429 empresas el año pasado y este año a noviembre fueron 51.253, con crecimiento de 4%.  El departamento con mayor crecimiento en cantidad de empresas a noviembre fue Santa Cruz con 4.088 empresas adicionales a las registradas a noviembre.

Punto de vista

'El país necesita certezas y un cambio de timón'

Armando Méndez
Economista y experto en el tema

"Ese número alto de nuevas empresas registradas el año 2013, cuando se establece un crecimiento alto de nuestra economía que alcanzó al 6,8% comparado con la caída de los últimos años y esta gestión, es una muestra clarísima de cómo está nuestra situación. 

Ese indicador está señalando que la economía boliviana se está desacelerando de manera notoria desde el 2014 en adelante.  Si bien hay nuevas empresas, pero pasa por un crecimiento menor de las propias empresas.

Lo otro que llama la atención es esa frágil caída expresado en el comportamiento de los últimos años, de las empresas. Se debe a que el 90%  de la base empresarial tiene que ver con las unipersonales, son pequeños emprendimientos. Ese contexto, actualmente no ha variado. Hace rato que no se logra en el país, la creación de grandes empresas nacional, lo cual explica el marco normativo que no incentiva nuevos emprendimientos y con inversión de grandes capitales. 

Lamentablemente el Gobierno actual, desde sus inicios hace 11 años, no ha generado condiciones adecuadas para dinamizar la iniciativa privada y menos la creación de empresas grandes.  Además de ello, con medidas de freno a las exportaciones, han desincentivado las inversiones y dejando un ambiente totalmente desfavorable a sectores productivos y en especial en el ámbito de la diversificación económica. Es una tarea difícil ahora cuando, la situación es adversa y la presión fiscal es alta, con un 25% de impuestos a las utilidades. Eso no motiva la formalización; al contrario expande la economía informal. El país necesita certezas y cambio de timón”.

'Hay una persecución fiscal, distinto a mayor control, mayores multas, intereses, incremento de impuestos y mayor burocracia estatal, que perjudica al sector formal de la economía'.

Carlos Schilnk
Economista

Acerca del autor:
Ismael--Luna-Acevedo
Ismael Luna Acevedo
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