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Miércoles
 19 de Septiembre de 2018
Deportes
La guerra secreta con microondas
'Ataque musical' de Cuba a Estados Unidos
21 miembros de la embajada de EEUU padecen extraños dolores. Antes ocurrió en Rusia, con un ataque acústico a la sede norteamericana.
Domingo,  15 de Octubre, 2017
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Desde hace meses la embajada americana en Cuba está sometida a un misterioso asedio en forma de ondas de alta potencia, inaudibles e indetectables pero con serias consecuencias para la salud. Hasta el momento, 21 empleados consulares han sufrido “lesiones graves como consecuencias de estos ataques de naturaleza sónica”, declaró un funcionario del Departamento de Estado a la BBC, a los que hay que añadir un mínimo de cinco diplomáticos canadienses. 

Consecuencia en los funcionarios. El problema es que no tienen la menor idea de cómo se han ejecutado: “No sabemos los medios, los métodos o cómo se están llevando a cabo”. Entre las consecuencias se cuentan “malestar en los oídos, pérdida de audición, mareos, dolores de cabeza, fatiga, trastornos cognitivos y dificultad para dormir”, según los propios servicios médicos de la legación. Al principio todo parecía casual, pero a medida que se iban sucediendo los síntomas e iban cayendo uno tras otro todos los empleados diplomáticos, los servicios de contraespionaje se dieron cuenta de que se trataba de un nuevo lance de una partida muy vieja que ya casi nadie recordaba y que se viene jugando desde 1976, nada menos.

Potentísimo haz de microondas. Una mañana de marzo de 1976, el embajador americano en Moscú, Walter Stoessel, se levantó de su cama con una palpitación sorda latiendo en sus sienes. Desorientado y entre estallidos de dolor se acercó al baño y descubrió con pavor que tenía los ojos inyectados en sangre y que era incapaz de mantenerse en pie. 

A lo largo de las siguientes horas, docenas de empleados de la embajada comenzaron a mostrar signos de desorientación, dolor de cabeza, y dificultad de coordinación. 

Ataque masivo. En un primer momento se pensó en un envenenamiento masivo o algún tipo de agente químico dispersado en el aire, pero a las pocas horas, las unidades técnicas de la CIA desplegadas con ellos dieron con el origen del problema: desde la décima planta de un edificio de apartamentos situado a apenas 100 metros, alguien estaba irradiando el edificio consular con un potentísimo haz de microondas, que afectaba sobre todo a su fachada oeste, entre las plantas tercera y octava. La CIA bautizó a esa poderosa onda como Moscow Signal, la Señal de Moscú.

autor : BBC
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