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Entrevista: Cecilia Requena Socióloga y Ecologista
'Hace falta discutir esto de vivir bien'
Domingo,  18  de Diciembre, 2016
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En un contexto de contrastes entre lo discursivo y la realidad, de respeto y defensa de la madre tierra frente a la crisis del agua y el cambio climático, en el que se encuentra el actual gobierno de Evo Morales, es valorada por Cecilia Requena, como una política inviable. En contacto con El Día, la investigadora, docente y ecologista describe este como un momento de encrucijada para la administración actual del Movimiento Al Socialismo (MAS), dónde no está claro qué "es vivir bien". 

P. ¿La realidad se ha impuesto frente al discurso del gobierno?
C.R.: Es muy grave lo que está pasando. Si bien el gobierno ha abrazado casi por completo el discurso del desarrollismo viejo del siglo XX; al mismo tiempo sigue repitiendo el discurso de la Pachamama. Eso es desde todo punto de vista inviable, digo esto porque destruye la base de la vida de la que dependemos. Estoy hablando de la fuente del oxígeno y el agua. El gobierno nos lleva al desastre sistémico, ya lo estamos viendo esto que está pasando, sequías, inundaciones y esta falta de agua en los departamentos. 

P. ¿En qué momento se da el quiebre de este gobierno?
C.R.: Yo creo que el quiebre se da no tanto como muchos dicen en el Tipnis. Pero creo que está  más atrás, en la Asamblea Constituyente. Una vez superado este desafío, el gobierno se encuentra con un dilema de cómo "yo mantengo mi poder". En base a eso se toma cierto tipo de decisiones solo con el objetivo de perpetuarse en el poder y se juega a sueños como el proyecto del Chepete (El Bala), como que le dan mucho respaldo político en el país, cuando en realidad solo llevan a la devastación. 

Entonces, el Tipnis fue un quiebre solamente porque se visibilizó algo que estaba ahí, que muchas personas no creían en todo lo que se discutió en el proceso constituyente.

P. ¿Pero cuál es el tema de fondo en ese ámbito?
C.R.: El punto es, más allá de buscar culpables, que sigue haciendo falta discutir que cosa es esto de "vivir bien". No está suficientemente claro, no tanto en términos de conceptos abstractos pero sí en las implicaciones de sus políticas concretas. 

Cuándo vamos a traducir qué es vivir bien en cuanto a matriz energética y modelo de desarrollo económico. Y mi punto es que no puede ser otra cosa que habitar este planeta respetando las cosas de esta naturaleza. Así de simple, pero en los hechos eso es complejo.     

P. ¿No  cree que las inversiones y los megaproyectos solo son excusas para sostener es agenda 2021?
C.R.: No es tanto culpar unos a otros, es un tema de valores. El gobierno lamentablemente con sus políticas y megaproyectos  responde a ese modelo de desarrollo, a ese paradigma que obviamente genera muchas expectativas de la gente, que cree que ese es desarrollo. Yo creo que  es totalmente decreciente, y gran parte de la población joven se da cuenta de que no mejora la calidad de vida, no está de acuerdo con ese concepto desarrollo basado en el crecimiento del PIB, las inversiones y megaproyectos.

P. ¿No es incompatible generar desarrollo y ser sostenible con la naturaleza al mismo tiempo?
C.R.:  El desarrollo es una palabra neutra. Podemos ir hacia allá o hacia este otro lado. Depende cómo se lo defina. El desarrollo que conocemos es economicista, que entiende como mayor producción, consumo, inversión y que no toma en cuenta la naturaleza.  Ese desarrollo es inviable. 

Tampoco es este otro extremo, donde se dice que los ecologistas quieren que la gente se vuelva pobre, que retroceda a la edad de piedra. No es eso, para nada.

De lo que se trata es vivir pluralmente, emitiendo y contaminando menos, buscando no un desarrollo alternativo sino una "alternativa al desarrollo". Eso tiene que ver con una alta conciencia de nosotros mismos.

P. ¿Hay ejemplos de países en este tipo de paradigmas?
C.R.: Claro que sí, son modelos complejos e integrales, que no necesariamente es un sacrificio para la humanidad. En ese sentido, implica una mejora de la calidad de vida, como Uruguay que ya ha hecho su transición energética donde el 94% de su matriz eléctrica depende de energías renovables, y lo último que hizo es incorporar  las eólicas.  

Muchos países nórdicos han optado por independizarse de los automóviles e incorporar vías para las bicicletas, lo que tiene efectos buenos para la gente como para el aire. Además están experiencias como el arbolado y las ciudades verdes que se vienen desarrollando. Y Alemania es paradigmático en ese tema.

P. ¿Cómo entender la sensatez del gobierno en este tema?
C.R.: Es difícil entender al gobierno y explicar lo que quiere o está haciendo, además si uno sigue la lógica, el sentido común y la sensatez. Más aún cuando el gobierno no está entregando información que es pública, que tiene que ver con nuestros recursos. Es muy grave que así sea.

Dicho esto, el gobierno está muy nervioso con reemplazar una fuente de generación de ingresos centralizada, de manera que el aparato estatal como hace con los hidrocarburos, pueda redistribuir lo que estaba haciendo clientelarmente, abusando de esos recursos para perpetuarse en el poder. 

Entonces según los acuerdos firmados por los países en París y que ahora entra en vigencia, ahora deberíamos estar reduciendo hidrocarburos. Y para reemplazar eso, el gobierno parece apostar en megarrepresas. Y en términos duros de la economía, no es viable y en términos medioambientales mucho más todavía. 

P. ¿A qué se puede atribuir sostener todo esos proyectos?
C.R.: Yo creo que es un tema totalmente coyuntural, político, de incompetencia y falta de capacidad de diálogo. Todo eso contribuye a que no escuchen como se dicen. Han cerrado todos los espacios  de análisis, debate, incluso del propio parlamento. Han cerrado todas las vías. Y otra posible explicación es que hay intereses inconfesables de hacer proyectos grandes y motivaciones de corrupción. Nada explica tanta necedad en insistir en proyectos inviables y dejando de lado nuevas tendencias de energías con tecnologías descentralizadas.