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Deportes
Bajo el penoco
¿Cuáles indígenas?
Domingo,  14 de Julio, 2013

El espionaje es un delito según quién lo practica. Al menos así lo piensan algunos en el Gobierno, que han llamado inmoral el hecho de cuestionar la maniobra de infiltrar la octava marcha indígena de los nativos del Tipnis, que no sólo fue objeto de acoso, chantaje y represión salvaje, sino que también de oscuras maniobras de inteligencia, que llevaron a la Policía a penetrar las filas de los marchistas con elementos que debían debilitar la movilización. Estos espías fueron felicitados por el régimen por sus "honrosos" servicios prestados. Pero la  doble moral también se nota en el acto represivo a los pueblos de las tierras bajas. Mientras la justicia plurinacional ha reaccionado con una celeridad pocas veces vista en el caso de la supuesta golpiza que recibió el falso dirigente del Tipnis, Gumercindo Pradel, y los jueces de la causa han emitido órdenes de detención a los presuntos culpables, en el caso de la pateadura de Chaparina, ocurrida en septiembre de 2011, hasta el momento no aparecen los culpables y uno de los principales sospechosos fue premiado con la embajada de Bolivia ante la ONU. La defensa de los indígenas en Bolivia se ha vuelto un asunto muy selectivo y el simbolismo con el que se utiliza esta categoría llega a extremos surrealistas.