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 22 de Septiembre de 2018
Política
Lula intenta explicar lo inexplicable con lo inadmisible
Enfoque Internacional
Viernes,  12 de Marzo, 2010

Josías de Souza • Folha de Sao Paulo, Brasil - Si el sentido común tuviera que elegir un epitafio, elegiría el siguiente: "Aquí yace una víctima de los dementes de todas las ideologías".
Lula, exhausto de su propia inteligencia, asesinó al sentido común en el fatídico viaje a Cuba. En la isla de Fidel, se lamentó que un preso "se deje morir de huelga de hambre." Desde entonces, en un vano intento por esconder el ataúd, el presidente esparce sobre el buen sentido capas sucesivas de "explicaciones". El martes (9), en una entrevista con Associated Press, Lula llenó la tumba del sentido común con una palada más de "esclarecimientos"
Pidió respeto a las leyes de la dictadura de los hermanos Fidel y Raúl Castro: "Tenemos que respetar la determinación de la Justicia y el gobierno cubano para detener a personas por razón de la ley en Cuba, como quiero que respeten a Brasil".
En Cuba rige una monstruosidad llamada "Ley de peligrosidad". Admite la detención de personas que el Estado considera "peligrosas". Para llegar hasta el calabozo, el sujeto no tiene que cometer delitos. Basta que la dictadura diga que el compañero es "peligroso" puede delinquir.
Para Lula, cosa normal. El presidente volvió a condenar a aquellos que, en su desesperación, recurren a la privación de los alimentos: "Creo que la huelga de hambre no puede ser utilizada como un pretexto de los derechos humanos para liberar a las personas".
Como si estuviese decidido a no desperdiciar la oportunidad de tomar distancia del sentido común, Lula se excedió. Comparó a los presos políticos en Cuba con los bandidos recogidos en el sistema penitenciario Paulista: "Imagínense si todos los delincuentes detenidos en Sao Paulo se pusiesen en huelga de hambre para pedir la libertad".  Era como si Lula escupiese en el ataúd del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo, igualándolo a cualquiera Marcola.
En un momento de gracia, Lula dijo que quería que la detención de los opositores de la dictadura de Cuba "no ocurriese". Pero ... "Pero no puedo cuestionar las razones por las cuales Cuba los detiene, igual que no quiero que Cuba cuestione las razones por las que hay personas presas en Brasil".  Como puede verse en el afán de explicar lo inexplicable, Lula recurrió a lo inadmisible. Antes, parecía insensible. Con las nuevas declaraciones, se ha convertido en un deficiente ideológico.
Es lamentable que el presidente está rodeado de asesores que, víctimas de la misma demencia, estén de acuerdo con cada palabra pronunciada por él. No hay nadie en Planalto capaz de darle al jefe un consejo útil: Presidente, por favor controle sus opiniones.
 

autor : Josías-de-Souza-•-Folha-de-Sao-Paulo,-Brasil
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