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Sábado
 7 de Diciembre de 2019
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Cuestionamientos a su producción
El dilema del litio: + dinero - agua, el auge del nuevo 'oro blanco'
Ambientalistas y lugareños cuestionan el daño ecológico que puede ocasionar la explotación del metal que se utiliza para las baterías electrónicas.
Lunes,  21 de Octubre, 2019
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Ref. Fotografia: Lugares como Olaroz Cauchari dependen cada vez más de las empresas mineras.

En el noroeste de Argentina, la carretera hacia el Altiplano zigzaguea a una vertiginosa altitud de 4.000 metros. Es un paisaje de colosales farallones de lava, conos volcánicos y profundos barrancos. Los cactus gigantes sobresalen de las grietas de las rocas y se alzan hacia la inmensidad del cielo azul. Unas asustadizas vicuñas, parientes de la llama, se alejan del tráfico con sus endebles extremidades. Y sobre la cresta de la montaña se ve una vasta y cegadora extensión de algo mágicamente blanco: la cuenca rica en litio de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc. El cartel hecho a mano que da la bienvenida a los visitantes no deja lugar a dudas: "No al litio".

"Litio para hoy, hambre para mañana". Argentina, junto a Bolivia y Chile, tiene una de las mayores reservas mundiales de litio.

A principios de este año, la compañía minera canadiense involucrada en actividades de exploración abandonó la zona luego de que los manifestantes bloquearan la carretera principal que atraviesa las salinas.
"Litio para hoy, hambre para mañana", dicen las señales de los activistas."Para nosotros, Salinas Grandes es como una madre sagrada", dice Verónica Chávez, quien es la presidenta de su pueblo, Santuario Tres Pozos, una de las 33 comunidades indígenas en este área, la mayoría de ellas en la provincia de Jujuy. "Tenemos que respetarla porque me cuida a mí, a mi familia y a mis hijos. Y cuidó de mis ancestros. Así que sentimos un profundo respeto hacia este entorno, no hay lugar para la explotación del litio".

Esta es una de las regiones más áridas de la Tierra. Así que, más allá de los vínculos culturales y espirituales que los pueblos indígenas tienen con las salinas, hay una gran ansiedad sobre la demanda de agua dulce.

"Sabemos que las empresas de litio usan millones y millones de litros de agua dulce", dice Chávez, "Así que, ¿qué pasará con nuestros animales, con nuestras vidas, con las vidas de nuestros nietos en el futuro?"
La extracción minera de litio en Argentina requiere perforar profundamente en el salar para llegar hasta la salmuera (agua saturada de sal) que contiene el mineral que alimenta nuestros celulares, computadoras y autos eléctricos.

El agua salada se bombea a unas enormes piscinas en la superficie y se deja evaporar durante meses, resultando en una solución rica en litio.

El agua dulce se usa entonces para producir y extraer carbonato de litio, el polvo blanco que se exporta al extranjero, a las fábricas de baterías, a partir de esta solución.

Para impulsar un auto Tesla Model S eléctrico se necesitan 45 kg de carbonato de litio.

Y para producir una tonelada de carbonato de litio -dependiendo de la instalación- se evapora aproximadamente medio millón de litros de salmuera y se usan 30.000 litros de agua dulce.

Más dinero, menos agua. En contraste con el enfrentamiento entre las comunidades y la industria minera en Salinas Grandes, a dos horas en carro en dirección oeste, hacia la frontera con Chile, queda el salar de Olaroz Cauchari, en donde ya se produce litio.

Sales de Jujuy, un proyecto empresarial conjunto entre la firma australiana Orocobre, la japonesa Toyota y la compañía minera del gobierno provincial de Jujuy- es una de las dos minas en operación en Argentina.

El año pasado, la planta produjo unas 14.000 toneladas de carbonato de litio. Solamente en términos de agua dulce, la fábrica podría haber utilizado el equivalente a más de 150 piscinas olímpicas.

Algunos residentes de la zona han notado un cambio en su suministro de agua desde que llegaron los mineros.

"Hay mucha menos agua en los pozos y en los canales de riego. Estamos preocupados", dice Tomasa Soriano quien cría cabras y cuida a 97 llamas.

Soriano vive en Huáncar, un pequeño pueblo de calles de tierra y en su mayoría edificios de adobe en los alrededores de la inmensa blancura de Olaroz Cauchari.

El litio ha aportado una gran mejora económica a estas comunidades, que viven una de las regiones más ignoradas de Argentina.

El marido de Soriano trabaja para una compañía de exploración minera. Pero cuando no está trabajando en la escuela local, cuidando de sus cinco hijos o atendiendo a sus animales, ella también tiene que aprender sobre el agua.

Los activistas ambientales argentinos respaldan la sospecha de Soriano. "Incluso aunque la información que tenemos es incompleta, creemos que los datos muestran un daño que ya se está haciendo. Lo que no sabemos es la extensión de ese daño", dice Pia Marchegiani, directora de Política Ambiental en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

El informe de FARN se basa en datos públicos de compañías mineras que trabajan en Jujuy. 

Autoridades rechazan informes de ambientalistas

El secretario de Minería del gobierno provincial de Jujuy está molesto por el cuestionamiento a la explotación del litio.
"El estudio de FARN es pura cháchara", dice Miguel Soler con desprecio. "No hemos visto ningún impacto en los recursos hídricos o en la vida silvestre hasta ahora. De hecho, hubo un aumento de vicuñas y flamencos en la zona", asegura.
"Tenemos más de 10 años de datos de monitoreo y muestreo sobre la calidad del agua. Tenemos muchos pozos de perforación que controlan la profundidad del agua. El trabajo lo realizan las compañías y el gobierno lo revisa". Su respuesta subraya la falta de investigaciones independientes sobre los recursos de agua dulce.
"Ese es uno de los mayores problemas", dice Victoria Flexer, profesora de electroquímica en la Universidad de Jujuy y directora de un grupo de trabajo interdisciplinar sobre el litio.
Y con la economía argentina una vez más al borde del desastre frente a las elecciones nacionales, es improbable que haya dinero para un estudio imparcial.

Los autos eléctricos serán una revolución

En 2017 había unos tres millones de vehículos eléctricos en las carreteras de todo el mundo. Y la Agencia Internacional de Energía ha pronosticado un aumento de casi 125 millones para 2030.
Steve Promnitz compara el cambio que está llegando a la revolución del transporte con el que se produjo a principios del siglo XX. Se trata del director gerente de Lake Resources, una empresa australiana dedicada a la exploración en Olaroz Cauchari, que pretende comenzar la producción en 2023.
"Hacia 1910, nadie podía verlo. Y luego en la década de 1920 nadie imaginaba todavía usando caballos. Eso es lo que va a pasar con los autos eléctricos que funcionan con baterías de litio. Esta una tecnología probada", asegura.
Algunas compañías privadas, como Lake Resources han desarrollado otras técnicas para producir litio que también usan menos agua dulce o la reutilizan, y de esa manera mitigar el impacto ambiental.