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Miércoles
 13 de Noviembre de 2019
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Estuvo al borde de la muerte y sobrevivió
Bala perdida hiere a niño cuando jugaba pelota
Argentina. Todavía no se logró establecer de dónde provino el disparo. El ministro argentino Maximiliano Pullaro, estimó que el disparo vino de 300 metros.
Miércoles,  11 de Septiembre, 2019
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Hace tres semanas, Benjamín Biñale estaba por jugar un partido con sus amiguitos en Rosario - Argentina cuando cayó herido en la cabeza de forma imprevista. Pasó seis días en coma farmacológico y otros 15 internado hasta que pudo volver a su casa acompañado por sus padres. Los tres salieron caminando del mismo centro de salud al que el niño de 8 años había llegado alcanzado por una bala perdida.

Luciendo una gorra de Boca, el chico que vive en la zona noroeste de la ciudad atravesó los pasillos del Hospital Víctor J. Vilela con cautela. Emocionados después de estar casi un mes en esa segunda casa en la que se convirtió el centro de salud municipal, Javier y Soledad llevaron a su hijo de la mano a saludar a los médicos y profesionales que los ayudaron durante todo ese tiempo.

Emocionados. Un par de fotos más tarde, cruzaron la puerta para salir a calle Virasoro. Gracias a todo el fútbol infantil rosarino se recuperó después de haber sido operado dos veces el mismo día. Los padres y entrenadores que estaban con él en la cancha del Club Ateneo Pablo VI creyeron que la sangre en su cabeza era producto de la caída, pero los primeros estudios revelaron que tenía una bala alojada en el cráneo.

El proyectil sigue allí desde entonces y la evolución del pequeño fue favorable. “Acá vamos a volver para control, nada más”, le aclaró Javier al menor de sus dos hijos. Sentado en la parte trasera del auto al que se retiraba a descansar su papá durante una larga vigilia, Benja levantó un pulgar hacia la cámara que registró la breve procesión con la que finalizó su estadía en el Vilela.

El hospital que funciona como el principal centro de atención público para niños en Rosario fue escenario de un gran abrazo simbólico de parte de los clubes que se solidarizaron ante una nueva y alarmante muestra de la falta de seguridad en varios puntos de la ciudad donde los pibes juegan cada fin de semana.

Momentos críticos. El menor de ocho años había quedado al borde de la muerte, según su padre. El día que recuperó la consciencia hizo un pedido muy especial: "Papá te amo. Llevame a casa", dijo emocionado a su padre Javier Biñale. Benjamín se preparaba para jugar un partido de fútbol infantil con su club, 7 de septiembre. El encuentro iba a disputarse en la cancha de Pablo VI, ubicada en bulevar Seguí y Garzón, en la zona oeste de la ciudad. La Asociación Rosarina de Fútbol (ARF) decidió aquel entonces suspender todos los partidos que debían disputarse en sus distintas categorías. La medida fue adoptada en forma unánime por los clubes, como una forma además de solidarizarse con la familia del pequeño.

"Por unanimidad repudiamos el hecho y hemos decidido suspender todas las actividades de la Asociación: fútbol masculino, femenino y futsal. Creemos que esto no es una solución, es solo un gesto, una actitud testimonial, manifestando nuestro descontento", informó el presidente de la ARF, Mario Giammaría. El ministro de Seguridad santafesino, Maximiliano Pullaro, estimó que el disparo fue realizado a una distancia de entre 300 y mil metros de distancia de la cancha.

21 Días
pasó internado Benjamín, el niño que salvó de la muerte tras un disparo.