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 8 de Diciembre de 2019
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Editorial
Salvar a Cotas
Martes,  19  de Febrero, 2019
Salvar-a-Cotas

Un par de diputados han propuesto la intervención de la cooperativa Cotas, luego de conocerse un millonario desfalco que involucra a varios funcionarios de la institución, cuyos nombres no han sido revelados.

Los parlamentarios en cuestión pertenecen al oficialismo y si bien la idea merece ser tomada en cuenta, las intenciones que la rodean pueden ser muy distintas a la búsqueda del esclarecimiento de este caso que ha conmocionado a la opinión pública, que todavía siente que la empresa de telecomunicaciones forma parte del patrimonio regional y que debe ser preservado.

De acuerdo a informes oficiales de Cotas, la entidad ya inició el proceso para la recuperación del dinero robado, que asciende a siete millones de dólares y que fue sustraído por medio de un complejo mecanismo delictivo que operó durante un tiempo prolongado.

En este sentido, la cooperativa debe explicar en primera instancia cómo es que no funcionaron oportunamente los mecanismos de control y fiscalización que deben operar en cualquier empresa, mucho más en una de carácter público que se debe a sus socios, con directivos que son elegidos precisamente para vigilar el cumplimiento de las reglas de una administración transparente.

En la medida que la telefónica actúe de frente, explique a la población qué fue lo que ocurrió, dónde estuvo la falla y que además se han tomado las medidas correctivas para evitar que se repita el acto doloso, se evitará que la gente del gobierno meta la mano en Cotas, una de las pocas instituciones de su tipo en el país que ha sobrevivido a la politización que llevó prácticamente a la desaparición al sistema cooperativo que fue el pionero de las comunicaciones en el país.

Pese a que su composición social, que hubiera podido combinar muy bien con el modelo y las políticas que promovía el “proceso de cambio”, éste no hizo más que debilitar las cooperativas, a las que arrastró a la quiebra total y en el caso de Santa Cruz, le impuso una serie de restricciones que la dejaron en inferioridad de condiciones en relación a las competidoras.

No cabe duda que, lamentablemente, la transparencia nunca ha sido la mayor virtud de Cotas y menos en este caso que ha dejado sorprendidos a todos y que podría dañar aún más la situación difícil que arrastra desde hace años. Por lo tanto, esta puede ser la última oportunidad de recuperar la credibilidad y la confianza de la ciudadanía, que en tiempos pasados supo valorar la calidad de los servicios.

“No hay mal que dure cien años” y cuando la pesadilla populista se haya ido, tal vez Cotas pueda recuperar el sitial y el prestigio que tuvo durante tanto tiempo. Eso dependerá del grado de seriedad con el que encaren este hecho que, como dijimos, debe ser esclarecido en su totalidad, de acuerdo a las leyes vigentes.

En la medida que la telefónica actúe de frente, explique a la población qué fue lo que ocurrió, dónde estuvo la falla y que además se han tomado las medidas correctivas para evitar que se repita el acto doloso, se evitará que la gente del gobierno meta la mano en Cotas.