Siguenos en:
Sábado
 23 de Marzo de 2019
Portada
Crisis y desenlace
Llegó la hora: Venezuela ahora o nunca ¿Qué hará Cuba sin Nicolás Maduro?
Reflexiones. El escritor y analista cubano en el exilio, Carlos Montaner, perfila los posibles escenarios ante lo que él considera un inminente caída del régimen chavista venezolano en las actuales circunstancias.
Domingo,  10  de Febrero, 2019
Llego-la-hora:-Venezuela-ahora-o-nunca-¿Que-hara-Cuba-sin-Nicolas-Maduro?
Ref. Fotografia: Protesta. Venezolanos residentes en Cúcuta antes de la llegada del primer cargamento de ayuda humanitaria.

Según una encuesta reciente, el 83 por ciento de los venezolanos quiere salir urgentemente de ese señor. Prefiere al ingeniero Juan Guaidó. A Maduro solo lo respalda un 4,6 por ciento. El resto no responde o no sabe.

Guaidó tiene el aval. Guaidó tiene la clara preferencia de la sociedad, el apoyo de más de 50 países democráticos y de los organismos internacionales más acreditados: la OEA, el BID, el Parlamento Europeo, el Grupo de Lima. Maduro, en cambio, solo tiene el respaldo de Irán (otro apestado), Rusia, China, Turquía, Bolivia, Cuba, Nicaragua, El Salvador y la algarabía de las narcoguerrillas colombianas acampadas en Venezuela: las FARC y el ELN.

Repito: ¿qué hará Cuba? Los operadores políticos cubanos coinciden con este análisis, pero eso solo aparece en los papeles (no tan) secretos que envían casi diariamente a La Habana en valija diplomática.

No se fían de los teléfonos ni de Internet ni de los mensajes cifrados. Mientras tanto, Rogelio Polanco, el embajador cubano ante Venezuela, les pide a los chavistas que resistan. Lo acaba de hacer en la inauguración de la cátedra universitaria “José Martí-Fidel Castro” en la “Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez” en Petare, Venezuela. Cuba, ha dicho, ha podido resistir el asedio de Estados Unidos durante décadas. Venezuela puede lograr los mismos resultados si cava trincheras y pone rodilla en tierra.

La orden es resistir. Cuba, heroicamente, está dispuesta a pelear hasta el último venezolano.

Polanco sabe que lo que dice no es cierto, pero no ha sido colocado en esa posición para decir la verdad, sino para tratar de salvar la ayuda y los subsidios a la Isla. Esa es su misión.

Es un periodista vinculado a la inteligencia y no un profesor de ética. Solo que se le ve la incomodidad por el desencuentro entre lo que realmente cree y lo que se ve obligado a decir. Polanco no ignora que el nivel de caos y desorden en Venezuela es mucho mayor que en Cuba.

Maduro, como a casi toda la estructura de poder cubana, le parece un incompetente, pero está obligado a sonreírle. La inflación es de varios millones anuales. El desabastecimiento es absoluto. La falta de medicinas bordea la criminalidad. El índice de asesinatos es altísimo. Es más probable morir violentamente en Caracas que en el Kabul de los afganos. A lo que se agrega la decisión de Estados Unidos de enterrar la dictadura de Maduro antes que el desguace y el éxodo descontrolado de Venezuela afecte aún más a toda la región.

La hora de Trump. La dictadura cubana, desde la muerte de John F. Kennedy, ha sido consentida por Washington. Primero por la protección de la URSS, luego por la convicción generalizada de que estaba condenada a desaparecer y no valía la pena arriesgarse para tratar de liquidarla. Eso lo escuché numerosas veces en Estados Unidos.

Ante la incertidumbre de una caída estrepitosa, prevalecía la idea de no hacer nada por temor a un éxodo desbordado y al costo tremendo de reconstruir un país sometido a décadas de incuria comunista. ¿Para qué matar un mosquito a cañonazos si morirá a corto plazo? Bill Clinton, incluso, le concedió 20.000 visas anuales a Castro para aplacarlo. Era la válvula de escape. En el fondo, existía la secreta aspiración de que fuera a otra administración a la que le tocara pechar con el fin del castrismo.

Esa actitud nada tiene que ver con el comportamiento activamente hostil del gobierno de un Donald Trump decidido a apretarle las clavijas financieras a la dictadura de Maduro hasta lograr que se asfixie. Estados Unidos es el amo financiero del planeta. Tiene el 22 por ciento del PIB mundial y el 80 por ciento de las transacciones comerciales se realiza en dólares que transitan por el sistema bancario americano. Eso le permitiría, por ejemplo, prohibir el envío de remesas a Cuba y tratar como enemigos a los países que rompan el embargo. En 60 días la enorme pobreza de Cuba se convertiría en una miseria absoluta que afectaría a la clase dirigente cubana y haría estallar la olla.

¿Qué hará La Habana? Vuelvo a la pregunta original: ¿qué hará Cuba? Los síntomas son que, mientras les exige a los venezolanos que resistan, secretamente estaría repatriando a sus tropas y a sus interventores.

El gobierno cubano es absolutamente improductivo, pero el rasgo esencial de Raúl Castro es su prudencia.

Fidel hubiera actuado de otro modo, pero, afortunadamente para todos los cubanos, está enterrado, dicen, en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba.

Ahora o nunca. El destino de Venezuela probablemente está en las manos de Juan Guaidó. Se trata de un joven diputado de 35 años, vinculado a Voluntad Popular, un partido fundado por Leopoldo López. Le tocó la presidencia de la Asamblea Nacional, que es algo así como sacarse el tigre en una rifa. Como presidente de la Asamblea se ha convertido, de facto, en el presidente interino del país ante la ilegitimidad total de Nicolás Maduro.

Venezuela, pues, tiene dos presidentes. Uno legítimo y constitucional, que es Juan Guaidó, y el otro absolutamente fraudulento: Nicolás Maduro. En todo caso, la Iglesia Católica tuvo tres papas simultáneamente en el siglo XIV. Dos fueron declarados antipapas. Por esa regla, en el futuro Maduro será declarado antipresidente.

Los que conocen a Guaidó me dicen que tiene la madurez y el sentido común que hace falta para esa tarea. Por medio de la televisión proyecta una buena imagen. Lo avalan Luis Almagro, Secretario General de la OEA, 13 de los 14 países del Grupo de Lima (exceptuado el México del inefable AMLO), María Corina Machado, Antonio Ledezma y el Departamento de Estado norteamericano. Tiene las espaldas bien cubiertas.

Está sobre el tapete, incluso, la posibilidad de que la administración de Donald Trump le continúe comprando los 500.000 barriles de petróleo al día a Venezuela, la única bocanada de cash fresco que ingresa al país, pero con la condición de que ese dinero se deposite en una cuenta escrow que solo pueda acceder a ella la Asamblea Nacional por medio de su presidente. ¿Qué sentido tendría pagar a un gobierno ilegítimo?

Según le contó el vicealmirante Mario Iván Carratú a la periodista venezolana Carla Angola, las Fuerzas Armadas están desmoralizadas, como estaba el ejército portugués cuando ocurrió la Revolución de los Claveles en 1974. Los soldados tienen hambre y falta de medicinas como el resto del país. Si Maduro da la orden de atacar a los manifestantes, Carratú piensa que no la acatarían. ¿Y qué haría el gobierno cubano? Por supuesto, recomendaría resistir cualquier cambio hacia la democracia y la libertad, pero el régimen de La Habana no tiene fuerzas para rescatar y sostener a la dictadura. Recuperaría sus tropas y su personal, muy odiados en Venezuela, y se largarían hacia Cuba, acaso ofreciéndoles asilo a un puñado de servidores venezolanos. ¿Puede prometer Guaidó al chavismo algo que destrabe el juego? No puede prometerle nada que no contemple la Constitución. Quizás un referéndum para que el país decida sobre una ley que decrete una amnistía para los delitos cometidos durante estos años de atropellos y ruindades. Solo eso, pero no como un compromiso suyo o de la Asamblea Nacional, sino de toda la sociedad.

60 años 
de revolución cubana se cumplieron en enero con la llegada de Fidel Castro a La Habana.

20 años 
de chavismo se cumplieron en febrero, cuando asumió como presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

35 años 
es la edad de Juan Guaidó, el presidente encargado de Venezuela.

Carlos Montaner/El Nuevo Herald eldia@eldia.com.bo
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día